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Han entrado en la Vida:
H. ISABEL DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD DA COSTA BENTO
Provincia Virgen de la Esperanza
A las nueve de la mañana del día 12 de mayo, iniciadas las actividades cotidianas del colegio, nos avisaron de que nuestra Hermana Isabelestaba muy grave. A todas nos sorprendió, pues le habíamos visto un momento antes y estaba perfectamente. Acudimos a la colada y la encontramos tendida en el suelo, inerte, aunque aún respiraba. El personal del servicio de asistencia médica urgente intentó reanimarla durante una media hora, pero no pudo hacer nada. Un derrame cerebral masivo había acabado con su vida terrenal y le abría las puerta de la Vida que nunca se acaba. Se había encontrado con el Dios a quien tanto amó y a quien se había consagrado.
Isabel había nacido en Braga (Portugal), el 27 de febrero de 1924. Ingresó en la Compañía en 1943 e hizo sus primeros votos en el Noviciado de Braga en 1946. Muy pronto fue destinada a España y estuvo en las Comunidades de Salamanca, Oviedo y Madrid-Jesús Maestro, siendo una de las fundadoras de la Casa. Le tocó atender a las universitarias del Colegio Mayor, lo que realizó con cariño y paciencia. Durante un tiempo ejerció el apostolado en la cocina, con sacrificio y dedicación y, como dice la Santa “Entre los pucheros anda el Señor”, allí lo encontraba Isabel, haciendo de su trabajo la ofrenda de su vida. Murió en silencio, repentinamente, sin dar quehacer como ella deseaba y había pedido tantas veces: “Le pido al Señor que me lleve pronto, no quiero dar guerra”. Ante la posibilidad de unanueva operación de cadera, su deseo era mayor e intensificaba su petición.
El día anterior a su muerte, como se acercaba la fiesta de la Virgen de Fátima, arregló con mucho detalle y cariño la imagen que de Ella tenía en la colada. El día 12, como todos los días, Isabel se levantó muy temprano y fue al oratorio con la Comunidad y después al desayuno. Luego acudió a sus tareas habituales, lavar, tender la ropa de la Comunidad y cuidar las plantas de la Casa. En la colada, donde tantas horas había pasado haciendo su trabajo para ayudar a las Hermanas, la llamó el Señor.
Son muchos los recuerdos que nos ha dejado. Vino muy joven a España y aunque se encontraba muy a gusto, vibraba especialmente con todo lo portugués y seguía con mucho interés la vida y acontecimientos de su país. Isabel era una hermana orante. Pasaba muchashoras ante el Sagrario y era la primera en estar en el Exposición del Santísimo. Junto a la devoción a la Eucaristía estaba su amor a María: el rosario no se le caía de las manos. Amaba mucho la vida comunitaria: con su presencia silenciosa participaba en todos los actos comunitarios y gozaba de estar con las Hermanas, era capaz de renunciar al descanso por estar con la Comunidad. Muy afectuosa, quería mucho a las Hermanas y se sacrificaba por todas: estaba pendiente de si alguna faltaba a tareas que ella pudiera realizar para ir ella en su lugar. Cercana con los trabajadores de Casa que se habían relacionando con ella con motivo de su trabajo, siempre tenía una palabra de interés y de cariño para ellos y sus familias. Amante de la pobreza y muy obediente, viendo en las superioras la voluntad de Dios. Su presencia acompañaba e inspiraba paz.
Su lugar en el oratorio, en la mesa, en la sala de comunidad, etc... nos recuerda diariamente a nuestra Hermana que sabemos que intercede por todas desde el Cielo. Descanse en paz nuestra hermana Isabel.
H. JULIA DEL AMOR MISERICORDIOSO GARRIDO DEL POZO
Provincia P. Enrique de Ossó
"No he escatimado nada que fuera útil para anunciarles el Evangelio". Hechos 20.
