|
Han entrado en la Vida:
HNA. GIOVANNA DE MARÍA INMACULADA ROMANO Provincia María Madre de la Iglesia
El 16 de marzo del año 2007, en Roma-Casa General, descansó en la paz del Señor nuestra querida Hna. Giovanna. Había nacido en Spiano, en la Provincia de Salerno, el 12 de junio de 1921. Conoció la Compañía en S.Severino y pronto se sintió atraída hacia la vida religiosa. El 12 de octubre de 1940 empezó en Tortosa su formación, primero como postulante y más tarde como novicia.
Su primer destino después de profesar fue la Casa Madre de Barcelona, donde permaneció todo el año 1944 iniciándose en el apostolado propio de la Compañía a través de la enseñanza de los pequeños. En 1945 regresó a Italia y, en S. Severino, renovó por 1ª vez sus votos. En 1946 pasó al Colegio de Roma, donde continuó enseñando a los pequeños a la vez que iba fortaleciendo su formación espiritual y religiosa. En dicha ciudad hizo su profesión perpetua el 13 de octubre de 1948. A partir de 1951 estuvo en Padova y en el 57 fue a la fundación de una nueva comunidad destinada a la atención de una escuela parroquial en Nomentana, donde desempeñó el servicio de superiora. Allí se puso de manifiesto su virtud en grado casi heroico con la dolorosa situación que les tocó vivir a todas las hermanas por las muchas dificultades e incomprensiones que fueron surgiendo en la Obra parroquial hasta tal punto que se vieron forzadas a abandonarla después de dos años.
En 1961 fue trasladada a Roma donde permaneció 12 años dedicada con todo empeño, ilusión y gran espíritu de sacrificio a los trabajos auxiliares. Fueron unos años que siempre recordó, igual que las hermanas que convivieron con ella, por las lazos de fraternidad y comunión que entre todas se crearon.
En 1973, un nuevo destino la llevó a Monterotondo Maríttimo donde permaneció entregada también a los niños y a los trabajos de la casa hasta 1980, exceptuando un breve paréntesis que estuvo en Roma. Con la salud ya deteriorada, fue al Colegio de Padova como jubilada y en el año 2002 llegó a la Casa General, su último y definitivo destino Aquí, durante cinco años, fue aquilatando día a día su incondicional entrega al Señor, su vida de piedad y su amor fraterno.
A mediados de febrero, de este año 2007 fue hospitalizada. Era tan grande el deterioro de su salud que sólo se pudo aliviar algo su sufrimiento por lo que se decidió que regresara a casa. Su fortaleza y serenidad fueron la admiración de todas las personas que la trataron en la clínica y fue el regalo que trasmitió a las hermanas y familiares que le acompañábamos en el momento de fallecer.
Durante los casi 5 años que ha permanecido en esta casa, ha sido para todas nosotras un verdadero testimonio de generosidad y entrega. Ha llamado especialmente la atención que a pesar de sus limitaciones - no oía, casi no podía hablar y estaba imposibilitada de caminar – viviera, con la mayor normalidad y sin hacer problema, sus propios límites. Sabía organizar muy bien su tiempo. Su ocupación principal era la oración que alimentaba con la lectura y la escucha de la radio. Seguía con atención los acontecimientos de la Compañía, de la Iglesia y del mundo. Hija de la Santa era de corazón profundamente agradecido, su mirada y su sonrisa eran el mejor regalo que nos llevábamos después de visitarla.
Sin oír, sin moverse de la silla, sin poder hablar, sin quejarse nunca, ejerció un fecundo apostolado en medio de la Comunidad. Difícilmente podremos olvidar su ecuanimidad, su aceptación generosa a la voluntad del Señor y la sonrisa amplia y agradecida con la que recibía a cuantos se sentían impulsados a visitarla. Su verdadero “carnet de identidad” fue -LA SONRISA- tanto que llamó fuertemente la atención de cuantos la conocieron.
En la Eucaristía del funeral el capellán, hablando de Giovanna, dijo: “su sonrisa hacía presente al mundo los bienes eternos” Nosotras damos testimonio de ello. Giovanna con su vida nos ha hecho presente la bondad de Dios.
IRMÃ MARIA DO CARMO DO CORAÇÃO DE JESUS MENDES GONÇALVES Provincia María Inmaculada
Maria do Carmo Mendes Gonçalves, natural de Alcácer do Sal, Baixo Alentejo, nasceu a 22 de Agosto de 1928, fez a primeira profissão a 17 de Junho de 1961, faleceu com 78 anos de idade, no dia 7 de Abril, véspera do Domingo de Páscoa.
Entrou na Companhia, no dia 07 de Dezembro de 1958, em Braga, onde fez a sua formação inicial. Era professora do ensino oficial, 1º ciclo. Optou pela Congregação, muito contra a vontade da família, ultrapassou com custo esta situação. Sintonizava com o carisma desde a espiritualidade à missão, esse foi o motivo que a levou a optar pela Companhia.
Na Companhia, depois de algum tempo dedicada ao estudo, exerceu o apostolado do ensino, no Colégio de Braga, onde permaneceu quase toda a vida. Era uma professora admirada pela sua dedicação aos alunos, sábia no seu tempo, leitora incansável… Na comunidade educativa era elo de união e aconselhamento, marcada pela simplicidade e cortesia. Infundia paz, bondade e harmonia. Gostava de gerir o tempo com ordem, dando espaço para tudo o que ela considerava valor. Era uma pessoa feliz, felicidade que lhe brotava da riqueza da sua interioridade e sabedoria interior, aspectos que tentava cultivar. Apaixonada por Santa Teresa, lia e relia os seus escritos e tudo o que se relacionava com o carisma, o que para ela era sempre novidade.
Apreciava muito a vida comunitária, embora lhe custasse viver alguns estilos próprios do tempo. Na comunidade era característico a sua afabilidade, delicadeza e oração. Exerceu também na Província a missão de Secretária Provincial, Mestra de Junioras e Superiora na Comunidade do Porto. Todas as Irmãs que conviveram com a Maria do Carmo são testemunhas da sua entrega e dedicação à missão.
Quando se aposentou, pediu para ser transferida para a comunidade de Lisboa por estar mais próxima da sua terra natal, onde vivia a sua única Irmã que era solteira e bastante limitada pela doença. Como as limitações iam sendo progressivas, pediu licença para ficar junto dela dando – lhe o apoio de que era capaz. Assim permaneceu durante os últimos quatro anos da sua vida. Este tempo foi encarado por ela como um serviço, fazendo-o com dedicação e carinho. Algumas vezes sentia-se dividida, pois sentia a falta da vida comunitária que, de certo modo, compensava pela visita frequente à comunidade.
No último ano da sua vida, começou a sentir-se muito fragilizada, sendo bastante assistida pela comunidade, que se preocupava com a sua situação e a da sua Irmã, tentando dar-lhe solução, que não foi possível resolver.
Deus, chamou-a quando menos se esperava. Já não era muito viável o apoio que dava à sua Irmã porque as duas estavam bastante fragilizadas. Uns dias antes, foi visitar a comunidade e desejar-lhe uma Páscoa Feliz. Nesta visita partilhou com as Irmãs as suas preocupações devido às limitações que estava a sentir na assistência à sua Irmã, que estava imobilizada.
Na madrugada de Sábado Santo, o Senhor chamou-a a si, no silêncio e na solidão sem que a sua irmã se apercebesse, deixando-nos a saudade e a memória da sua vida.
|
|