Los Religiosos/as de la comisión de Justicia, Paz e Integridad de la Creación nos alertan sobre el tema del ALCA y sus posibles consecuencias...

El ALCA es el Área de Libre Comercio de las Américas. El primer paso se dio en el año 1994 con la firma del TLC entre EE.UU, Canadá y México. Después, en diciembre de ese mismo año, en la 1ª. Cumbre realizada en Miami, se propuso extender el plan a toda la región. Los Presidentes y Jefes de Estado de las 34 naciones del continente americano (excepto Cuba) la aceptaron y se comprometieron a empezar las negociaciones.

Aparentemente la oferta es atractiva,

 

  • desde el punto de vista político = preservar y fortalecer la democracia (aunque no dicen cómo)
  • desde el punto de vista social= mejorar el nivel de vida y la prosperidad, a través de la integración económica y la erradicación de la pobreza
  • desde el punto de vista ecológico = lograr un desarrollo “sostenible”; esta palabra tan usada hoy día tiene dos condiciones: se habla de desarrollo “sostenible” si responde a las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer los derechos de las generaciones futuras, y si no compromete el desarrollo en otras partes del planeta.

Es decir, ofrecen en concreto:

  • sacar a oferta los productos de cada país a todo el continente americano, con facilidad de exportación, y sin tener que pagar aranceles.
  • proteger la inversión extranjera y además la integración continental de bienes (como cultura, ropa, agricultura, técnica) y servicios (como electricidad, agua, salud, educación…)
  • aseguran que va a haber más democracia, más prosperidad, mayor crecimiento económico, más empleo…

Ofrecen además capacitación y asesoramiento para “enfrentar con éxito el desafío de insertarse en el mercado internacional.”.

Sin embargo, cuando la desigualdad económica entre países es tan grande, no es posible competir. Las condiciones del libre comercio están puestas de tal manera que benefician a los más ricos,por eso es necesario tomar conciencia sobre la amenaza que ese tratado representa para América latina:

  • Que la industria nacional pase a manos de las transnacionales. El ALCA, al facilitar al máximo la libre importación está condenando al sector industrial local a una completa desaparición, profundizando los ya altos índices de desempleo. Los productos locales no podrán competir. Además, cuando las transnacionales llegan a un país su interés es la ganancia y el empleo que ofrecen es sinónimo de trabajo esclavo.
  • Control de los recursos naturales y del conocimiento ancestral. Latinoamérica es una gran fuente de recursos naturales y conserva la sabiduría de los pueblos indígenas. El ALCA pretende tomar el control de estos recursos y de la sabiduría indígena por medio de patentes de propiedad intelectual, poniéndolo todo en manos de las transnacionales. La cuestión de las patentes es muy seria. Comprende el campo de la salud y la alimentación. El de la salud, por controlar la producción de medicamentos e impedir su producción a bajo coste una vez que se han patentado y el de la alimentación por hacer lo mismo con las semillas.
  • Entrega de subsidios a los agricultores. La agricultura norteamericana está subsidiada y han incluido en el ALCA estos subsidios. ¿Cómo se las arreglarán entonces los campesinos latinoamericanos para bajar los precios y además poder comer? Será inevitable que abandonen el campo y emigren a las ciudades para sobrevivir.
  • Saqueo y destrucción de la naturaleza. Según lo establecido por el ALCA, los Estados tendrán la obligación de poner sus recursos naturales a disposición del “accionista mayoritario”, es decir, del que pague más. Eso significa que tendrán que privatizar cualquier recurso natural: petróleo, tierras, ganado, bosques, minas... en manos del mejor postor que será siempre una multinacional. Las carreteras, represas hidroeléctricas, canales y puertos que construyan, sin tener en cuenta los intereses del país, tendrán graves consecuencias ecológicas y serán un saqueo porque las ganancias serán para las transnacionales, no para los pueblos a los que pertenecen los recursos.

 

  • Los trabajadores perderán derechos porque los Estados tendrán que cambiar sus leyes a favor de los intereses de los inversionistas. Y los ciudadanos verán como poco a poco TODO pasa a ser propiedad de multinacionales que buscan ganar dinero y que se ponen al servicio de los que pueden pagar.
  • Renuncia a la soberanía nacional. Cuando se tiene soberanía nacional se puede adoptar una política económica que responda a los problemas del país. Con el ALCA las multinacionales trazarían la política económica, social, cultural y ecológica. Los gobernantes, aunque elegidos democráticamente, tendrían las manos atadas.

PREPARAR EL FUTURO. Para nosotros y nosotras, cristianos, el futuro tiene un sabor especial, prepararlo significa hacer camino para que el Reino de Dios se asiente del todo en medio de nuestros pueblos. Esto nos impulsa a apoyar aquello que favorece la vida y estar despiertos a lo que puede destruirla.

