UN NUEVO ESCRITO DE NUESTRO PADRE
Un pequeño y curioso folleto que contiene un catecismo con 50 preguntas sobre Teresa de Jesús, y unas palabras sobre la elección del Superior, escritas para un Carmelita que tiene que hablar en su Capítulo sobre este tema.
De nuevo el P. Tomás Álvarez , OCD nos ha demostrado su afecto e interés por la Compañía haciéndonos el regalo de un texto de nuestro Padre, firmado en San Gervasio el 2 de julio de 1891, que conservaba desde antiguo.
El texto, además de inte-resarnos por ser autógra-fo, nos muestra el cono-cimiento hasta el detalle que tenían sobre la “Santa de su corazón” tanto él como las hermanas y personas a las que iba destinado este catecis-mo, ya que las preguntas, que empiezan siendo bastante sencillas, van aumentando su dificultad.
Comienza preguntando por la Santa y termina haciendo un profundo examen sobre la Compa-ñía. He aquí algunas de las preguntas:
15. Dígame las partes principales y puntos en que se divide, y materias de que trata el libro de la Vida de Santa Teresa de Jesús.
34. Doctrina de Santa Teresa de Jesús acerca de la mujer. Dígame algunos de sus pensamientos notables sobre el particular.
40. Compañía de Santa Teresa de Jesús. ¿Qué es? ¿qué pretende? ¿qué bendiciones le ha dispensado Jesús por su Teresa. –Su pasado, presente y porvenir-.¿Qué puede y debe hacer la Compañía de Santa Teresa de Jesús en honra de la Santa?
En sus palabras sobre la elección del Superior, encontramos afirmaciones tan importantes, teniendo en cuenta el siglo en que se han escrito, como las siguientes:

“Si en el mundo la dominación debe apoyarse en la fuerza, en la religión el ejercicio de la autoridad debe ir templado en todas ocasiones y momentos por la caridad.
“Busquemos un hombre que, en lugar de hacer la corte a los grandes y poderosos del mundo, viva retirado y escondido con Cristo en Dios... Busquemos hombres para los oficios y no oficios para los amigos... Lejos de nosotros toda aceptación de personas... Estúdiense las disposiciones de cada religioso y las dotes que para gobernar haya recibido del cielo y sin otra recomendación, prejuicio ni miramiento carnal o terreno, colóquese allí donde más pueda desplegar sus particulares aptitudes y facultades en bien de la Orden, con gloria de Dios y provecho de su alma.”