Nuestra querida Julia se encontró con el Señor el día 25 de mayo a los 81 años de edad y 60 años de vida religiosa. Originaria de Bergasa, La Rioja, España, nació el 8 de mayo de 1923. Llegó muy joven a México, destinada al Colegio la Florida junto con otras dos animosas y valientes teresianas a quienes se les dio el cariñoso nombre de "las tres jotas"(Julia, Josefa y Joaquina) que cruzaron el Océano y decidieron quemar las naves...cada una con su estilo, eso sí, caracterizándose por su entrega generosa y por un cariño entrañable a la Compañía. Julia amó desde el principio la tierra que pisaba, supo ganarse la confianza y la cercanía de la gente. Era muy guapa, pero sobre todo, era servicial, sacrificada, con una caridad infinita hacia las hermanas mayores.
Su desempeño apostólico lo llevó a cabo en varias de nuestras obras: Colegio La Florida, Latino Americano en Ciudad Juárez, -fundadora de la Sección B-. En Puebla, el Colegio América y San José Obrero, del que también fue fundadora. Le tocó compartir la
vida en Huejutla, en la Casa de Oración de Jiutepec, para vivir el atardecer con los tonos rojos del desierto en Cd. Juárez.
Fue una hermana que siempre manifestó su amor incondicional a la Compañía, a su tierra a su familia, ya que quiso con toda el alma a sus padres, hermanos y hermanas a quienes siempre tenía presentes y desde la distancia mantenía cercanos en su corazón hasta el último momento. Una mujer con una enorme capacidad comunitaria, alegre y con un sentido celebrativo que congregaba y contagiaba a quienes la rodeaban. Cerca de ella todas sabíamos que podíamos encontrar orientación y ánimo para seguir adelante.
Con la gente joven mantenía un trato delicado y cuidadoso, siempre mantuvo una
comunicación cercana con todas las que integraban su comunidad; fue también un hombro disponible con sus Superioras, y cuando le tocó a ella serlo, lo hacía desde la sencillez y concordia. Su especial devoción a la Virgen la hacía ser una persona con mucha profundidad y con un sentido fiel a la oración.
Su experiencia de entrega con los pobres fue un testimonio ejemplar para quienes estuvimos cerca de ella. Sin discursos, decidió compartir desde lo profundo la vida con los más sencillos. Se hizo una con los pobres, su caminar entre ellos marcó una profunda huella y ellos la percibieron siempre como una persona humana y solidaria, valoraron su entrega, la buscaban a cualquier hora, ya que era capaz de quedarse sin nada con tal de ofrecer al otro lo que estaba necesitando. Mantuvo siempre las manos abiertas. No recordamos a nadie que le haya pedido un favor y que no se haya hecho. En La Florida, era la más entusiasta para llevar a las internas a dar Catecismo y entrar en contacto con las realidades más empobrecidas. En Juárez, desde el principio, abrió esa ventana de presencia con 105 necesitados en la Primaria de la Colonia del Futuro... En Huejutla, atendiendo a los que llegaban al dispensario, ayudando en la granja, cosechando frutos; en la sección B en Puebla, en aquella escuela vespertina donde dirigía y enseñaba a las adolescentes a hacerse mujeres; en la misma Puebla, en San José Obrero donde la gente se volcó de gratitud al ver su entrega generosa y alegre. En Juárez, colaborando en cuidar la semilla teresiana en medio del clima extremoso con los pequeños de preescolar y en donde más adelante tuvo el regalo de regresar y estar rodeada de gente querida hasta el último día.
Julia era una persona culta e inteligente, le gustaban mucho las matemáticas, era especialista en crucigramas, en tejidos y bordados que a mucha gente enseñó con grande paciencia. Tenia un especial cuidado por los huertos. ¡Cuántos árboles y flores plantó en México! Hasta en Juárez que es un desierto hizo un jardín. Como aquellos morrones de Calahorra que plantó en tierra poblana yresultaron con picante; ella se reía mucho, decía que eso era la inculturación de las semillas. Jiutepec fue el lugar idóneo para esto, ya que aprovechando el buen clima y la tierra fértil, hizo de la casa un verdadero vergel.