Bien, pues lo de “vendiendo el futuro” es nada menos que el título de un documento que escribieron los Obispos de Canadá. En ese documento toman las palabras de la Exhortación Apostólica“Ecclesia in America”, publicada en 1999 en la que el Santo Padre dice:

“La globalización, si se rige por las meras leyes del mercado, aplicadas según las conveniencias de los poderosos, lleva a consecuencias negativas. Como por ejemplo, la atribución de un valor absoluto a la economía, el desempleo, la disminución y el deterioro de ciertos servicios públicos, la destrucción del ambiente y de la naturaleza, el aumento de las diferencias entre ricos y pobres y la competencia injusta que coloca a las naciones pobres en una situación de inferioridad cada vez más acentuada”.

¿No es verdad que sentimos estas palabras con sabor a Reino? También ¡270 mil religiosos, religiosas y sacerdotes...! a través de sus representantes, los Presidentes de las Conferencias de religiosos y religiosas de América del Norte, América Latina y el Caribe, que se reunieron en Haití en febrero de 2001 vuelven a confirmar:

“Consideramos que el acuerdo (ALCA) tiene profundas fallas en sus propuestas… Nuestra experiencia nos indica que la implementación de tales acuerdos no ha obtenido estos resultados ni promovido el bien común.

Y podríamos seguir con una larga lista, que culmina en la DECLARACIÓN ECUMÉNICA FRENTE AL ALCA, de noviembre 2003, apoyada por varios Obispos, por la CLAR, por Centros ecuménicos, Comisiones de Justicia y Paz, etc. En ella hay un pronunciamiento desde la afirmación de la reciprocidad, la solidaridad de los pueblos y la integridad de la creación. Entonces… ¿QUÉ PODEMOS HACER?

Por primera vez en la historia estamos ante una amenaza que afecta a todos los sectores sociales y a todos los países de la región, y tal como comentaba un grupo de jesuitas latinoamericanos: “frente a estos acontecimientos con repercusiones internacionales, las respuestas individuales pierden efectividad y relevancia”.

De modo que LA RESPUESTA es UNIRSE, UNIRNOS. No hay otro camino Por suerte hay muchos otros que piensan así y que ya llevan tiempo reflexionando y actuando UNIDOS paraconstruir nuevos caminos de integración continental basados en la igualdad, la solidaridad, la democracia, el respeto al medio ambiente y a los derechos humanos. ¿Te parece un proyecto para gigantes? ¿Una simple utopía irrealizable? No, si todos colaboramos, si todos nos unimos, si creemos que el Dios de la Vida camina junto a su pueblo sencillo y pobre. Bien, pero, en concreto, ¿qué podemos hacer nosotros/as?

  • Convencernosde que se trata de una prioridad dentro de nuestro compromiso cristiano.
  • Informarnos, porque sólo se puede actuar frente a lo que se conoce.
  • Concienciarnos: y comunicar nuestra preocupación a quienes podamos.
  • Formar redes, porque en unión podremos hacer lo que solos o solas no podríamos. Esto nos llevará a buscar contactos con otros grupos y formar parte de redes solidarias: para recibir información, encontrar caminos y llevar adelante acciones con un alcance cada vez más amplio.

En el mes de julio se ha reunido en Quitoel primer Foro Social de las Américas, y en él, la Campaña Continental contra el ALCA ha hecho una declaración de la que transcribimos las siguientes palabras:

“Vemos con satisfacción que las negociaciones del ALCA se han detenido como consecuencia de la presión popular, las discrepancias de varios gobiernos y la parálisis de las negociaciones de la OMC. Sin embargo... la Campaña Continental Contra el ALCA no se contenta con el debilitamiento de este acuerdo que se hizo evidente en la Reunión Ministerial del ALCA en Miami; somos conscientes de que el peligro ahora es aún mayor, pues ataca a los eslabones más débiles. Las consecuenciasde estos TLCs(Tratadosde Libre Comercio) no serán sólo las que se dan con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN -o el TLC Chile- EEUU, devastadoras para la soberanía, el medio ambiente y los derechos humanos, sino también de dominio político y militar en todo el continente. Por eso la Campaña Continental contra el ALCA y sus capítulos .nacionales concentrarán sus esfuerzos ahora en combatir los TLCs, impidiendo que se ratifique el tratado con Centroamérica y que se suscriba el TLC andino”.

Mª Carmen Franch, stj

 

Fuentes: Folleto y materiales de la Comisión de Justicia y Paz – Roma

 
 

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