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Han entrado en la Vida: HNA. PRIMITIVA DE JESÚS SACRAMENTADO PIÑEL CORRALProvincia Sagrado Corazón
Aún sonaban los ecos gozosos de la fiesta de Nuestro Padre -eran las l0 de la mañana del día 28 -cuando el Señor llamó a la Comunidad de la Casa de Ejercicios de Ávila para llevarse con Él a nuestra querida Hermana Primitiva, con el mismo silencio y serenidad que había vivido los últimos años. Sin un gesto, una mueca o muestra de sufrimiento. Como vela que se apaga de un leve soplo, así pasó Primi (como la llamábamos cariñosamente) de esta tierra a gozar del Rostro de Dios Padre que tanto había deseado. Tenía 102 años y 76 de vida religiosa. Entró en la Compañía el año 1927 siendo ya maestra y ejerció su actividad docente en diversas casas de España: Barcelona, Calahorra, Pamplona y como Superiora estuvo en Zaragoza, Valladolid, Las Palmas, Huelva, Méjico. Su querido Méjico, como solía nombrarlo, y conservó siempre su cariño a la Virgen de Guadalupe junto con la advocación de la Milagrosa. Sus grandes amores: LA EUCARISTÍA y LA VIRGEN. Desde Huelva, por enfermedad tuvo que ser destinada a Madrid-Jesús Maestro-y en el año 1973 pasó a esta Casa. Pudo así fácilmente disfrutar de esa devoción tan suya a la Eucaristía: la Exposición diaria del Santísimo, las Horas Santas que eran para ella como una obligación imprescindible, de manera que cuando ya veía poco, pero aún podía valerse por sí sola, si se olvidaba de que era jueves y se daba cuenta, incluso acostada, se levantaba y aparecía en la Capilla. No podía dejar ese rato de intimidad con el Señor. Fue perdiendo la vista muy rápidamente hasta llegar a quedarse completamente ciega, pero no por eso perdía su contacto con el Señor. Pasaba ratos y ratos en la Capilla sin soltar el rosario.Postrada en cama más de 4 años, sin poderse valer ni casi comunicarse, porque el habla también le fallaba, el rosario era su compañero inseparable, lo agarraba fuertemente y era dificil desprendérselo. Fueron estos años de verdadera purificación, pero nunca tuvo una queja, ni una exigencia propia. Todo le parecía bien y agradecía los servicios que se le hacían, sobre todo a las enfermeras que la trataban con cariño. Cuando se le preguntaba ¿Qué quieres que le diga al Señor? Su contestación era invariable: "Que se cumpla su voluntad en mí". iY qué bien la escuchó el Señor! Fue su larga vida una entrega incondicional a Él y a la Compañía por la que se desvivía, gozaba y sufría. Su muerte ha dejado a la Comunidad la paz que sólo los justos pueden dar. Desde Dios-Padre, donde estamos convencidas de que ya está nuestra Hermana Primitiva, la seguimos teniendo presente con el mismo cariño y le pedimos que interceda por la Iglesia, por la Compañía, por su Comunidad y por su familia a la que también estuvo entrañablemente unida hasta el último momento. Descansa en paz, querida Primi. HNA. PILAR DE MARÍA INMACULADA FUENTES ADELLProvincia Santa Teresa
El 29 de enero de 2003 murió en la paz del Señor nuestra querida hermana Pilar Fuentes Adell a los 70 años de edad y 49 de vida en la Compañía. Le sorprendió la muerte en Jesús-Tortosa, su pueblo natal, donde había acudido para participar en un retiro. La rectitud y la fidelidad se entrelazaron en Pilar a lo largo de toda su vida religiosa. Ellas fueron, o mejor su gran amor a Dios el que, sirviéndose de ellas, la hizo capaz, en su juventud, de dejar a su familia, a quien tanto quería, con extraordinaria valentía. Enamorada fuertemente de Jesucristo por el que era capaz de aceptar y emprender lo que fuera, buscó siempre el bien de las hermanas y de