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Han entrado en la Vida:
HNA. CARMEN DE JESÚS PÉREZ RICHARTProvincia Santa Teresa
Como se apaga una vela, su vida se apagó después de haber dado toda su luz a lo largo de sus 91 años de vida y 61 de vida religiosa para entrar en la Casa del Padre y gozar de la Luz que nunca se apaga. Así fue la muerte de nuestra querida Hna. Carmen el día 24 de noviembre del año 2003, en Tortosa, Residencia de Hermanas. Vio la luz en su querida Játiva el día 4 de mayo de 1912. Ingresó en la Compañía, e hizo sus primeros votos en Enero de 1942. Su primer y único destino fue la Comunidad de Vilanova donde vivió su Consagración a lo largo de estos 61 años, entregada a Dios día a día viviendo intensamente por y para los demás. Sus primeros años de enseñanza los dedicó a los niños pequeños a quienes tanto quiso e inculcó su amor a la Eucaristía y a la Virgen. Pero, Dios la quería para otra misión distinta. "...Formar una mujer es formar una familia...", esto es lo que hizo Carmen, formar a las obreras de la empresa Marqués, en clases nocturnas. Aparte de enseñarles a hacer primorosas labores les ayudó a ser personas, mujeres cristianas, para que formaran hogares cristianos donde se viviera en amor y paz. Cuando tuvo que dejar las clases su misión fue seguir entregada a los demás por medio de una oración continua por las intenciones de “sus chicas", de los sacerdotes y por tantas y tantas intenciones que le encomendábamos. Pero sobre todo por ese dejarse hacer por Dios como Maria a quien quería como Madre, a quien se encomendaba dejándose hacer como Ella en un continuo SI a la voluntad de Dios. A lo largo de toda su vida se desvivió por “sus chicas", así las llamaba, las quiso, se sacrificó por ellas, las acompañó siempre y hasta el final de sus días. estuvo disponible en cualquier momento para escucharlas y tener para cada una. una palabra de ánimo, de consuelo, de esperanza y la siembra dio fruto....fruto de familias agradecidas a Carmen que han seguido su ejemplo de bondad y generosidad. Religiosas de la Compañía a las que también su ejemplo les animó en el seguimiento de Jesús. En septiembre su salud se deterioró notablemente. Al no poder dedicarle todos los cuidados que necesitaba, la Hna. Provincial y la Comunidad decidimos, con gran pena, lo mejor para ella, estaría mucho mejor en la Residencia de Tortosa y allí la llevamos el 13 de septiembre. Nuestro Padre Dios siempre hace las cosas bien... Con Carmen hizo que no fuera consciente de lo que dejaba en Vilanova, toda una vida y muchas personas queridas. En Tortosa fue feliz. La hicieron feliz las Hermanas que la rodearon de atención y cariño y también las señoras que la atendían ya que en ellas veía a “sus chichas” que se desvivían por ella. Las Eucaristías celebradas en Tortosa y aquí en el Parroquia tuvieron un “aire” de paz, gozo y agradecimiento, valores que Carmen vivió y que de alguna manera estaban en el ambiente. La celebración en Tortosa fue más íntima: sus sobrinos, sus dos comunidades, Hermanas de la Provincia y algunos amigos. La celebración en la Parroquia de Vilanova fue una demostración de cariño y gratitud. Estábamos la Comunidad, la Hna. Provincial, amigos y “sus chicas” llenando la Iglesia. Todos los presentes, con una mezcla de tristeza, alegría y gratitud recordábamos a nuestra querida Carmen, hermana, amiga y madre. Que ella desde el cielo continúe dándonos su luz y siga intercediendo por la Compañía, los sacerdotes, nuestros alumnos, “sus chicas”, por quienes se desvivió y quiso. ¡DESCANSE EN LA PAZ DEL PADRE!