Los últimos tres años de su vida se vieron marcados por la enfermedad. Fue un espacio de conversión en donde muchas personas desfilaron y fueron testigos dc su camino de santidad. Su mirada profunda lo decía todo, su expresión dibujaba todo un camino recorrido, su cuerpo no disimulaba la huella del trabajo y de la entrega. En el lecho de dolor pudo manifestar la fortaleza y humildad que el Señor le proporcionaba, y a través de ese proceso largo y doloroso se fue generando un lenguaje común de compasión y misericordia. El momento de su partida fue una oración en comunión, murió en compañía de las hermanas de la Comunidad de Juárez. Alzó la mirada hacia el Padre Eterno que finalmente la tomo de la mano y la llevó a gozar de la vida eterna.
Gracias Julia por tu amor y fidelidad a Dios, por la huella que dejas en el corazón de cada hermana y hermano que entró en relación contigo y por ser Compañía hasta el final. ¡Compartimos contigo el gozo de la vida eterna, descansa en paz, en compañía del Padre!
H. Mª DE LOS ÁNGELES DE MARÍA INMACULADA ESTRADA FLORES
-Provincia P. Enrique de Ossó
La H. Ángeles nos dio la sorpresa de encontrarse con el Señor el día 15 de julio, en un accidente automovilístico, cuando regresaba a casa. Tenía 65 anos de edad y 46 de Vida Religiosa.
Nació en Torreón, Coahuila, el 21 de noviembre de 1938, y vivió siempre en Ciudad Juárez, donde fue alumna de la primera promoción del Colegio Latino Americano y, en 1958, fue la primera vocación que surgió en esta obra para la Compañía. Comenzó el noviciado en Fresno e hizo sus primeros votos en Tlalpan, en abril de 1960.
Su vida religiosa se caracterizó por una actitud de constante servicio y disponibilidad. Se manifestó responsable en su trabajo apostólico, que llevó a cabo en las Provincias P. Enrique de Ossó, San Francisco de Sales y Cristo Rey. Su amor a la Compañía era contagioso, con su actitud invitaba a romper miedos, a vivir con decisión. Amaba y valoraba a Nuestro Padre y desde ahí realizaba su acción apostólica, dando clases a niños, enseñando inglés y acompañando grupos de MTA de adultos.
De su familia heredó la fortaleza, la lucha y el aprecio por la vida, la fidelidad. Durante 12 años estuvo al cuidado de sus padres, y mientras lo hacía, estuvo cerca de la comunidad de Ciudad Juárez y continuó trabajando en e1 Colegio Latino Americano. Repartía sus actividades de atención a sus padres con suma ternura , iluminada por la alegría de quien sabe amar y corresponder al amor recibido y el cultivo de la amistad y la responsabilidad en la comunidad educativa.
Como hermana, se mostró siempre cercana, detallista, atenta y llena de caridad, preocupada por cada una, buscando la forma de ayudar. Su temperamento fuerte le permitía llevar a cabo sus metas y asumir todas sus consecuencias. Como amiga supo ganar la confianza de la gente, fue confidente para aquellas personas que la buscaban y solicitaban su consejo,y conquistó su corazón con su solidaridad y constante atención a ellas.
A su paso por las comunidades de San Antonio, Managua, México-La Florida y el Instituto Cultural, Puebla, Mérida, León y Ciudad Juárez dejó marcada la huella de lo teresiano: la lucha por los intereses de Jesús, la confianza en el ser humano. Fue apreciada como alguien muy especial, dedicada, capaz de dar hasta lo último para conocer y hacer conocer a Jesús.
En su último año de vida abrió su corazón para vivir la experiencia de las misiones entre los más pobres en la sierra de Chihuahua. Esta fue una nueva luz para ella y una oportunidad para encontrar el rostro de Jesús y alabarlo desde la riqueza que los más sencillos nos otorgan. Su encuentro con Dios fue inesperado para nosotras. Pero Él ya lo tenía contemplado. Lo que para nosotras es circunstancial, para él es providencial. Realizó un viaje a la ciudad de Chihuahua, y a su regreso una antigua integrante de la comunidad educativa del Colegio se ofreció a traerla. Hacía apenas cuatro días habíamos concluido los Ejercicios Espirituales; sin saberlo, esta señora fue el medio para que Ángeles pudiera dar un abrazo a Dios y encontrarse con sus padres... ya estaba preparada para hacerlo.
