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EN
LA IGLESIA Y EN EL MUNDO
Diálogo Interreligioso
“Los creyentes se
sorprendieron de que el don del Espíritu Santo se derramara también sobre
los gentiles. Pedro añadió: Está claro que Dios no hace distinciones:
acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea”.
(Hech 10)
La comisión para el Diálogo
Interreligioso, de la Unión de Superiores Mayores, organizó un seminario
abierto sobre el diálogo católico/musulmán al que asistimos varias
hermanas de la Curia General, que hemos pensado en compartir con todas
algunos de nuestros sentimientos e ideas. Es mucho lo que nos separa a
nivel teológico, pero también es mucho lo que nos une. Escuchar a quien
piensa de un modo distinto a nosotras abre nuestros horizontes, nos ayuda
a conocerle, a no temerle ni juzgarle con prejuicios, a comprender con el
corazón que no todos los musulmanes son fundamentalistas, y también a
profundizar en lo nuestro, a valorarlo, a ofrecerlo sin imposición, a
actuar como hijas de Dios.
A partir de una reflexión teológica sobre el
pluralismo religioso y sobre los desafíos de la fe en el mundo moderno, se
ha intentado llegar a un diálogo global entre católicos y musulmanes, a un
encuentro en la fe y a un compartir la vida. Hemos escuchado testimonios
interesantísimos por ambas partes, de teólogos dedicados al diálogo
interreligioso, de jóvenes musulmanas que estudian teología católica en la
Universidad Gregoriana, periodistas, focolares que han conseguido un
trabajo conjunto con los musulmanes en Chicago, una misionera responsable
de los cristianos que estudian islamología en Argelia, etc. ¿Cómo
resumimos el resultado del simposio? Utilizando las palabras del P. Geffré,
OP, teólogo francés:
Con dos
convicciones:
-
El pluralismo religioso es un misterio que tenemos que
aceptar. Cristianos y musulmanes han hecho la experiencia de que el
Espíritu actúa en todos y de que nadie tiene el monopolio del don de Dios.
-
Antes que compartir ideas teológicas hay que compartir vida,
la convivencia es aún más importante que el diálogo. La hospitalidad
musulmana y la fraternidad cristiana nos llevan más allá de rivalidades y
divergencias.
Con varias
constataciones:
- No
podemos ser demasiado optimistas porque, aunque coincidamos todos en la
“regla de oro”, que es al amor al prójimo, hay fuertes divergencias
teológicas y graves rupturas históricas entre nosotros. El Espíritu de
Dios desborda nuestras ortodoxias demasiado encajonadas. La situación
política actual parece que ha instrumentalizado la religión, este diálogo
demuestra que no tiene por qué ser así.
- Existe
una fuerte relación entre la experiencia interior de Dios y los
compromisos concretos. Ellos tienen su mística y se interesan mucho por la
nuestra, y es la mística la que nos lleva a la acción.
- No
siempre son los cristianos los que toman la iniciativa del diálogo. Todos
estamos descubriendo los valores comunes. Las mujeres juegan en
esto un papel importante. Chiara Lubick ha impulsado muchísimo la relación
con los musulmanes en EE.UU.
- Se
ha confirmado el valor de las dos reglas de oro:
Estar abierto al otro
en su identidad, respetar su cultura, su religión, su lengua...
Ser fieles a uno mismo,
no disimular lo propio para facilitar el diálogo. Cuando los dos
interlocutores profundizan en su fe, el diálogo ya está siendo instrumento
de salvación. Se requiere cierta metanoia, conversión interior que nos
lleva a no sentirnos los amos, ya que a Dios no se le posee.
Con algunas
estrategias para la esperanza:
- Perder
el miedo que lleva a fundamentalismos o
parálisis. Al comienzo del siglo XXI la convivencia de musulmanes y
católicos es una oportunidad ante el fenómeno de la globalización y los
hechos del 11 de septiembre que tienden a oponernos. No hay azar
histórico, Dios está por encima de todo ello y nos da esperanza.
- Unidos
formamos una inmensa multitud mayoritaria en búsqueda común de un Dios
siempre mayor, un Dios personal. “Dios es grande” es la lección que
recibimos de los musulmanes; “El Dios de Jesús es amor y misericordia”,
aportamos los cristianos.
- Compartimos
el mismo sentimiento ante la humanidad: la
grandeza de Dios creador y del sentido del hombre. En este punto las
diferencias son superficiales e históricas. Como punto de encuentro y
vocación histórica estamos llamados a ser fermento ante una cultura
mediática mundial, a defender a un ser humano, masculino y femenino, que
se define como apertura a lo trascendente.
- Desde
la Biblia y el Corán podemos luchar en
común por la justicia para dar un rostro más humano a la historia, para
lanzar una respuesta profética ante un mundo que abre brechas cada vez
mayores entre pobres y ricos.
-
Tenemos una responsabilidad común en la salvaguardia de la
creación frente a la amenaza de una catástrofe planetaria. Defender los
derechos del hombre y los derechos de la tierra. Poner límites a la
actuación del ser humano: “actúa de manera que tu acción asegure la
permanencia de la vida en la tierra.” Compartimos el aprecio, admiración y
alabanza ante la creación.
La Regla de Oro en las religiones del Mundo
La Regla de Oro se encuentra en los Escritos Sagrados de muchas religiones
del mundo. Sus formulaciones son diferentes pero su contenido es
esencialmente el mismo. La universalidad de esta regla nos demuestra que
las diversas culturas se adhieren a una ética notablemente común a nivel
de las relaciones con el prójimo. Nos recuerda la unidad fundamental que
sostiene la diversidad de la experiencia humana.
CRISTIANISMO.
Haced a los demás lo que queréis que ellos os
hagan a vosotros; esto es lo que dicen la Ley y los Profetas. Mt 7,12
CONFUCIONISMO.
¿Hay una máxima que cada uno deba observar
toda su vida? Es sin duda la máxima de la benevolencia: No hagas a los
demás lo que no querrías que te hicieran a ti. Analects 15,23
HINDUISMO.
He aquí la cumbre del deber: no hagas a los
otros lo que te haría mal si te lo hicieran a ti. Mahabharata 5, 1517
ISLAMISMO.
Ninguno de entre vosotros es un creyente si no
desea para su prójimo lo que desearía para él mismo. Sunnah
JUDAÍSMO.
Lo que es malo a tus ojos, no se lo hagas a tu
prójimo. Esta es toda la Ley. El resto son sólo comentarios. Talmud,
Shabbat 31,a
BUDISMO.
No hagas a los otros el mal que tú
encontrarías nefasto si te fuera hecho a ti. Udana-Varga 5,18
FE BAHAÍ.
No impongas a nadie un fardo que tú no
quisieras que te impusieran a ti y no desees a otro lo que no desearías
para ti mismo. Baha’ullah
TAOÍSMO.
Considera la ganancia de tu prójimo como tu
propia ganancia y la pérdida de tu prójimo como tu propia pérdida.
Tai Shang Kan Ying P’len.
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