Han entrado en la Vida:

 

SISTER LILIA DEL NINO JESUS MARTINEZ

Provincia San Francisco de Sales

 

 

Después de 100 años de vida y 83 de vida religiosa, el Señor se llevó a nuestra querida Hermana Lilia la víspera de la fiesta de su nacimiento.¿ Se lo pediría ella ya que llevaba el nombre del “Niño Jesús”?  Todo puede ser posible cuando se trata de Lilia. Era de un carácter fuerte e independiente a pesar de haber pasado mas de 15 años de su vida en lo que parecía total dependencia por estar ciega, y más adelante por haber perdido una pierna a consecuencia de una fractura mala.

Nació en Sabinal, un pequeño pueblo de Texas, 35 km. al este de Uvalde. Era la mayor de trece hermanos. Conoció a la Compaña gracias al celo de las hermanas de Uvalde que iban regularmente  en la “tartana” a misionar en  Sabinal. Su familia tiene que haber sido muy piadosa pues de los trece hijos tres fueron religiosas y uno, diacono permanente.

Al terminar el noviciado fue destinada a Cuba cuando la Provincia San Francisco de Sales comprendía México, Cuba y Estados Unidos. Allí estuvo en varias casas pero sobre todo en Guantánamo, sirviendo con esmero en la cocina hasta el año 1958 cuando, a instancias de su familia por la situación política del país, volvió a los Estados Unidos, donde encontró hermanos y hermanas a quienes no conocía. 

Pasó el resto de su vida en San Antonio. Podríamos contar muchas anécdotas de estos años pero nos limitamos a apuntar que era extremadamente trabajadora. Como le parecía poco los oficios que le asignaron, decidió que ella mantendría limpios los patios y el área de recreo del Colegio. Así lo hizo hasta que ya no pudo más; la Coca Cola diaria (que no perdonaba) parece que le daba la fuerza física necesaria  y la causa de su muerte fueron los 100 años de edad, ya que no padecía enfermedad alguna. Por las tardes se pasaba largos ratos en la capilla, había recibido desde el regazo de su madre una piedad profunda

Durante sus más de 15 años de total dependencia fue fuerte a veces con los que la cuidaban pero al mismo tiempo era delicada en el modo de tratar a “las señoras” y  las hacía reír pues era simpática en sus salidas. Nunca dejo de decir “que Dios se lo pague”. En los últimos tres o cuatro años a menudo expresaba el deseo de levantarse para ayudar en los platos. Durante sus últimos años podía pasar horas persignándose o recitando la jaculatoria: “Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.”

Nos dejó en la madrugada del 23 de diciembre casi sin darnos cuenta. Su Funeral y entierro se celebraron el 24 por la mañana. ¿Qué mejor día para Lilia del Niño Jesús?  Asistieron muchos de sus sobrinos y las dos hermanas que viven, ambas religiosas. Compartimos después anécdotas y recuerdos de ella, una hermana de la comunidad dijo que sentía que le debía su entrada en la Compañía, por sus oraciones e insistencia. Su familia siempre estuvo pendiente de ella y comentaron que Lilia, desde Cuba, se interesaba por ellos y seguía su vida sin ni siquiera conocerlos. A pesar de haber estado tantos años en la enfermería, nos ha dejado un gran vacío Estamos seguras de que ahora intercede por nosotras desde el cielo, del que confiamos que ya goza.

 

 

HNA. Mª PILAR DE JESÚS CRUCIFICADO BERIAÍN SÁENZ

Provincia Sagrado Corazón

 

 

            Cuando el sábado 15 de enero de 2005, nuestra querida Hna. Mª Pilar partía para la casa del Padre, las Hermanas de su Comunidad, que hemos acompañado su vivir en éstos últimos años, aquí en Ávila, desde el fondo de nuestro corazón entonamos un GRACIAS. Sí, un gracias muy sincero por haber sido testigos del misterio insondable del hacer de Dios en su vida, una vida candorosa y sencilla, que vino al mundo el 13 de octubre de 1918 en Zaragoza, y a la Compañía en Tortosa el 14 de octubre de 1937.