Todas las personas que viajaban en el automóvil perecieron en el accidente y las
encomendamos a la misericordia del Padre.
Damos gracias a Dios por el paso de Ángeles en Ciudad Juárez, por la oportunidad de sembrar en su propia tierra y de llegar a ver los frutos que la Compañía puede dar. Este fue el hogar que la cobijó, que la vio crecer y donde ahora descansa.
H. MARÍA DE JESÚS REYNAGA RUBIO
Provincia P. Enrique de Ossó
La Hna. María de Jesús Reynaga Rubio pasó a la vida en plenitud en León, Gto, el día 21 de Julio a la edad de 81 años de edad y 46 de Vida Religiosa.
Ingresó en la Compañía de Santa Teresa de Jesús el día 19 de Marzo de 1955 y emitió los Votos Temporales en el Noviciado de T1alpan, México, D.F. el día 12 de Octubre de 1957.
Fue destinada al Colegio de La Florida y allí hizo su Profesión de Votos Perpetuos y recibió el título de Normal Primaria. En 1966 fue trasladada a Zamora, Michoacán, para encargarse de la Economía Local, oficio que desempeñó con gran esmero, dedicación y entrega generosa, procurando siempre lo mejor para las Hermanas y estando pendiente siempre de lo que cada una necesitaba. Realizó el oficio de Ecónoma Local de 1972 a 1996 en Zamora, Jiutepec, Puebla, La Florida, Huejutla, Casa Provincia1, León, Noviciado y Guadalajara.
Atendió siempre con finura y delicadeza tanto a las alumnas como a las Hermanas con quienes convivió. Fue siempre activa y diligente en el cumplimiento de sus responsabilidades, de carácter fuerte y firme en sus convicciones optando siempre por la verdad en todo y asumiendo sus sacrificios con un corazón entregado plenamente a Jesús.
Mostró siempre un inmenso amor a Jesús Eucaristía, una tierna devoción a María Virgen y en su última enfermedad, estaba segura que el Padre Enrique le haría el milagro de su curación.
El paso del tiempo en el camino de su sufrimiento fue motivo de crecimiento y ejemplo para toda las Hermanas de la Comunidad, tratando nosotras de comprender su dolor, Dios la fue purificando a través de una insuficiencia renal que soportó con fortaleza, paciencia y resignación. Supo llevar la cruz de la hemodiálisis administrada tres veces a la semana durante un mes y medio.
E día 21 por la tarde, después de la última hemodiálisis, su respiraci6n se fue debilitando, tuvo un fuerte descenso de presión y acompañada de las oraciones y cantos de todas las Hermanas partió para el Padre. El Señor Jesús, a quien le dedicaba tantos momentos de charla y ofrecía lo mejor de si cada día, es ya su recompensa.
Inmediatamente se dio aviso a la Hna. Provincial., que hizo acto de presencia con su Consejo, ese mismo día. Por la noche, el Señor Obispo, D. José G. Martín Rábagollegó para celebrar una paraliturgia. Tiempo después fueron llegando personas cercanas, padres de familia, Hermanos de Compañía y las Hermanas de Guadalajara, Zapopan y Lagos de Moreno.
A ella, a nuestra Hermana María de Jesús le pedimos que nos alcance del Señor el aumento de vocaciones y lo que siempre le preocupó: que todos amasen a Jesús y lo diesen a conocer.
H. Mª NIEVES DEL CORAZÓN DE JESÚS ALTÉS ESCRIBÁ
Provincia Santa Teresa
Catalana de nacimiento, profundamente cristiana y teresiana desde sus raíces familiares, un corazón abierto ya en sus primeros años a la maternidad y universalidad, constituyeron la fuente del ser y el hacer de “Neus” a lo largo de toda su vida.
