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ROMA, 1 mayo–30 junio
Desde la página WEB de la Compañía, hemos venido compartiendo el caminar de la experiencia del CIT de Formadoras que se llevó a cabo en los meses de mayo y junio en la Casa General. Experiencia de búsqueda, apertura y novedad frente a los nuevos desafíos que presenta la Formación hoy, y que nos confirma la fuerza carismática de la espiritualidad teresiana, provoca el replanteamiento sobre nuestra identidad como consagradas y nos urge a continuar en la búsqueda de respuestas cada vez más evangélicas a las necesidades de nuestro mundo. Recordamos los objetivos de este itinerario de dos meses:
El HILO CONDUCTOR que nos guió como grupo en camino, fue la experiencia teresiana de Dios, núcleo esencial de nuestra espiritualidad y del proceso formativo. Alrededor de esta experiencia se articularon los demás núcleos que fueron los siguientes: · Cristología y Seguimiento de Jesús, Carlos Palacio, SJ · Culturas Juveniles y Perspectiva de Género, Giselle Gómez, STJ · Carisma y Espiritualidad Teresiana, Carmen Melchor, STJ · Proceso de relación con Dios, Asunción Codes, STJ · Procesos personales y comunitarios, Lola Arrieta, CCV
· Líneas Formativas: Marco Teórico y Etapas, Concha Salvador · Dimensión Psicoafectiva y Corporal en la Formación. Angela Cuadra, Soledad Marcos, Rosa Elena Cálcena y Rosa Elvira Aldana.
Los primeros tres núcleos se encuentran ya en la página WEB, así que nombraremos los siguientes.
Una Reflexión sobre la Pastoral Vocacional en la Compañía
Después de habernos encontrado con la realidad juvenil, sus luces y sombras, y sobre todo con lo distantes o perplejas que a veces nos encontramos respecto a ella, se vio que era el mejor momento para abordar un tema que no podíamos dejar fuera de la reflexión sobre la formación: la Pastoral Vocacional. La dinámica fue sencilla: por Provincias compartimos la realidad juvenil cercana, nuestra experiencia personal-comunitaria sobre la PV, el Proyecto de PV de las Provincias, alguna experiencia significativa sobre la PV que pudiera enriquecer al grupo, y finalmente los retos que se planteaban a futuro. Muchas cosas se dijeron, algunas de ellas luminosas, esperanzadoras... otras un tanto dolorosas y cuestionantes. De todo ello, queremos compartir algunos desafíos que surgieron de la reflexión, especialmente para las hermanas y comunidades; creemos que son una especie de “requisitos” para cualquier Pastoral Vocacional: · La afirmación radical de la Pastoral Vocacional como un camino de futuro para la Compañía. · La experiencia personal vital de Jesús, para contagiarla · El cuestionamiento de cómo vivimos nuestras relaciones fraternas y la misión en nuestras comunidades, Provincias. · La Pastoral Vocacional planteada como tarea de toda teresiana · El cuidado de la calidad vocacional de nuestra vida; una necesidad-responsabilidad cada vez más sentida es el Acompañamiento. · La invitación a ser comunidades en formación capaces de acoger jóvenes. · Aprender a discernir, discernir, ayudar a discernir · La formación y dedicación de hermanas de tiempo completo para la PV.
Palabras clave de nuestra Espiritualidad
Queremos compartir algo más de la reflexión sobre nuestra espiritualidad y que fue un momento clave en nuestro recorrido del CIT. El momento final del núcleo (Carisma y Espiritualidad Teresiana, Carmen Melchor, STJ) se aproximaba, y llegamos a una actividad llamada “La riqueza de nuestra espiritualidad”. Lo impresionante de este momento fue que después de un rato largo de interiorización, oración personal y por grupos, los discursos fueron poco a poco cediendo el paso a solo estas palabras que creemos son las que nos dan IDENTIDAD a las teresianas (por lo menos a las que allí estábamos), aquello que constituye la SAVIA de este modo particular de encontrarnos con Jesús: · COMPARTIR, el don de nuestra espiritualidad que gratis hemos recibido · INTERIORIDAD, como el núcleo desde el que nos definimos como personas habitadas · RELACIÓN, con los otros, con lo otro y con el Otro · SEGUIMIENTO: CONOCER Y AMAR, PARA HACERLE CONOCER Y AMAR, esta es la misión a que hemos sido convocadas, como discípulas y apóstoles · NUESTROS MAESTROS: JESÚS/ TERESA DE JESÚS/ ENRIQUE, que nos han precedido, han hecho primero el camino, estamos invitadas a acercarnos a su experiencia, desde la que podemos configurarnos y ser configuradas.
El proceso de relación con Dios. Asunción Codes, STJ
“El Reino está ya dentro de ti, dentro de la vida, dentro de la realidad. La vida va por dentro y se despliega desde dentro: el Reino de Dios. Por eso Teresa nos dice: ¡Entra!”
