Las noticias no son buenas. El hambre en el mundo volvió a aumentar, después de una disminución constante durante la primera mitad de la década del 90. Según el último informe de la FAO, 842 millones de personas no tienen acceso a una canasta mínima de alimentos.

 

Aunque en los primeros años de la década del 90 se había logrado reducir en 37 millones la cantidad de personas con hambre en países en desarrollo, durante la segunda mitad de la década la cifra volvió a trepar en 18 millones, detalla el informe "El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo. 2003". Las cifras más recientes muestran que del total de personas que sufren hambre:

ð      798 millones viven en países en desarrollo.

ð      34 millones, en los países en transición (los del este Europeo que se están incorporando a la economía de mercado).

ð      10 millones en las naciones industrializadas.

 

En este nuevo escenario, será muy difícil alcanzar el objetivo de reducir la población con hambre a la mitad para el año 2015, que se fijó en la Cumbre Mundial sobre la Alimentación, que se tuvo en Roma el año 1996. Para lograrlo, explicó el subdirector de la FAO, Hartwig De Haen, "tendríamos que ser capaces de liberar del hambre a 26 millones de personas por año, una cifra 12 veces mayor de lo que hemos hecho durante la década de los 90".

 

En los últimos años, dice el informe, "la única región que ha mostrado progresos en la lucha contra el hambre fue América latina y el Caribe". Pero el avance fue dispar. En los países del sur, la cifra de personas desnutridas cayó de 41,5 millones en 1990 a 32,9 millones en 2001. En cambio, en América Central, aumentó de 5 a 7,5 millones. Aunque el informe no lo señala, hay que tener en cuenta que en Argentina la pobreza avanzó a pasos agigantados desde 2001 y que el hambre también creció, en un país con 50% de pobres. "La Argentina no había tenido hasta ahora problemas serios de hambre. Aquí el tema no es la disponibilidad de recursos, sino la distribución", dijo el economista Luis Beccaria, consultor de la Universidad de General Sarmiento, y añadió: "Si la situación de pobreza no mejora, el hambre puede reducirse con políticas sociales compensatorias".

 

Sólo 19 países, entre ellos China, redujeron el número de personas subnutridas en los años 90. Allí, "el número de personas hambrientas descendió en más de 80 millones", dice el informe. En el otro extremo figuran 26 países donde el número de personas subnutridas aumentó en 60 millones. Entre los 22 países que revirtieron sus tendencias de deterioro están Cuba, Nicaragua, Haití y Bangladesh. En otros 17 países, entre ellos India, Indonesia, Nigeria y Pakistán, "el número de personas subnutridas, que disminuía, volvió a aumentar".

 

El acceso al agua cumple un rol central. La sequía es "la causa más común de la escasez grave de alimentos en los países en desarrollo". Un ejemplo: hace falta un metro cúbico de agua para producir un kilo de trigo. La FAO asegura además que el comercio internacional "puede tener un impacto clave en la reducción del hambre y la pobreza en los países en desarrollo".

 

El jefe de Estadística de la FAO, Jorge Mernies, al presentar el informe, citó como un serio obstáculo para reducir el hambre los subsidios de los países ricos a sus agricultores y los altos aranceles que imponen a los productos extranjeros. EE.UU., por ejemplo, distribuyó 3.900 millones de dólares -entre 2001 y 2002- a 25.000 productores de algodón, monto superior a todo el PBI de Burkina Faso, donde más de dos millones de personas dependen del algodón para subsistir. Allí lo producen a 0,47 dólares el kilo, y EE.UU., a 1,61.

 

El informe destaca ejemplos de políticas de reducción del hambre que han tenido éxito, como los de Brasil, Panamá, Kenia y Vietnam. Y llama a los gobiernos a apoyar el Programa contra el Hambre, que establece recursos para mejorar la productividad agrícola, desarrollar los recursos naturales, ampliar el acceso a los mercados y asegurar alimentos a los más necesitados. En el prólogo del informe, el director de la FAO, Jacques Diouf, asegura que “EL PROBLEMA NO ES TANTO LA FALTA DE ALIMENTOS COMO LA FALTA DE VOLUNTAD POLÍTICA”.

 

 

El pasado 20 de septiembre, los presidentes de gobierno de Brasil, Francia, España y Chile, secundando la iniciativa del primero, firmaron el compromiso de erradicar el hambre y la miseria en el mundo para el año 2015, en el marco de la Asamblea General de la ONU. ¿Será verdad y encontrarán quien les secunde?

 

Y a nosotras,

¿cómo nos afecta esta situación?

                                               ¿qué podemos hacer?

 

 

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