HNA. GLORIA NAIR DE LA STMA. TRINIDAD VOLPE VELLACICH Provincia Santa Teresa
“Hazme como tú quieras a costa de lo que sea”. Estas palabras, escritas en un papel junto al dibujo del escudo de la Compañía, tuvieron durante muchos años un lugar preferente no sólo en la habitación de Gloria, sino también en su vida. Fueron dichas, y vividas hace ya algunos años, por la Hna. María Molins, epd., con la que convivió en la comunidad de Ganduxer. Gloria nació en Asunción (Paraguay) el 17 de septiembre de 1944. A los 20 años ingresó en el Noviciado de la Compañía en Montevideo. Desde ese día fueron varios los lugares en los que estuvo destinada: Buenos Aires, Roma (Juniorado), Santiago de Chile, Roma-Casa Generalicia, Montevideo, Barcelona-Ganduxer y por último, la Residencia de Hermanas de Jesús (Tortosa). Nunca volvió a vivir en su tierra, a la que amaba entrañablemente, salvo los días que pasó allí visitando a su familia cuando todavía podía hacerlo. Eso sí, nunca perdió el contacto con sus raíces. Seguía los acontecimientos de su patria, y de su familia a través del teléfono, de la prensa, de internet… Llevó siempre en el corazón y en el pensamiento a los suyos, por los que rezaba continuamente, en especial en estos últimos años de fuerte crisis en el país. A los que la conocimos no nos cuesta nada pensar en qué es lo que marcó profundamente la vida de Gloria. Sin duda alguna, un apasionado amor a Nuestro Padre. También a las Madres Fundadoras y a la Compañía. Era frecuente oír de su boca palabras como : “Nuestro Padre te diría, como le dijo a …..” Entre los servicios que desarrolló en la Compañía (profesora, redactora de la revista Jesús Maestro”, asesora de grupos de teresianismo…) el que ocupó la mayor parte de su tiempo, y de su vida, fue el del estudio de los escritos y documentos relacionados con Nuestro Padre. Colaboró en la publicación de sus cartas y en la edición de los cuatro tomos de los escritos de Enrique de Ossó. Su última obra fue Cartas de San Enrique de Ossó y Cervelló al Dr. Félix Sardá y Salvany. Gloria vivió la edición de este libro como homenaje a Nuestro Padre con motivo del año centenario de su muerte. Era tan grande el amor que le tenía que después de su canonización, por la que trabajó y rezó insistentemente, decía con frecuencia que ya podía morir porque había terminado su trabajo. Mientras la enfermedad se lo permitió, estuvo recopilando todas las cartas que Nuestro Padre escribió a cada una de las Madres Fundadoras. Persona de carácter reservado, pero de una gran afectividad que difícilmente exteriorizaba, conservaba muchos de los pequeños regalos que se le hacían. Desde el mes de septiembre estuvo ingresada en el Hospital de Jesús (Tortosa) debido a los muchos cuidados médicos que requería su enfermedad. Allí supo querer y dejarse querer por las personas que como ella sufrían la limitación y el dolor de la enfermedad. Los últimos años de su vida bien podrían recogerse en este fragmento del Eclesiástico: “Si te llegas a servir al Señor, prepara tu alma para la prueba. Todo lo que te sobrevenga, acéptalo, y en los reveses de tu humillación, sé paciente. Porque en el fuego se purifica el oro, y los aceptos a Dios en el honor de la humillación.” El Señor acrisoló el amor de Gloria por medio del sufrimiento físico que marcó su vida durante muchos años. Últimamente se unió a este sufrimiento el anímico, al ir perdiendo poco a poco casi todas sus facultades, siendo consciente de ello. Fue renunciando a todo lo que más le gustaba hasta llegar a no poder leer. Ella, apasionada lectora, no podía mantener un libro entre sus manos ni leer más que unos pocos minutos seguidos. Gloria creía que Dios quería purificarla a través del dolor, quería que compartiera la cruz con El para luego participar también de su gloria.. Así se lo manifestó a unas Hermanas de su comunidad cuando le preguntaron si quería que hicieran una novena a Nuestro Padre pidiendo su curación. Ella estaba segura de que Dios no la curaría. La estaba haciendo como Él la quería, “a costa de lo que fuera”. Su último acto de servicio a los hermanos fue la donación de su cuerpo a la Facultad de Medicina de Reus para la investigación.
El Señor vino a buscar a Gloria la noche del día 1 de marzo. Murió en paz, casi sin que nos diéramos cuenta. Su dolor se transformó en VIDA.
¡Gracias, Gloria, por tu entrega!
Descansen en paz nuestras queridas Hermanas
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Boletín Informativo / Servicios Teresianos en RED / Portal STJ