Hna. Nieves Altés nació en Barcelona el 10 de julio de 1918. Su apellido basta para saber que desde sus primeros pasos vivió, como algo natural, la relación de su familia con la Compañía. Su tío abuelo, Mn. Juan Bautista Altés, el gran amigo de Enrique de Ossó; la imprenta familiar en la que editaba muchos de los libros piadoso y de estudio que pasarían por sus manos, los Colegios de Ganduxer y la calle de Ars, sus aulas y capillas, espacios familiares para sus padres y hermanos.
La rectitud, responsabilidad, el sentido práctico de la vida, ese “seny” catalán tan característico de muchos hombres y mujeres de esa tierra,estuvo siempre presente en su vida. Nació y murió en Cataluña y la amó profundamente.
De su familia y sus educadoras recibió una fuerte vida de fe, de amor a Jesucristo, de valoración de los sacramentos, de celo por los intereses de Jesús, que día a día fue desarrollando en sus largos ratos de oración , siempre también con los ojos abiertos a la realidad que en cada momento le tocó vivir. No dudó en retrasar su entrada en la Compañía por compromiso con sus hermanos pequeños, y tuvo la mayor disponibilidad para ir a cualquier parte del mundo en donde la Compañía requirió sus servicios. La voluntad de Dios fue un eje inquebrantable en su vida. Si algo veía claro, no era nada fácil hacer que renunciase a ello.
Conoció y llegó a tratar a alguna de las M.M. Fundadoras. Sin duda imprimieron en su alma el cariño al P. Fundador, su amora la Iglesia, a sus sacerdotes, su interés por todo lo que se relacionaba con la Compañía. Al recoger su habitación impresionaba los “recuerdos” que con todo orden y cariño fue guardando de sus dos familias: documentos, fotografías, pequeños símbolos y regalos...
Quedó sin madre cuando aún era muy pequeña. Un don de Dios, sin duda, despertó en ella una vocación de entrega, desprendimiento, de ayudar a crecer y crecer bien. El mejor testimonio las palabras de uno de sus hermanos “fue una madre para mí”, también el recuerdo cariñoso y agradecido que hasta los últimos momentos manifestaron muchas de sus novicias, especialmente de Brasil.
En sus 64 años en la Compañía supo entregarse lo mismo en un Colegio grande, el de Valencia, que en un pueblo pequeño como Vinebre. Vivió con alegría en su tierra y se hizo brasilera o de Portugal cuando la obediencia la destinó a esos países.
Asumió con una gran confianza en Dios y sencillez la difícil misión de Maestra de Novicias durante muchos años, fue también Superiora, educadora. De 1982 al 96 colaboró en el Obispado de Tortosa en actitud siempre de servicio y disponibilidadcon los sacerdotes. Hubo mucho de “cuánto” en su vida, pero fue el “cómo” lo que definió su identidad y le hizo ganarse siempre el respeto y cariño de todos.
El parkinson fue minando poco a poco su salud. Sus grandes amores permanecieron siempre. Nunca dejó de interesarse por los grandes problemas del mundo, de la Compañía, de su familia. La lectura le ayudó casi hasta el final a no perder el contacto con la vida. Por todos se preocupaba, oraba, sufría y vivía. Un derrame cerebral el día 20 de mayo, cortó en un momento su capacidad de relacionarse con el exterior, dos largos meses de hospital, murió el 28 de julio, en los que sólo Dios y ella saben lo que pasó por su alma. En el hospital siguió recibiendo la cercanía y el agradecimiento de todos los que la habíamos querido: su familia, sacerdotes,hermanas de la Compañía, hasta algunas de Brasil tuvieron oportunidad de ello. Impresionante la despedida que le hizo su hermano Operario, Dn. Javier, pocos días antes de su muerte.
Seguro que desde el cielo sigue preocupándose de todos. GRACIAS, Neus, por tu vida. Sé feliz en la plenitud de Dios.
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