La carta que escribieron desde Roma las Hermanas que estaban

haciendo la Probación, dirigida a las participantes de la reunión de

Jiutepec, fue un programa de vida tan acertado, que decidimos con ellas

 que podía ser mensaje para todas las Hermanas a través del Boletín:

 

     Queremos compartiros algunas de las inquietudes que estamos sintiendo en este tiempo, fruto de lo que vamos viviendo y de la riqueza que está suponiendo para nosotras este intercambio intercultural que nos abre horizontes y nos ayuda a estrechar los lazos de familia.

Queremos vivir el don que Dios ha regalado a la Compañía que es "conocer y amar a Jesús, y hacerlo conocer y amar" allí "donde más peligren los intereses de Jesús". Nos damos cuenta que nuestra primera llamada es SER en este mundo, frente al activismo y a los ritmos de vida frenéticos que nos secan por dentro, nos agotan y nos desorientan de lo esencial. Entendemos por SER, el vivir desde dentro lo que somos y no permitir que las cosas "nos vivan".

Consideramos que juntas podemos dar un testimonio válido de mujeres proféticas como Teresa de Jesús, nuestra gran referente, y ayudar a buscar caminos nuevos para la mujer en la sociedad y en la Iglesia.

Nos sentimos urgidas, desde el Evangelio, la Iglesia, el Capítulo y los gritos de nuestra realidad, a vivir con radicalidad la Opción por los Pobres, con nuestro ser, nuestro hacer y nuestro modo y lugar de vida.

Nuestras inquietudes y preocupaciones las agrupamos en este momento en dos aspectos importantes de nuestra vida:

 

1.      Vida Comunitaria:

 

Desde el "no dejarnos conquistar por el mundo ", como decía nuestro Padre, y sa-biendo que hoy no podemos dar testimonio individual sino comunitario, queremos propiciar unas comunidades que sean contraculturales y estén insertas en zonas de exclusión:

  • En las que se viva la utopía de la fraternidad y el cariño, frente al individualismo.

  • Una vida de oración y contemplación que nos nutra interiormente, propiciando espacios de oración a la gente que nos rodea, frente a la falta de sentido y al vacío interior.

  • Con estructuras sencillas y flexibles, frente a la complejidad de un mundo con una organización que dificulta el encuentro.

  • Donde se viva la acogida, abiertas a las personas y realidades que nos rodean, frente a la indiferencia e insolidaridad.

  • En las que se viva el diálogo y la corresponsabilidad de unas con otras, y también con otras culturas y religiones, frente a la intolerancia y el fundamentalismo.

  • Donde se viva el discernimiento como camino de búsqueda común ante los nuevos retos que se nos presenten, frente al éxito personal.

  • Donde se dé testimonio de austeridad, viviendo con lo necesario, frente al consumismo.

  • Donde se viva la ecología, frente al derroche de recursos.

  • En las que se haga posible un proyecto comunitario que sea compromiso de vida frente a la competitividad y el afán de poder que no tiene en cuenta al otro.

 

2. Misión:

 

  • Queremos trabajar en el mundo y esto significa conocerlo, experimentarlo, estando en aquellos ambientes donde más peligran los intereses de Jesús. En este momento esos ambientes son: los jóvenes, los excluídos, la mujer, los medios de comunicación, otras culturas y religiones,... ampliando la mirada educativa más allá del aula, creando nuevos campos de relación en los que estas personas o grupos se sientan escuchados y queridos, para así transparentar ese amor de Jesús.

  • Escuchamos como un grito muy fuerte de nuestro mundo la ausencia y la sed de Dios, y sentimos la llamada a redescubrir y desentrañar nuestra vocación de ser "maestras de oración" en nuestra realidad-

  • Queremos que en nuestras obras se ofrezca una alternativa radical al modelo social dominante, estructuralmente injusto, desde un compromiso por la justicia y la solidaridad.

 

Creemos que un criterio que podría iluminar toda nuestra misión es trabajar con otras asociaciones, organizaciones, congregaciones, etc., no crear solas nada nuevo, sino integrarnos y colaborar con lo que ya existe.

Somos conscientes del momento que atraviesa la Compañía hoy. La realidad se nos muestra en muchos momentos llena de dureza. Pero no queremos caer en la desesperanza, ni renunciar a la búsqueda creativa y comprometida, porque creemos que el futuro de la Compañía depende en gran parte de ello y no podemos apagar el espíritu. Contáis con nuestros deseos y disposición para seguir construyendo esperanza juntas, al lado de nuestros hermanos y hermanas que tanto nos la reclaman.

Un abrazo de hermanas:                                                                      Probación 2003

 

 

Boletín Informativo / Servicios Teresianos en RED / Portal STJ