La relación con Dios, es un proceso. La afirmación anterior da pie a todo un recorrido que para noso-tras queda descrito en la experiencia de Teresa de Jesús en Las Moradas, como experiencia de evan-gelio, de éxodo, de exilio y también de encuentro, de relación de amistad. Este camino va configurando a la persona en una progresiva interiorización a la par de una progresiva exteriorización. La propuesta de este núcleo consistió en el análisis de un itinerario con unas etapas que van abarcando a toda la persona y toda su experiencia: humana-psico-espiritual. Lo anterior indica de alguna manera las tareas propias de la formación, del acompañamiento y del discernimiento. Un énfasis especial mereció el tema de los deseos como la expresión y fuerza más auténtica de que somos dotadas las personas para caminar y ser atraídas a la persona de Jesús, como discípulas que siguiéndole acogen su proyecto. Las reflexiones de Asunción, el diálogo a partir de las pautas propuestas, las oraciones llenas de creatividad, los cuestionamientos sobre la manera de vivir nuestro propio itinerario personal de seguimiento con una mayor conciencia y lucidez, la invitación a acercarnos al itinerario humano-espiritual de Teresa y Enrique... fueron momentos hondos que nos tocaron y despertaron en nosotras los nuevos y viejos deseos de seguir caminando y caminar con otros y otras en este proceso de encuentro con Jesús.
Procesos Personales y Comunitarios
Lola Arrieta CCV, nos propuso la reflexión a partir de unos itinerarios, como una manera de caminar por la vida (y específicamente, por la Vida Religiosa), como el paso de una situación que puede ser buena hacia otra que puede ser mejor y que en definitiva se estructura desde la experiencia de Dios. La clave evangélica como se verá a continuación es lo que se acentúa en estos itinerarios que son completos, ya que suponen crisis, dolor, al mismo tiempo que libertad personal, autenticidad, lucidez y compromiso. Los itinerarios van: · De conocer a Dios ‘de oídas’ (Job 42,1-6) a adorar al Dios verdadero (Jn. 4,22-23) · De “vivir con responsabilidad” (Lc. 18, 9-14) a “jugarse la vida” (Mc. 8,35; Jn. 10, 17-18) · De “hacer cosas” por los demás” (Lc. 18, 18-30) a “vivir la vida como vocación” de hij@s y herman@s (Jn. 13,17). · De “integrar la afectividad” (Mt. 19, 1-12; 6, 21) a amar a Dios con todo el corazón... y al prójimo (Mt. 12, 44-46) · De decidir la propia vida a ser conducidas por el Espíritu. Lola Arrieta insistió en el acompañamiento de los procesos de maduración humana y psicológica como parte del itinerario de seguimiento; pero más aún insistió en la fuerza del encuentro de la persona con Dios como lo que sana heridas, configura y lanza al compromiso, a la misión, a la entrega de la propia vida; como acompañantes muchas veces nos tocará ser testigos de la gracia que de repente libera de aquello que por su propia fuerza la persona no había podido lograr. Finalmente, una palabra sobre los Procesos Comunitarios, es decir, sobre la vida de nuestras comunidades religiosas. Nuestras comunidades han de estarse preguntando continuamente: ¿Quién nos llama? y ¿Para qué nos llama?. Lo esencial es COMPARTIR: significados, experiencias y sobre todo la Palabra. Habrá que estar más atentas a: · Los procesos sociales: para fomentar la valoración mutua, el intercambio de reconocimiento entre las hermanas. · Los procesos políticos: la participación, la búsqueda de consenso, la animación participada. Finalmente, en una comunidad se necesita: · Crear vínculos positivos y generar esperanza · Desarrollar la capacidad de pensar, reflexionar a la luz del evangelio y contemplar · Capacidad de contención del dolor... cada vez que la vida nos hace sufrir: donde más se ama, es en donde más resultamos heridas. · Comunidad abierta para acoger la Vida en todas sus expresiones, pero primero la vida de cada una de las hermanas. Dimensión Psicoafectiva y Corporal en la Formación
Ángela Cuadra, STJ y Soledad Marcos,STJ coordinaron este bloque de iluminación que nos puso al tanto de algunos criterios y líneas para llegar a algunos puntos de vista comunes en el tema de la afectividad y sexualidad. Acompañar desde el diálogo, la apertura, de una manera más informada y consciente los procesos personales y comunitarios en estas cuestiones, posibilita una experiencia más integral e integradora en la formación inicial y permanente. Quizá uno de los errores más frecuentes en la formación haya sido la moralización y el juicio sobre las experiencias relacionadas con lo sexual-afectivo, es por ello que es necesario un mayor conocimiento y la comprensión un poco más formal sobre el tema. El tema sobre “La dimensión corporal en la Formación” estuvo coordinada por Rosa Elvira Aldana, STJ. Este bloque, además de resultar novedoso para la mayoría de nosotras, nos dejó con la sensación de entrar en una relación un poco más consciente con nuestro propio cuerpo; es decir, la mayor parte del tiempo no escuchamos lo que éste nos dice: el cansancio, la enfermedad, la buena salud, la manera en que nos alimentamos, descansamos, son pistas para conocernos cada vez más y para seguir dando pasos en nuestro proceso de crecimiento humano-espiritual, y acompañar a otr@s en su propio caminar. Además de la información referente al tema, tuvimos en grupo, la experiencia de diversos ejercicios de relajación, movimiento, masajes, reflexología, como herramientas para aprender a cuidarnos un poco mejor. Nos ayudó en esto Rosa Elena Cálcena, STJ como una de las coordinadoras de este núcleo.
