IMPORTANCIA DE TOMAR POSTURA CONGREGACIONAL
PRESENTACIÓN
DE LA PROPUESTA EDUCATIVA TERESIANA
1.
UNA MIRADA AL PASADO
§
Nuestro
Padre llegó a concebir realmente un sistema educativo.
Por mucho tiempo le hemos llamado
“pedagogo”. Con esto queremos decir que llegó a acuñar un verdadero
sistema educativo fundamentado en los ideólogos de su tiempo, y a esta
solidez se debió el fortalecimiento y extensión de la Compa-ñía aunque no
haya sido un pedagogo original.
§
Tenía una
Propuesta clara:
Detrás del sistema
educativo del fundador existe una concepción de la sociedad y de la
formación.
Su visión de sociedad
era estamental y por tanto, no podemos encontrar en ella preocupación
alguna por la movilidad social o por la transformación de estruc-turas
injustas. Para él la sociedad era “buena” y la educación era una
obra de “inserción social”. El objetivo de la tarea educativa era
convertir al niño en buen cristiano y esto equivalía a buen
ciudadano. A nivel social lo malo y lo bueno estaban establecidos
dentro de un “orden” resguardado por la autoridad. De ahí que la principal
cualidad que había que formar era la obediencia y el cumplimiento
exacto del deber. La preocupación educa-tiva se centraba en la
formación del carácter moral: hacer al niño capaz de obedecer reglas y
propiciar el desarrollo de sus potencialidades, especialmente inteligencia
y voluntad. Con esto se garantizaba que sería feliz y viviría para bien
suyo y de los demás.
La niña tenía que
ser educada para madre y ama de casa. Debía ser
habilidosa para saber mandar, siempre dentro de su ámbito. La propuesta de
Enrique de Ossó era innovadora respecto a otras de su tiempo que sólo
cultivaban la vanidad en la mujer, y no se preocupaban por conver-tirla en
una persona útil, especialmente para los hijos y el varón. Uno de los
retos principales en la educación de la mujer era hacerla capaz de vencer
las “flaquezas de su sexo”; insistía en la fortaleza y persistencia
porque eran las virtudes contrarias a la debilidad e inconstancia,
consideradas por él como defectos inhe-rentes a todas las mujeres. Al
tener por modelo a María se reforzaban las virtudes de pureza, caridad
y sumisión.
§
Un sistema
de pensamiento que justificaba.
Detrás del sistema educativo
teresiano se adivinaba una concepción positivista y conductista.
Un ejemplo de ello es el valor que adquirieron los premios y cas-tigos
como medio de control de la conducta. Este sistema, de suyo manipu-lador,
se equilibraba porque al centro se colocaba también una concepción
cristiana por la cual se priorizaba la confianza en las capacidades de la
persona y el recono-cimiento de su libertad. De ahí que el principio
metodológico recomendado era “atraer” y “prevenir” más que corregir, es
decir, mover la inteligencia por la razón y el corazón por la atracción:
“Procure ser amada para ser obedecida”.
Por este mismo
principio cobra tanta fuerza el testimonio personal: antes predi-car con
el “ejemplo” que con las palabras. Sabemos que priorizó la educación en la
fe, la catequesis, como fundamento de la formación del carácter moral. En
su concepción había una identificación entre educación y religión, porque
consideraba que las creencias son el cimiento más fuerte de la formación
moral.
§
Una
antropología.
La concepción de la
persona dentro del sistema educativo de Enrique de Ossó era la
aristotélica: la persona humana dotada de las facultades de: memoria,
enten-dimiento, voluntad. Era obra de la educación el “perfeccionar” al
máximo esas potencialidades y para ello sobre-salían dos medios: el
conocimiento propio y el vencimiento.
Ésta era la forma como
se lograría la finalidad de formar un sólido carácter moral,
diferencia específica entre una persona “educada” de la que no lo era.
“La educación,
para ser completa y perfecta, debe estar basada en la religión, la ciencia
debe ser como la aguja que introduzca el hilo de oro de la caridad y amor
de la religión en muchísimas almas”(EEO).
§
El elemento
moral estaba unido a lo religioso y espiritual a través del ejercicio
práctico de la oración.
Dentro de la educación
teresiana el cultivo de la oración es un elemento fundamental e
insustituible. La oración era comprendida a la manera teresiana, como
trato de amistad. En el contexto educativo era también la vía por la que
se buscaba llevar a la formación del carácter moral, mediante la imitación
de Cristo, varón perfecto, ejemplar de virtudes. La educadora
propiciaba que el educando creara un hábito contemplativo orando cada día
al menos un cuarto de hora. El proceso de oración se autentificaba
con la práctica de las virtudes contempladas, entendidas como
actos. En el fondo se buscaba que cada persona entrara en una dinámica
amorosa por la cual estuviera dispuesta a reproducir en su vida los mismos
sentimientos de Cristo.
