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Teresa era una mujer, una sola; consciente de sus posibilidades y de sus limitaciones, capaz de poner en juego sus fuerzas. Tuvo miedo algunas veces, y le pareció que se metía en asuntos que la desbordaban. Muchos le dijeron que era una atrevida, que las monjas de verdad se quedaban tranquilas en sus monasterios y no se ganaban el título de inquietas y andariegas. Tuvo que enfrentarse con sus limitaciones, con las de su tiempo, con las de sus amigos y las de sus enemigos. Y salió ganando. Teresa era una sola pero enamorada de la Palabra, centrada en Cristo, dispuesta a hacer camino. Nosotras somos pocas, pero convencidas de que sin Él nada podemos hacer, pero con Él todo lo podemos. Lo importante es que hagamos camino hasta que lleguen a encontrarse las condiciones, de manera que sepamos ver las cosas como Él las ve
.Cfr. M. Masoni, stj, en “Las Teresianas” |
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Boletín Informativo / Servicios Teresianos en RED / Portal STJ