Líneas de Formación
En cuanto
al trabajo sobre las “Líneas de Formación”, estuvimos revisando el
documento “Líneas de Formación” elaborado y presentado por la
Prefectura General de Formación. Este documento está dividido en dos
partes: la primera que es la iluminación sobre algunos puntos clave de la
formación en general y para la Compañía, y la segunda presenta un
itinerario con las diversas etapas de formación para nosotras. El trabajo para el grupo consistió en leer, reflexionar, orar, cuestionar dicho documento. El fruto de este proceso fue muy rico puesto que fuimos encontrando poco a poco aquello que no puede dejar de estar en nuestra acción y experiencia formativa. En un clima de búsqueda, respeto, apertura y participación, cada una de nosotras fue aportando, desde su experiencia y conocimientos, las luces que fueron enriqueciendo el documento original que en sus inicios también supuso un enorme esfuerzo de parte de las hermanas que lo elaboraron. Las aportaciones del grupo a dicho documento serán incorporadas por un equipo redactor de hermanas que estarán unos días más en Roma para realizarlo. Finalmente... ¡El sueño de la Compañía: es posible!
Estos dos meses de encuentro propiciaron la oportunidad del diálogo entre las diferentes culturas, experiencias, historias que somos la Compañía. En medio de esta diversidad, coincidimos en un llamado común renovado con este encuentro, en el lenguaje común surgido de la experiencia de nuestra espiritualidad siempre fuerte, siempre nueva, siempre apasionante...en la esperanza común que brotó sorpresivamente al escucharnos unas a otras, al compartir deseos, luchas, crisis, y sobre todo lo que Dios ha escrito en la historia de cada una de nosotras y de las personas que nos ha tocado en suerte acompañar. Nos llevamos en la maleta, junto con los muchos papeles, estas esperanzas: · Es posible construir la comunidad desde la diversidad de culturas, edades, experiencias: desde el encuentro con nuestra espiritualidad, desde la luz de nuestros maestros Enrique y Teresa. · Es posible una experiencia de oración vital, creativa, respetuosa de las diversas experiencias de formación de quienes formamos la comunidad; ahí, en el encuentro con el Señor la diferencia se convierte en riqueza, don y fuerza para la misión. · Es posible la comunidad generadora de frutos para el Reino; lo que genera un grupo que experimenta la comunión, no es superado por mucho, por personas brillantes que trabajan aisladamente. · Es posible la búsqueda de ese nuevo modelo de Vida Religiosa necesario para dejar fluir con mayor vigor la fuerza carismática de nuestra espiritualidad: Vida Religiosa Teresiana fraterna, solidaria, disponible, humana, abierta, cercana, que aprende todo esto porque se pone a los pies de Jesús y como discípula escucha la Palabra y la historiza en su contexto. Nuestra gratitud a Concha Salvador por su apertura, entrega y flexibilidad en todo momento, por la búsqueda de esos nuevos caminos que todas queremos. Gracias al equipo coordinador del CIT, que facilitó espacios y tiempos respetando siempre la realidad y necesidades del grupo. Gracias también a la comunidad de hermanas de la Casa General por el gran esfuerzo para que nos sintiéramos en casa y estuviéramos lo mejor posible. Este es un tiempo de búsqueda y también de esperanza. Seguir a Jesús para conocerle y amarle, para hacerle conocer y amar, acercarnos con mayor frecuencia al Evangelio, a las experiencias de Teresa y Enrique, mirar con ojos cada vez más grandes y escuchar con oídos más abiertos las evidencias y palabras que nos presenta la realidad parecen ser las pistas que nos llevamos en el corazón y que apuntan algunos caminos para la Formación hoy en la Compañía.
Hnas. Ivonne Joubert y Maruca Sansores, STJ.
ATENCIÓN: Del 21 al 24 de agosto se celebrará en Portugal el Encuentro Europeo de MTA. Seguiremos con interés sus noticias, les acompañaremos con nuestro afecto y les apoyaremos con nuestra oración.
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