§
En su
concepción eclesial,
Enrique de Ossó
identifica a la Iglesia con su cabeza: el Papa y en consecuencia con la
Iglesia romana. La exaltación del pontífice se comprende mejor a la luz de
la teología y eclesiología del Vaticano I que le tocó vivir.
2.
NUESTRO PRESENTE.
Hoy día la fidelidad al
carisma tiene que ser creativa. Resulta imposible “seguir” el sistema
educativo tal como nos lo legó nuestro Padre, porque las concepciones que
la fundamentaban han evolucionado. Actualizar la pedagogía y todo el
sistema educativo de nuestro Padre no es cuestión de hacer añadidos de
moda, sino atreverse a hacer una recreación siguiendo al mismo
Espíritu con su novedad e incertidumbre.
El primer paso es el reconocimiento del cambio en la
manera de concebir los elementos fundantes: Hemos evolucio-nado en:
§
La valoración
de las culturas, entendidas como mucho más que folklore, lo cual modifica
grandemente una concepción evangelizadora de colonizadora a dialogante y
respetuosa de las creencias y lenguajes diversos.
§
La relatividad
de toda concep-tualización, que reconoce los distintos recipientes
“racionales” donde se expresa la verdad incapaz de dejarse atrapar por
dogmatismos, que ha traído como consecuencia la tole-rancia, el diálogo,
la negociación como prácticas para lograr la unidad y el entendimiento.
§
La concepción
de Iglesia como Pueblo de Dios y como comunión proclamada por la propia
Iglesia en el Vaticano II.
§
Una concepción
antropológica más dinámica, influida por los avances de la psicología, la
revalorización del cuerpo, de la historia.
§
Otra conciencia
social y de las relaciones entre sociedades diversas y sus dinámicas
económicas y políticas que pueden estar o no en la línea del Evangelio.
En RESUMEN: el sistema educativo teresiano tenía un
fundamento explícito y definido que ahora ha cambiado.
Por dónde nos va llevando el Espíritu.
En nuestros Capítulos
hay también fuertes afirmaciones que afectan a nuestra educación.
Por ejemplo, repetida-mente hablamos de educar “para trans-formar la
sociedad”, de “educar el sentido crítico” y de “optar por los pobres”.
¿Qué quiere decir esto a la hora de hacer una reelaboración de nuestra
propuesta educa-tiva? Significa que tenemos que consen-suar criterios y
tomar postura. Si en los últimos Capítulos y documentos congrega-cionales
es una constante que nos pedimos hacer una opción por los pobres, hemos de
ver cómo se traduce en nuestra educación y cómo se sustenta, para que sea
visible en todos los ámbitos donde estemos.
Este reto es grande
porque podría representar introducir orientaciones dife-rentes a las dadas
por Reformas Edu-cativas de los Estados, lo cual requiere un gran
convencimiento y sólida fundamen-tación compartida, capaz de ir
contra-corriente. Los Estados, movidos por el sistema global dominante,
tienen por ob-jetivo formar a la persona “más compe-titiva del mundo”.
Nosotras, después de discernir si orientaciones de este tipo son
congruentes o no con criterios evan-gélicos y con las opciones
capitulares, tendremos que ser capaces de proponer y vivir prácticas
alternativas, en este caso, oponernos a una dinámica de acumulación
deshumanizante y formar no a la persona competitiva, sino colaborativa e
incluyen-te. ¿Y cómo? Comenzando por la misma intuición de Enrique de Ossó:
con el convencimiento y testimonio propio, o no tendrá efecto. Y si el
ámbito nuestro es escolar, nuestra oferta tendrá que explicitarlo
claramente, sabiendo que habrá grupos de padres que se retiren. Y si
trabajamos con grupos o en otras insti-tuciones, nuestros métodos y
testimonio también tendrán que ser congruentes, si pretendemos estar
dentro de una propuesta congregacional que no sólo se ciñe al ámbito
sistemático y escolar.

En el caso de la opción
por los pobres, significará que necesitamos ver si podemos compartir
también una teoría y una postura política, porque, a diferencia del
tiempo de Enrique de Ossó, hoy sabemos que los pobres no son resultado
del azar y del querer de Dios,
sino “producto” de un sistema
de relaciones comerciales en donde la persona vale por lo que consume y si
no puede consumir, es sobrante y queda excluida. Formar hoy al ciudadano,
tendrá que incluir la conciencia de su respon-sabilidad social a nivel
global. No es casualidad que países productores de estaño, plata y gas
natural, sean hoy los que tienen las poblaciones más empo-brecidas. No es
casualidad que pueblos enteros estén en la miseria cuando viven en tierras
ricas en petróleo. Hay destrozos de culturas milenarias que no han sido
producto de inclemencias naturales. La violencia y la descomposición
social alimentada por las guerras no es producto del azar. Tampoco podemos
sólo lamen-tarnos de que el sida se extienda por todos los países
aparentemente de forma imparable. Detrás hay un “orden” de relaciones que
no puede ser visto como el “orden” al que el “niño educado” tiene que
insertarse, tal como lo concebía nuestro Fundador.
