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Con este lema se ha celebrado en Porto Alegre, del 14 al 23 de febrero, la 9ª Asamblea del Consejo Mundial de las Iglesias
La Asamblea
Las asambleas del CMI han marcado hitos en la vida del movimiento ecuménico durante casi 60 años, congregando a un singular y amplio número de cristianos e iglesias. Esta 9ª Asamblea, que es la primera del siglo XXI, ha marcado el comienzo de una nueva etapa en la búsqueda de la unidad de los cristianos, y se ha caracterizado por su visión de una nueva cultura y nuevas formas para el movimiento ecuménico moderno.
Se trata de una de las reuniones de cristianos más representativas –organizaciones ecuménicas y grupos, delegados de las iglesias miembros, observadores y visitantes de todas partes del mundo –. Durante la Asamblea se han dado múltiples oportunidades para el encuentro y el intercambio entre los participantes sobre una serie de asuntos y temas significativos para las iglesias y el movimiento ecuménico.
Durante el programa, ha
habido varias
sesiones plenarias
dedicadas a temas clave
elegidos por su importancia central para la comunidad del CMI. Una serie
de
conversaciones ecuménicas
han
Más allá del ámbito del programa oficial, una reunión tan amplia y diversa como la Asamblea del CMI ha permitido a la gente debatir toda una serie de diferentes temas y asuntos relacionados con su experiencia como cristianos y como iglesias, con los numerosos estudios e iniciativas ecuménicos que se llevan actualmente a cabo en diferentes partes del mundo, y con los mandatos específicos de las organizaciones y los programas ecuménicos.
El país donde se ha celebrado El anfitrión de la Asamblea es el Consejo Nacional de Iglesias (CONIC) del Brasil, cuyos miembros son: - Iglesia Católica Romana , que no es miembro del CMI, pero se hace presente en la Asamblea. - Iglesia Católica Ortodoxa Siria del Brasil - Iglesia Cristiana Reformada del Brasil - Iglesia Episcopal del Brasil - Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en el Brasil - Iglesia Metodista del Brasil - Iglesia Presbiteriana Unida del Brasil Vista de Porto Alegre La IX Asamblea fue la primera celebrada en América Latina desde la creación del CMI en 1948. Las iglesias de Brasil y del resto de la región estuvieron activamente involucradas en el evento. La riqueza de la vida de oración diaria del encuentro se combinó con la celebración de cultos locales en congregaciones protestantes, católicas y ortodoxas de Porto Alegre.
conclusiones: La asamblea vislumbra un futuro de espiritualidad, justicia y testimonio
Al aprobar cambios substanciales en sus prioridades y cultura de trabajo, el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) finalizó su Asamblea con un culto de adoración, y acordó dar prioridad a la espiritualidad, la formación ecuménica, el trabajo por la justicia en el mundo y el testimonio profético.
"Esta Asamblea ha afirmado la vitalidad del movimiento ecuménico y el compromiso de las iglesias con la visión y la meta ecuménicas de la unidad, así como con la búsqueda de un mundo más justo y pacífico", dijo el secretario general del CMI Rev. Dr. Samuel Kobia al cerrar el evento.
Al referirse a los temas centrales de la unidad cristiana, la Asamblea adoptó el texto, "Llamados a ser una sola Iglesia" y urgió al CMI y a sus iglesias miembros a dar prioridad a los temas de unidad, catolicidad, bautismo y oración. Los delegados llamaron a renovar los esfuerzos para manifestar una unidad visible de la iglesia que permita que el movimiento ecuménico brinde al mundo "un mensaje cristiano coherente y lleno de gracia y espiritualidad". La Asamblea señaló diversas maneras de fortalecer la colaboración con la Iglesia Católica Romana, que no es miembro del CMI, y con las iglesias pentecostales. Los delegados acordaron desarrollar modos de trabajo con otros grupos de iglesias en los próximos años.
Por primera vez jóvenes nombrados por sus iglesias participaron en todos los comités de trabajo de la Asamblea, y los delegados llamaron a tomar medidas para fortalecer la participación activa de la juventud en la vida y la labor del Consejo.
Prioridades programáticas Reconociendo los rápidos cambios en el contexto social y de las iglesias, los delegados decidieron centralizar el trabajo futuro del CMI en un número limitado de temas fundamentales y solicitaron al CMI "tener un perfil público más claro en su testimonio en el mundo". Las prioridades programáticas se centran en cuatro áreas de compromiso: unidad, espiritualidad y misión; formación ecuménica con un énfasis especial en la juventud: justicia mundial: y tener una voz creíble y profética ante el mundo. La Asamblea afirmó que el CMI debería expandir su trabajo sobre alternativas a la globalización, sintetizado en el documento AGAPE, profundizando las bases teológicas y analíticas de su tarea, y compartiendo "enfoques positivos y prácticos desde las iglesias".
Las iglesias en busca de la paz La Asamblea celebró el cumplimiento de la mitad del Decenio para Superar la Violencia -que recibió mensajes de tres Premios Nobel de la Paz - y se recomendó la planificación de una Convocatoria Ecuménica por la Paz
Cuestiones de actualidad La Asamblea tomó decisiones sobre varios temas de preocupación internacional. Se aprobaron declaraciones sobre la protección de las poblaciones vulnerables, la lucha contra el terrorismo y los derechos humanos; el desarme nuclear; la región de América Latina; la problemática del agua; y la reforma de las Naciones Unidas.
Nuevas autoridades La Asamblea eligió a los 150 miembros del Comité Central, máximo órgano de gobierno del CMI entre asambleas. El nuevo comité cuenta con 63 mujeres y 22 jóvenes. La asamblea también eligió a 8 presidentes para representar al Consejo en sus respectivas regiones.
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