            Ejerció su breve apostolado entre los más pequeños en Barcelona (Diagonal). Pronto fue trasladada –ya enferma mental- a Valladolid y más tarde a Palencia donde residió hasta su llegada a esta casa en 1977.

            Gracias, Pilar, por tantos ejemplos de buena religiosa que nos has dejado, reflejo, sin duda, de tus hondas vivencias durante tus primeros años en la Compañía, que con fuerza han aflorado a lo largo de tu vida. Te recordamos reverente y fervorosa durante largas horas muy cerca de Jesús Sacramentado, desgranando las cuentas del rosario, manifestación del gran amor que profesabas a tu Virgen del Pilar.

            Recordamos aquellas expresiones tuyas, prueba de tu humildad y delicadeza: “Yo como todas”, “lo que a todas”, “si hay para todas”... y siempre y en todo momento “Gracias”.

            Recordamos tu afecto filial hacia tus Superioras, tu gratitud y cariño, de un modo especial hacia las Hermanas que, con desvelo, últimamente estuvieron más cerca de ti y... a todas.

            Una vez más ¡GRACIAS!, Pilar. Ruega por nosotras y por la Compañía que siempre ha cuidado de ti con corazón de madre.

 

 

IRMÃ ISABEL DE JESÚS BISPO

Provincia María Inmaculada

 

Nuestra querida Hermana Isabel partió para la casa del Padre el 11 de febrero de 2005, después de tres meses de sufrimiento debido a la fractura de una pierna que le obligó a estar inmovilizada, y que le exigía gran sacrificio. Conservó la lucidez y la conciencia hasta el último momento, rezando jaculatorias con la hermana que le acompañaba.

Nació en Alcains- Castelo Branco, en 1908. En 1939 entró en la Compañía haciendo el noviciado en Tortosa. Pasó parte de su vida religiosa en Paraguay, dedicándose a los trabajos domésticos que realizó con alegría, dedicación y espíritu de servicio.

De regreso a Portugal formó parte de la comunidad del colegio de Braga y más tarde fue destinada a Verim. Allí se dedicó con entusiasmo, en actitud de servicio y disponibilidad, al pueblo sencillo de aquella tierra. En Verim, el Señor puso a prueba su fe y su coraje enviándole un AVC que le paralizó el lado izquierdo. Aceptó su enfermedad con alegría y serenidad. Aprovechaba todos los momentos para hacer compañía a Jesús Sacramentado, para leer y para rezar el rosario. Como necesitaba ciertos cuidados y la casa de Verim no reunía las condiciones necesarias, fue destinada a Fátima. Vivió siempre con mucha sencillez, relativizaba las dificultades del día a día con un humor sano que contagiaba a quien vivía con ella y sobre todo a quien la cuidaba. Alegre y bien dispuesta gustaba de hacer felices a las personas y simplificaba la vida de las hermanas. Quien vivía con ella sentía facilitada la vida. En Fátima, más cerca de la Madre del Cielo, como muchas veces decía, dedicó gran parte de su tiempo a rezar el rosario y a estar junto al sagrario, adorando y rezando a Jesús por la Provincia, a la que tanto amaba, y por las vocaciones, como ya antes hacía en Verim.

Sentimos su ausencia pero confiamos que está intercediendo a Jesús por cada una de nosotras y por nuestra Provincia. Gracias, Irmã Isabel, por tu vida repleta de alegría y generosidad.

 

 

HNA. PILAR DE LA SANTA FAZ SUBIRATS MESTRE

Provincia Santa Teresa

 

 

Nuestra querida “Pilarín” se nos fue como había vivido, casi de puntillas, con la sonrisa todavía en sus labios, sin hacer ruido, el día 24 de febrero de 2005. Nació en Mas de Barberans, un pueblo pequeño de la Provincia de Tarragona y muy próximo a Tortosa, el día 6 de abril de 1919. A los 24 años entró en la Compañía teniendo ya el título de Magisterio.

