EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO

 

Una reflexión cristiana sobre la “New Age”

La necesidad que tenemos todos los cristianos, sobre todo los que estamos empeñados en trabajos pastorales, de conocer y comprender la corriente cultural llamada New Age y de explicar en qué difiere de la fe cristiana, ha llevado a los Consejos Pontificios de la Cultura y del Diálogo Interreligioso a publicar un documento orientativo sobre el tema: JESUCRISTO PORTADOR DEL AGUA VIVA.

 

         El documento, escrito en tono positivo y crítico a la vez, presenta en los dos primeros capítulos un análisis de los fundamentos del pensamiento que se encierra en esta corriente cultural, y a partir del capítulo tercero ofrece indicaciones para confrontar este movimiento con el mensaje cristiano y anima a discernir los retos que nos presenta, ya que muchos de sus aspectos intentan dar respuesta a vacíos que detectan en nosotros. “... debemos honestamente preguntarnos si hemos prestado suficiente atención a la sed del corazón humano de verdadera ‘agua viva’ que sólo Cristo puede ofrecer.[1]

Se trata de uno de los más complejos movimientos colectivos de fin del milenio. “No es una religión, pero tiene carácter religioso; no es una filosofía, pero es una visión del hombre y del mundo, así como una clave de interpretación; no es una ciencia, pero se apoya en leyes científicas que hay que buscar en las estrellas. La New Age es una nebulosa que contiene esoterismo y ocultismo, pensamiento mítico y mágico en cuanto a los secretos de la vida, un filo de cristianismo, todo ello mezclado con conceptos provenientes de la astrofísica.”[2] 

 

Siente que estamos en los albores de la era de Acuario, edad basada en la armonía, la comprensión y el amor. La era de Piscis, que identifican con el tiempo en el que dominó el cristianismo, ha traído guerras y conflictos. Hay que terminar con ella cuanto antes para dar paso a la de Acuario, en la que triunfará una religión universal más humana. Es una corriente de pensamiento fluida y multiforme, de raíces esotéricas, apasionante y sincretista, nacida para restituir espiritualidad a la sociedad materialista, gnosticismo y religión “a la carta” al mismo tiempo.

 

[1] Juan Pablo II a los Obispos de USA

[2] Cristo o el Acuario. Carta pastoral del Card. Godfried Danneels. 1990

 

Breve síntesis de la confrontación New Age y Credo Cristiano[1]

 

El Documento pontificio “JESUCRISTO PORTADOR DEL AGUA VIVA” sugiere preguntas para valorar algunos de los elementos centrales del pensamiento y de la práctica New Age desde un punto de vista cristiano. Las diferencias son enormes e inconciliables.

 

¿Existe un solo Jesucristo o miles? Para la New Age, el Jesús histórico, personal e individual es distinto del Cristo universal, impersonal y eterno. Jesús no es considerado el único Cristo, y en cuanto Cristo no pudo morir en una cruz. Utilizan documentos apócrifos como fuentes auténticas para demostrar lo que no encuentran en la Biblia.

La fe cristiana afirma que Jesús de Nazaret es el Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, el único Salvador del mundo.

 

¿Nos salvamos por nosotros mismos o la salvación es un don gratuito de Dios? Según la New Age nos salvamos mediante nuestras acciones; las palabras clave son: auto-cumplimiento, auto-realización y auto-redención.

Para los cristianos la salvación no es una experiencia del ser en sí mismo, no depende de técnica alguna, es la liberación de las ambivalencias que hay en nuestro interior, es el perdón del pecado por la participación en el misterio pascual de Cristo, es la relación personal con un Dios que es comunión y que salva.

 

En la oración y la meditación, ¿nos relacionamos con nosotros mismos o con Dios? Se tiende a confundir psicología y espiritualidad. La práctica de la New Age, como  muchas de las técnicas de meditación que se utilizan tanto hoy, no es oración porque busca la introspección o fusión con la energía cósmica. El silencio puede situar ante el vacío más que ser un silencio de contemplación del Amado.

La oración cristiana implica la introspección pero es ante todo encuentro con Dios. Es diálogo que lleva a la conversión, es un éxodo del yo hacia el Tú de Dios, siempre en unión con Cristo, en el Espíritu, junto a todos los hermanos.

 

 

¿Negamos el pecado o aceptamos su

existencia? No existe en la New Age la 

conciencia de pecado sino la idea de conocimiento                         Piscis                  Acuario

imperfecto. Se busca la iluminación a través de diversas técnicas psicofísicas. No se le dice a nadie lo que debe creer o hacer, hay mil modos de explorar la realidad interior y cada uno debe ir adonde le llevan la inteligencia y la intuición. El mayor problema es la alienación de todo el cosmos y no el pecado personal. El remedio es sumergirse cada vez más en la entereza del ser, y para ello una sola vida es insuficiente, tienen que darse reencarnaciones para que las personas puedan realizar en plenitud su propio potencial.

            La realidad del pecado, para los cristianos, se entiende a la luz de la revelación. No se trata de explicarlo como  una debilidad psicológica, un error o la consecuencia inevitable de una estructura social inadecuada.  Sólo conociendo los designios de Dios sobre el hombre se entiende que el pecado es un abuso de la libertad que Dios da a las personas creadas para que puedan amarle y amarse recíprocamente.

 

¿Debemos rechazar el sufrimiento y la muerte o aceptarlos? Algunos escritores de la New Age consideran el sufrimiento como algo que nos hemos auto-impuesto o como la incapacidad de disfrutar plenamente de nuestros recursos. Su interpretación de la persona pone en duda la idea de la libertad y la responsabilidad. La reencarnación es un elemento necesario para el crecimiento espiritual, una fase de progresiva evolución espiritual que continuará después de la muerte.

            Tanto la unidad cósmica como la reencarnación son incompatibles con la fe cristiana según la cual la persona humana es un ser distinto que vive una vida de la cual es plenamente responsable. Los cristianos saben que en la cruz de Cristo se ha consumado la redención mediante el sufrimiento, y que el mismo sufrimiento humano ha sido allí redimido.

 

¿Tenemos nuestro futuro escrito en las estrellas o debemos ayudar a construirlo?

La Nueva Era de Acuario estará poblada de seres perfectos y andróginos que dominarán las leyes cósmicas de la naturaleza. En este escenario, el cristianismo debe ser eliminado y dejar el puesto a una religión global y a un nuevo orden moral.

Para los cristianos, la Nueva Era se inició hace dos mil años con Cristo, y viven constantemente en espera, preparados para los últimos días en los que Cristo volverá. La presencia y la actividad del Espíritu no afectan sólo a los individuos sino a la sociedad y a la historia, a los pueblos, las culturas, las religiones.

 

El credo de la New Age bajo forma de diez mandamientos:[2]

 

1.       Esperarás con impaciencia la Era del Acuario.

2.       Creerás en la grande mutación, firmemente.

3.       Tu consciencia se despertará, de manera atenta.

4.       Te ocuparás de tu cuerpo, de manera activa.

5.       Seguirás a los maestros, respetuosamente.

6.       Creerás en lo irracional, integralmente.

7.       Venerarás a la diosa Gaia (la Tierra), con fidelidad.

8.       Rechazarás, de manera rigurosa, las religiones existentes.

9.       Hablarás con los espíritus, en toda la naturaleza.

                       10.   Te reirás de la muerte, con serenidad.

 

 

[1] Traducido y entresacado de la revista Testimoni, nº4, 2003

[2] Formulación de Jean Vernette

 

 

Boletín Informativo / Servicios Teresianos en RED / Portal STJ