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Vocero de su voz, Enrique de Ossó
[1]La santidad es el “alto grado” de la vida cristiana ordinaria, consiste en vivir la ordinariez sin ser ordinarios, en orientar la variedad del vivir cotidiano hacia la unidad del amor de Dios. Todo hombre puede llegar a ser santo, pero cada uno de distinta manera, escuchando la Palabra de Dios y conociendo, día a día, su forma peculiar de vida cristiana. La de Enrique de Ossó era ésta: “Pensar como Cristo Jesús, sentir como Cristo Jesús, obrar como Cristo Jesús, conversar como Cristo Jesús, hablar como Cristo Jesús, conformar, en una palabra, toda nuestra vida con la de Cristo, revestimos de Cristo Jesús, he aquí el único negocio y ocupación esencial, primera de todo cristiano. Porque cristiano quiere decir alter Christus, otro Cristo, y nadie puede salvarse si no fuere hallado conforme con la imagen de Cristo”.
Para lograr este fin es: menester conocer a Jesús, su vida, “estudiarla, saberla, meditarla, y no sólo en su corteza exterior, sino entrando en los sentimientos, afectos, deseos, intenciones de Cristo Jesús, para hacerlo todo en unión perfecta con Él.” En otras palabras, es necesario ser discípulos y apóstoles de Jesús.
Por ello los acontecimientos de la vida de Enrique de Ossó, como los de cualquier otra vida humana, adquieren espesor y densidad sólo si se los lee en la perspectiva del fin que perseguían: ser todo de Jesús, su mensajero de paz y amor. Jesucristo fue el centro práctico y real de su vida intensa. De los 29 a los 55 años los intereses de Enrique de Ossó fueron los de un sacerdote que se supo llamado a ser testigo de Cristo por sus obras y sus palabras, para extender el conocimiento y amor de Jesús en todos los ámbitos posibles (niños, adultos, sacerdotes, jóvenes, hermanas de la Compañía).
Vivió una época de profundos cambios sociales y eclesiales y supo realizar un proceso de reflexión, oración y acción que produjo un resurgir nuevo de espiritualidad y compromiso creyente en un entorno amplio de personas a las que alcanzó su acción apostólica.
Buscó medios prácticos y supo aprovechar las nuevas cir-cunstancias (promoción, de la educación femenina, libertad de prensa, etc.) para lograr una regeneración de la sociedad. Tuvo creatividad y fecundidad para dar cauces adecuados a su tiempo, a la finalidad principal de su acción: dar a conocer y amar a Jesús.
¿Cómo pudo llegar a tanto ? ¿Dónde encontró fuerzas y recursos para lograr sus objetivos? ¿Cómo pudo un niño de pueblo, aunque hijo de una familia acomodada, moverse con maestría en España y en el mundo por el Reino de Dios? La respuesta es el nombre de una mujer: Teresa de Jesús. O el nombre de una «longitud de onda en la que ella sigue emitiendo», el teresianismo, que «es un modo de sentir a Cristo y a su evangelio; un estilo, también, de encarnar los valores humanos (por ejemplo, la interioridad del hombre, el sentido de la vida, la amistad, la alegría, el saber. ..) y una llamada a eso que Teresa llama “la fuente del agua viva” búsqueda de la experiencia de Dios». Enrique conoció a Teresa y Teresa fue el nombre de su misión, le “robó el corazón”, le acercó a los misterios del amor de Dios y le indicó el camino a seguir; fue para él maestra de vida. En ella encontró a alguien que había sabido lograr el «alto grado» de la vida cristiana ordinaria: «El corazón de Teresa de Jesús, formado con el mismo modelo que el nuestro, se hizo superior a todas las pequeñeces que le estrechan. ¿Cómo? Ella misma nos lo enseña, y no una, sino muchas veces, porque amando a sus hermanos, interesándose por su bien eterno, anhelaba, como san Pablo, verlos a todos semejantes así, elevados sobre las ruindades de este suelo».
En la Santa, .sin duda, había leído este grito:«¡Oh Dios mío, quién tuviera entendimiento y letras y nuevas palabras para encarecer vuestras obras tal como lo entiende mi alma!». Lo había leído y lo había hecho suyo, buscando medios para encarecer las obras de Dios, decidiendo ser, él mismo, grito, vocero de la voz de Jesús.
Manola Masoni, stj
[1] Parte del artículo publicado en la revista “Teresa de Jesús”, nº 115 |
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Boletín Informativo / Servicios Teresianos en RED / Portal STJ