Han entrado en la Vida:

 

HNA. CARMEN GARCÍA ÁLVAREZ

Provincia Sagrado Corazón

 

En la noche del día 18 de febrero de 2005 nuestra Hna. Carmen fue llamada a la Casa del Padre, cuando nadie lo esperaba. Tenía 76 años de edad y 53 de vida religiosa. Asturiana de naturaleza y corazón guardaba con mimo su amor a la "Santina", la Virgen de Covadonga y a Ella encomendaba insistentemente la santidad de los sacerdotes, era una de sus preocupaciones.

Los 12 primeros años de vida religiosa ejerció su apostolado entre Venezuela, Colombia y Nicaragua. Tierras llenas de contrastes que le enriquecieron la vida. Después vino a España destinada a Oviedo, Salamanca, Madrid (Jesús Maestro), Telde (Las Palmas). Siempre ocupada en diversos oficios domésticos con la máxima solicitud y entrega. Más tarde fue destinada a Ciudad Rodrigo donde un derrame cerebral la dejó muy limitada de facultades. Así llegó a la Casa de Ávila libre ya de toda ocupación.

El Señor la dotó de un corazón bueno, bueno y de carácter alegre y comunicativo. Siempre tenía a punto una contestación humorística reflejada en la sonrisa que la caracterizaba. Era de condición agradecida y disponible. A pesar de sus limitaciones físicas, cuando veía que alguna Hermana podía necesitar ayuda no pasaba sin decirle ¿te puedo hacer algo? , ¿te echo una mano?

Con paso lento, casi arrastrando los pies, seguía en todo a la Comunidad. Así hasta el día 17 a mediodía que se cayó con fractura de cadera. Inmediatamente fue trasladada al hospital donde diagnosticaron operación. Los planes del Señor eran otros. El día 18 por la noche un infarto cerebral se la llevó sin una queja, un gesto, una palabra; con la misma sencillez y ocultamiento que había vivido. La misma Hermana que la acompañaba apenas pudo darse cuenta que su vida se acababa.

Tenemos la alegría de saber que el Padre la acogió en su amor y ella goza de la bienaventuranza prometida por Cristo a los que lo siguen como pobres.

Gracias, Señor, por la vida de Carmen y que ella interceda por la Compañía, por

su Comunidad y por su familia a la que siempre amó entrañablemente.

 

 

HNA. FRANCISCA DEL CORAZÓN DE JESÚS PEREIRA

Provincia María Inmaculada

 

La Hermana Francisca partió para la casa del Padre a los 85 años de edad y 66 de vida religiosa, el 29 de marzo de 2005.

Fue misionera en Angola, donde soportó los años más duros y difíciles. Bondadosa, creativa y amiga de dar gusto a las personas, se reveló como una misionera de alma y de corazón. Fue educadora en la sencillez. Tenía la preocupación de orientar a las jóvenes para que fueran verdaderas amas de casa y madres de familia, les inculcaba el sentido de la responsabilidad de esposas y de la unidad de la familia. En la Comunidad testimoniaba una vida de entrega vivida en la fraternidad, la paz, descubriendo en cada circunstancia dónde podría hacer felices a las Hermanas. Como cocinera tenía una gran preocupación por las Hermanas enfermas a las que ofrecía sorpresas especiales. Sabía emplear muy bien el tiempo en la oración y en el trabajo, lo que le proporcionaba una personalidad amable y cariñosa. Era conocida como “Irmã Chiquita”, nombre que se le atribuyó expresando el cariño que todos sentían por ella. Era sacrificada, atenta, sencilla y tierna. Donde había problemas allí estaba ella para acompañar con su presencia sencilla y amistosa.

Después de la independencia surgió un tiempo de guerra. Muchas hermanas europeas dejaron Angola, pero ella optó por quedarse y entregar lo mejor de sí misma. La falta de salud la hizo regresar a Portugal, y estuvo algunos años en Arcos de Valdévez. Llegó a la Comunidad de Fátima en 1990, donde vivió muy fuertemente el misterio del dolor y del sufrimiento.

Dios, que es rico en misericordia, la acoja en su seno, nosotras la ofrecemos entre el dolor de la añoranza y la alegría de la esperanza en la Resurrección. Descanse en paz nuestra Hermana Francisca.

 

 

HNA CONSUELO DE JESÚS EUCARISTÍA BRINES LORENTE

Provincia Virgen del Pilar

 

            A nuestra hermana Consuelo la vino a buscar el Señor inesperadamente. Parece que Jesús quiso anunciarle su inmediata venida en la proclamación y escucha de su Palabra (Jn, 14, 1-4 ):”...Vendré y te llevaré conmigo para que donde yo esté estés también tú”,- dos horas antes de su fallecimiento. El vino sorpresivamente y su Paso fue rápido, como si no quisiera asustarla en el trance de la muerte. Nuestra consternación fue grande.

Consuelo vivió su  Pascua  el viernes, 22 de Abril de 2005 a las 7 de la tarde. Una parada fulminante cardio-respiratoria terminó con su vida. Un acontecimiento familiar hizo que todos los hermanos que habitualmente residen en lugares distantes se encontraran en Valencia.

Desconcertadas, las hermanas de la Comunidad no dábamos crédito a lo que había sucedido. Consuelo gozaba de buena salud, hacía una vida activa a pesar de estar “jubilada oficialmente”, y ninguna podíamos presagiar su rápida desaparición.

