Enero
       2006

 

«El diálogo interreligioso e intercultural es una necesidad para construir juntos el mundo de paz y de fraternidad ardien-temente deseado por todos los hombres de buena voluntad».

                Benedicto XVI, 25-9-2006

 

 

 

 

 

 

 

El mundo, y nosotros con él, tiene necesidad de cristianos y musulmanes que se respeten, se estimen y ofrezcan el testimonio de amarse y de actuar juntos por la gloria de Dios y el bien de todos los seres humanos.

      Cardenal Poupard, 20-10-2006

 

 

Sesión plenaria de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico entre la Iglesia católica y la Iglesia ortodoxa, celebrada en Belgrado (Serbia) del 18 al 25 de septiembre.

La reunión ha supuesto un paso adelante, pues estaban presentes todas las Iglesias ortodoxas y las sesiones de trabajo se han desarrollado en una atmósfera amigable, positiva y constructiva. Se han encontrado muchos puntos de contacto sobre el tema discutido, «la Iglesia como comunión», es decir, la relación entre los concilios y la autoridad a nivel local, regional y universal. Los católicos asistieron a la liturgia ortodoxa y los ortodoxos a la liturgia católica. Evidentemente hay dificultades que son bien conocidas pero dado que hemos discutido en una atmósfera serena y positiva tenemos la esperanza de poder avanzar.                                                                       Cardenal Kasper

Necesitamos el diálogo. Sobre todo si pensamos en las nuevas generaciones. En muchas partes del mundo en las que se viven fuertes conflictos ligados a causas ideológicas, se inoculan en los jóvenes intensos sentimientos de odio y de violencia, alentando las raíces de antiguas contiendas y dando pie a que la violencia se prolongue en el futuro. Es necesario romper esas barreras y alentar el encuentro.

Benedicto XVI, 09-2006. A los 20 años del Encuentro Interreligioso de Asís.

 

 Diálogo cristiano-musulmán hasta el martirio

 

Sor Leonella Sgorbati, religiosa italiana, Misionera de la Consolata, fue asesinada en Mogadiscio (Somalia) el 17 de septiembre del 2006, a la salida del centro de salud creado por ella. Sus últimas palabras fueron: “perdono, perdono, perdono”. 

En la carta que escribe la General a todas las hermanas de su Congregación leemos:

 

Junto a Sor Leonella, un somalí, un hombre musulmán, ha derramado su sangre en el intento de salvarla, después de que el primer disparo la había alcanzado. Se llama Mohamed Mahamud, esposo y padre de cuatro hijos. Nos sentimos unidas a él, a su familia que llora y sufre a causa de su muerte.

 

Ambos han dado su vida… Ella, mujer cristiana, fiel a su Señor y a la Misión,  ofreciéndola por sus hijos e hijas somalíes; él, musulmán, fiel a Alá y al Profeta. Unidos en el servicio a su pueblo, soñando la paz, la fraternidad…

 

Es un diálogo de vida estupendamente llevado a cabo en este gesto, es la superación de todas las barreras, es la entrega de sí para siem-pre…Misterio de Amor, Misterio de Pascua, de Resurrección, de esperanza y consolación…

 

El don de la vida de Sor Leonella y también el de Mohamed Mahamud nos estimulan a vivir la Misión buscando caminos de comprensión, reconciliación y diálogo, en la certeza de que sólo cuando sepamos unir corazón y fuerzas, vida y sangre, podremos construir el Reino al que todos, musulmanes y cristianos, hombres y mujeres de cualquier religión, que creen en la Vida, son llamadas a dar su propia contribución.

 

Tú Leonella, “fiel discípula del Evangelio”, tú que con alegría te has entregado hasta el fin, ayúdanos a saber leer en profundidad cuanto ha ocurrido, en escucha atenta del Espíritu, cada una de las piezas de este mosaico de Vida y de Amor, sin perder ninguna… porque todo nos habla, nos estimula al don, a la fraternidad, a la reconciliación, a la esperanza, a la paz…

El texto no requiere comentario. Son mártires de fe y de caridad que nos abren un camino de esperanza.