Pero también es cierto
que detrás de estas condiciones que van orillando a la muerte a multitudes
y países, está el mismo sujeto humano, movido por la violencia, por
la corrupción, la pereza y el resentimiento, imposibilitado para emplear
sus potencialidades de manera que le permitan vivir dignamente, en otras
palabras: falto de una educación moral, en derechos humanos, falto
de una expe-riencia de Dios por la cual se reconozca hijo o hija de Dios,
con una dignidad tan grande como para gozar de la conciencia de estar en
lo más íntimo de su ser habitado por su Creador.
Y por eso, la opción por los pobres, es también para los pobres. De
otro modo, sólo esta-remos trabajan-do por aquello que no da la felicidad,
lucharemos únicamente para que se inviertan los pape-les y el “excluido”
se convierta en excluyente, puesto que, sin cambiarnos de fondo, estaremos
también reproduciendo un sistema injusto. Y es aquí donde tiene vigencia
nuestra espiritualidad ¡y más que nunca! Una espiritualidad que necesita
no “ser enseñada”, sino contagiada por expe-riencia.
3.
CONCLUSIÓN
Hace falta for-mar en la con-ciencia que re-conoce
las cau-sas de la multi-plicación de po-bres e incluir herramientas pa-ra
la acción trans-formadora.
Y esto desde las mismas raí-ces de nuestra
espiritualidad aunque incluya-
mos
también una pedagogía crítica. Esto nos implica, además de grandes dosis
de fe, utopía y relaciones humanas, una postura política definida que nos
permita ir dando pasos desde nuestra vida. Si falta este ingrediente “no
habrá propuesta”, porque la pretendida neutralidad no existe: su nombre es
inconsciencia.
El evangelio en esto es
claro: “Quien no está conmigo, está en mi contra y quien no recoge,
desparrama”. De la misma forma, a través de nuestra educación: o liberamos
y predicamos a un Jesús encarnado en la historia y en cada cultura, o
reproducimos un sistema injusto. El último Capítulo nos apunta a
profundizar en el significado de una educación alternativa: encarnada,
liberadora, inculturada, que opte por los pobres, aunque sea
impopular.
Si queremos una propuesta teresiana a nivel
general, es decir, con la fuerza congregacional, y llegar a líneas de
acción, este proceso pasa por la definición de nuestra postura ante la
realidad que tenemos de- lante.
Esta postura como
congrega-ción, no puede atentar al res-peto que cada persona merece
atendiendo a la diferencia de su particular forma de ver la vida y al
compás de su proceso personal, pues si se comparten líneas comunes, la
diferencia es riqueza.
La carta dirigida por Enrique de Ossó al Obispo de Barcelona, Jaime
Catalá fechada el 19 de julio de 1887 (copia autenticada en AGSTJ) es un
testimonio fehaciente. En ella explica cómo la extensión de la Compañía se
debe a su sistema educativo.
Como vale la pena dar a conocer el texto original, transcribimos a
continua-ción algunos de sus párrafos (los sub-rayados son míos):
EXCELENTÍSIMO E ILUSTRÍSIMO
SEÑOR
Enrique de Ossó, Presbítero, de la
diócesis de Tortosa, provincia de Tarragona, a V.E.I. con el mayor respeto
expone:
Que ha once años fundó en Tarragona y
luego en Tortosa y en esta capital con la aprobación y beneplácito de los
respectivos prelados, una Congregación religiosa de doncellas dedicadas
con voto a la enseñanza titulada Compañía de Santa Teresa de Jesús. Este
granito de mostaza fecundado por gracia de Dios y cultivado y protegido
por la hábil mano de la gran Celadora de la honra de Cristo Jesús, nuestra
sin par Heroína S. Teresa de Jesús se ha desarrollado y crecido en el
espacio de once años de modo que extiende sus ramas benéficas a Portugal y
Orán (África) después de contar diez y siete colegios en España de los que
hay ocho en el Obispado de V.E.I., tres en Barcelona y los demás en
Gracia, San Gervasio, Villanueva y Geltrú, Rubi y San Celoni.