Nacida en Valencia el 18 de Junio de 1934 ingresó en el Noviciado de Tortosa el 14 de Octubre de 1955, un año después que su hermana Mª Julia. Este año preparaba con ilusión sus bodas de oro. Tras su rápido paso por el Juniorado de Ganduxer-Barcelona, en 1958, ese mismo año fue destinada a la Comunidad de Zurita-Zaragoza, en donde impartió la docencia así como posteriormente lo hizo, entregando su vida, en los colegios de Calahorra, San Sebastián, Valencia-Vedat, de nuevo San Sebastián y Zaragoza-Teresiano, Tortosa y Vedat-Colegio.

Generalmente trabajaba con alumnas-nos de 12 a 15 años. La materia que impartía con gran dedicación era Francés. En su destino de Zaragoza, la segunda vez, 1984, fue ecónoma de la Comunidad y administradora del Colegio, y en el Vedat-Colegio, en donde residió durante sus 14 últimos años, colaboró en la casa siendo secretaria y ecónoma.

En el momento de la Jubilación buscó con gran empeño una actividad social que le diera oportunidad de entregarse a los más necesitados. La encontró en la atención a madres, e hijos de la Casa Cuna de Valencia. Allí hacia los más variados servicios. Desde acompañar a las residentes enseñándoles a leer y a hacer manualidades, para lo que tenia una especial habilidad, a enseñar francés a una religiosa que lo necesitaba. Ella vivía hondamente esta proyección apostólica dejando entre las Hermanas de la Casa Cuna y las chicas a las que atendía un imborrable recuerdo de cariño, bondad y sencillez. No había día en el que Consuelo no trajera a la Comunidad noticias de “sus chicas”, como ella decía, o de sus “niños”, a los que cuidaba con mimo y ternura cuando la necesidad lo requería.

Al comunicar a las hermanas de la Casa Cuna su fallecimiento manifestaron su hondo pesar y nos pidieron que por favor siguiéramos visitándolas. Por Consuelo esta comunidad ha quedado estrechamente vinculada a las hermanas de esta obra social tan constructiva en  favor de la mujer y de la vida. Seguro que nuestro Padre, desde el cielo veía complacido como en Consuelo nuestra Compañía hacía fecundo y dilataba el carisma de la educación de la mujer.

El último destino de Consuelo fue esta Casa de la residencia de Hermanas del Vedat. Desde el principio se adaptó a  esta Comunidad dispuesta siempre a colaborar con aquellos servicios  que a diario se requerían. Cada tarde, desde su portería, siempre con las agujas de punto entre las manos, atendía con amabilidad y prontitud a quienes venían o llamaban por teléfono y tejía con cariño redes familiares preocupándose por unos y por otros.

Ahora creemos firmemente que ya en el cielo atenderá las llamadas que sus hermanas y familiares le hacemos desde aquí. Damos gracias a Dios por la vida silenciosa y entregada de nuestra hermana Consuelo.

 

 

HNA BALBINA DEL CORAZÓN DE JESÚS PARRA MUÑOZ

Provincia Sagrado Corazón

 

A los 74 años de edad y 55 de vida religiosa, nuestra querida Hermana Balbina falleció en Oviedo el día 6 de mayo de 2005. Anteriormente había estado en los Colegios de Las Palmas, Ciudad Rodrigo y Valladolid.

Vivió su misión como teresiana dedicada a la tarea educativa con los niños de educación infantil. Su dedicación e implicación con ellos y con sus familias, era constante. Preparaba diariamente las tareas de la clase, se esforzaba con cada niño personalmente, y no desistía jamás en llevar adelante a cada uno "costara lo que costase". En la comunidad le decíamos que los estaba preparando para la selectividad, tal era el interés y empeño que ponía en la tarea. Su gran sentido del deber y de la responsabilidad hacía que su dedicación fuera sin fisuras y sin concesiones personales a su merecido descanso.

Después de su jubilación, se dedicó a la catequesis con el mismo interés con el que se había dedicado a la enseñanza: Fue precisamente en la Capilla del colegio de Oviedo, con los niños de la "Primera Comunión", donde se dio una caída al parecer sin importancia, pero que desencadenó todo un proceso de enfermedad y dolor que ella llevó con fe y esperanza, también con desconcierto a medida que iba pasando el tiempo y veía que en lugar de mejorar, empeoraba y se deterioraba visiblemente. Sólo al final se descubrió su grave enfermedad a pesar de los esfuerzos de todos los médicos que la trataron y de los muchos tratamientos aplicados.

Ha vivido muy consciente y muy desde Dios el proceso de su enfermedad. Intuyó antes que nadie que se moría, aún cuando los diagnósticos no lo decían. Ella se ponía confiadamente en manos de Dios y expresaba el deseo de "hacer su voluntad en lo que quisiera". Los días cercanos a su muerte nos dijo cosas preciosas: "Ya no tengo interés por nada material" "Tengo paz" "De aquí ( desde el hospital) al cielo".

Celebramos su funeral con cantos de alegría y resurrección. Era el día de la Ascensión del Señor y resultaba fácil mirar al cielo y esperar. Nos acompañaron Hermanas de distintas casas de la Provincia y un número importante de sus familiares y amigos, entre los que se encontraban miembros de las comunidades educativas de Oviedo y Valladolid. Todos la recordaban y acompañaban, porque la querían.

            Gracias, Balbina, por tu vida, por tu fidelidad hasta el fin, y porque "Dios ha estado grande contigo". No te olvides de las que aquí nos quedamos, y acompáñanos en tu oración por la Compañía a la que amabas.

 

Descansen en paz nuestras queridas hermanas

 

Boletín Informativo / Servicios Teresianos en RED / Portal STJ