Muy pronto hizo Pilar suyo el fin de la Compañía de “extender el reinado y conocimiento de Jesús por todo el mundo”. En unos apuntes de sus Ejercicios para los Votos temporales escribió: “vuestra soy..., donde Tú quieras, Señor, y como Tú quieras”. Jesús le tomó la palabra. ¿El dónde? Después de un breve tiempo en el Colegio de Dueñas, los Votos perpetuos los hace ya en el Colegio de La Habana. Muy reveladora una foto que de ese día envía a su familia. “Los kilómetros de distancia no me impidieron teneros muy cerca porque en Jesús, a quien he consagrado mi vida para siempre, os tengo y quiero a todos”.

 

Después de La Habana, Porto Alegre, Itaquí, Lisboa. Nuevo continente, distinta lengua, cultura. Disponibilidad y entrega sin reservas. Nuevos estudios para convalidar los suyos a los diferentes países o a los servicios que la Compañía le iba pidiendo. Tutora, Superiora, Ecónoma... Licenciada en Pedagogía, Mecanografía, Contabilidad. Incluso muy pronto sacó el carnet de conducir. Nada quería dejar de hacer con tal de realizar mejor cualquier servicio al Reino.

De nuevo la encontramos en Latino-América. Ahora son los Colegios y Comunidades de Guacara, Managua, el Orfanato de Granada, los que reciben la riqueza de su presencia siempre comprometida y bondadosa. Una bondad natural no exenta de un genio vivo que siempre le acompañó y supo controlar.

Cuando vuelve a España y la destinan al Colegio de  Bellvitge no duda en obtener el título oficial de Catalán. Estudio y esfuerzo. Tenía claro que Enrique de Ossó nos quería “mártires del estudio” para celar mejor los intereses de Jesús.

En su jubilación forma parte de  las Comunidades de Tortosa (Comunidad formativa del Noviciado), Vilanova, Castellón. El verano de 1996 es destinada de nuevo a Tortosa. Esta vez a la residencia de Hermanas mayores. Pilar, andariega, vuelve muy contenta a su tierra hasta que Jesús se la quiera llevar con Él. El Señor la encontró siempre dónde Él la necesitaba. Ahora Él le regalaba la cercanía de su familia a la que siempre amó entrañablemente.

Si en su peregrinaje apostólico descubrimos su caminar en obediencia a la voluntad de Dios, para ir donde más peligraran los intereses de Jesús, en el “cómo” hay unas constantes en su vida que reconocen hermanas y alumnas que convivieron con Pilar en momentos diferentes: caridad profunda y valiente, entrega generosa y discreta, fuerte sentido de responsabilidad en lo pequeño y lo grande, un ser y hacer siempre con la sonrisa en los labios, pendiente de los demás, sin una queja...

El Señor la dotó de muchos “bienes” y ella supo trabajarse por dentro con la confianza del alma sencilla, por eso Él la fue transformando hasta el final de sus días. Si Pilar pudo tener sus expresiones de vanidad femenina, del trato con Jesús brotó el cambio hacia la simplicidad y la pobreza. No era fácil frenar su celo para visitar enfermos, ir de compras para sus labores a favor de las misiones..., cuando ya el salir sola de casa era un riesgo. En un momento determinado dijo: “ya soy mayor, no debo”. Un mes antes de su muerte fue repartiendo entre las hermanas las pocas cosas que tenía en su habitación ¡hasta el dinero de Reyes! que en otros momentos valoraba mucho. “Ya tengo 85 años y voy a morir pronto” ¿Intuición? ¿Algo que vivió por dentro?. Las hermanas lo comentábamos, pero nada nos hacía sospechar su inminente partida.

Tres días solamente dejó de participar en los actos de Comunidad, tres días dejó su pequeño servicio comunitario da cada mañana. Tres días en los que desde el principio supimos que el Señor ya se la llevaba con Él. Hasta el final Pilar nos acompañó con su paz y su sonrisa.

Murió como había vivido, con discreción, con Jesús y para Jesús. Estamos seguras de que con Él resucitará y su gozo será pleno.

 

 

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