Si el árbol se conoce por sus frutos y
es ésta, según enseñanza del Santo Evangelio, la regla más segura e
infalible para conocer y juzgar de su bondad, juzgada estará la bondad de
la Compañía de Santa Teresa de Jesús si se atiende a los frutos de salud
que ha dado y está dando en todos los puntos donde ejerce su benéfica
acción, su santo Apostolado de la enseñanza.
Pasaré por alto los frutos especiales
que ha dado en...; nada diré de los frutos especialísimos que dan las
escuelas de párvulos de donde salen pequeños misioneros...; omitiré los
brillantes resultados y adelantos de las alumnas en la parte literaria y
el que muchas de estas alumnas han sacado títulos de Maestras en escuelas
Normales preparadas exclusivamente por Hermanas de la Compañía; no haré
mención de las hermanas mismas (más de cuarenta) que tienen título oficial
de profesoras y sólo me fijaré en el sistema de educación cristiana que
emplean las Hermanas de la Compañía merced al que se ve luego en las
alumnas que frecuentan los Colegios de la Compañía de Santa Teresa de
Jesús: 1º. Un grande amor a las profesoras y a frecuentar el
colegio; 2º. Mejoramiento en sus afectos manifestado por ser más
dóciles, temerosas de Dios y obedientes a sus Padres, y 3º. Las muchas
vocaciones religiosas que para la Compañía y otros Institutos Religiosos
salen de las alumnas que asisten a los Colegios de la Compañía. Frutos
semejantes sólo se explican por la gracia de atracción que tienen las
hermanas, gracia que es hija de la virtud sólida, que en su pecho
atesoran y que comunican sin esfuerzo a cuantos las tratan, sobre todo en
la juventud obrando en su conducta un cambio radical para el bien.
No menos admirable es la solicitud con
que nos piden fundaciones de España, Portugal, Asia, América y Oceanía.
Por todo esto que se debe considerar y es en verdad fruto de la práctica
fiel de las Constituciones de la Compañía... y deseando doble información
para presentar una a su Santidad para la aprobación de las Reglas o
Constituciones y otra al Gobierno de Su Majestad para la aprobación de la
Compañía como Congregación de enseñanza en España.
Suplica a V.E.I. se digne librar doble
atestado de recomendación de la Compañía de Santa Teresa de Jesús a los
fines dichos...
Enrique de Ossó, Pbro
4.
CÓMO VAMOS EN EL PROCESO Y RESPUESTA DE LAS PROVINCIAS
Hemos trabajado un
primer punto que le llamamos: “SIGNIFICADOS
COMPARTIDOS”. Consistió en una motivación para el lanzamiento
del trabajo.
El segundo trabajo fue
llamado “TENDENCIAS MUNDIALES”.
Tenía como objetivo sensibilizarnos a los movimientos dominantes que
tenemos que tener en consideración como fuerzas externas que pueden estar
a favor o en contra de lo que queremos proponer.
A continuación pedimos
a las Provincias un trabajo que llamamos “ACENTOS
CAPITULARES”. Lo hicimos, sobre todo pensando en esos 5000
laicos que están en nuestros Centros y muchos más no contabilizados que
forman con nosotros distintos grupos. Esta fase del trabajo ha servido
para reconocer los esfuerzos que hemos hecho por trabajar en esas líneas.
La intención primera era conocer cómo se estaba “alimentando” la Compañía
a la hora de abordar esas líneas y preparar el paso siguiente. El
resultado nos ha llevado a conocer actividades más que a
conocer cuáles han sido las fuentes de reflexión que se han seguido,
porque ninguna provincia anotó cuáles habían sido sus fuentes, aunque se
preguntaba explícitamente. Pensamos que este hecho es también un
indicador de nuestra situación: trabajamos mucho y aún no hemos construido
un pensamiento común. Solemos encontrar buenos pensadores para justificar
lo que hacemos, aunque casi siempre son de segunda o tercera mano.
Estamos terminando lo
que llamamos: PRESENCIAS Y TENDENCIAS EN
LA COMPAÑÍA. En este punto nos interesaba contar con una visión
de nuestra realidad obtenida de forma más científica. Después de varias
consultas se confió este trabajo a un equipo de la Universidad de Caracas
del que responde Teresita Parra. Nos enviaron un instrumento que
técnicamente está bien construido, aunque la forma de abordarlo y la
orientación sea criticable. A pesar de las dificultades de este
instrumento, en la aplicación se nos ha mostrado la voluntad de
cooperación de toda la Compañía. Es admirable cómo se ha respondido.
Para el 2004 haremos la
elaboración de los MARCOS CONCEPTUALES.
Es un paso que nos ayudará a tocar nuestros fundamentos y para el que
necesitamos también un gran esfuerzo de reflexión y participación.
Gloria
Rodríguez Posada, STJ