cuantas personas la trataban. Este doble afán, medular en su vida, le provocaba algunas veces una cierta tensión que le ocasionaba sufrimientos. Nada para Pilar era indiferente. Su respuesta a Dios, a su comunidad, a su familia, a sus amigos, a la vida en sí, era siempre plena, buscando lo que mejor podía colaborar al bien de todos. Desde su entrada en el Noviciado se lanzó "con todo ahínco" en frase teresiana, a seguir lo mejor. Las medias tintas no estaban hechas para ella. Su fidelidad vital le llevó a buscar siempre la verdad, en sí misma y en los demás, aun sabiendo que no siempre resulta fácil. En su agenda llevaba escrita esta frase de San Agustín: "No busques una liberación que te lleve fuera de la casa del libertador". Pilar supo buscar la verdad Allí donde podía ser hallada, en Dios, a quien tanto amó. Asumió diferentes responsabilidades, siempre manifestando con verdad-humildad sus limitaciones. Una vez expuestas aceptaba generosamente y dejaba que el mismo Señor, a través de la vida, demostrase en algunas ocasiones, lo que ella ya claramente había manifestado. En los diferentes lugares donde vivió (Barcelona, Tarragona, Valencia, Vilanova, Vinebre, Tortosa, Jesús y Les Roquetes-Sant Pere de Ribes) asumió diversas responsabilidades en el mundo de la educación y la pastoral: profesora, catequista, encargada de deportes. de talleres de costura... "El Señor solo la condujo". Él mismo la fue llenando de paz a través de la vida, de los acontecimientos. Mirando los últimos años de su vida, desde ese momento cumbre que hemos vivido con ella, es fácil descubrir la actuación providente y llena de cariño de Dios. "La vida de los justos está en manos de Dios". Si siempre estas dos frases sálmicas fueron realidad en Pilar, cobraron especial relieve en su último destino: La Comunidad parroquial de Les Roquetes (Sant Pere de Ribes ). Allí, a pesar del tiempo relativamente corto -17 meses- ha dejado no sólo en la Comunidad sino también en la gente del pueblo que la ha conocido, una gran huella por su carácter alegre, comunicativo, disponible y por otra parte sufrido, como lo veían las hermanas con las que convivía. Su estado de salud (11 veces la habían intervenido quirúrgicamente, siendo la más grave la operación del corazón) no le impedía relacionarse con todo tipo de personas: los pequeños de la catequesis, las señoras que atendía espiritualmente a través de la alfabetización, corte y confección. Los vecinos y personas de la casa donde vivía también mostraron su pesar con el fallecimiento. Pero sobre todo en la Parroquia donde la víspera de su partida hacia Tortosa había hecho la lectura y peticiones en la Eucaristía. La aceptación generosa y serena de este nuevo e inesperado destino, la incorporación plena a su nueva Comunidad y a la Parroquia, su trabajo responsable, como siempre, aunque tal vez respirando una mayor paz y bondad, son todo ello como claras señales de que los frutos estaban ya en sazón, de que quien con amor había conducido siempre su vida, la esperaba ya con gozo en la orilla. Un cierto día dijo: "Ésta será mi última casa" ¿Sería porque se encontraba en ella bien o tal vez presentía algo? En realidad así ha sido. El 18 de enero se ausentó para asistir a un retiro sobre nuestro Padre en Jesús -Tortosa. Por la tarde le llegó la visita del Padre. Un derrame cerebral la dejó inconsciente hasta el día 29 que fue el encuentro definitivo. Transcribimos aquí unas frases escritas por ella en vísperas de la operación de corazón: " ¡Gran día! ¡Voy a recibir la Unción de Enfermos!. Estoy muy contenta, Señor, ...sé que esto, con ser mucho, no basta ni es todo. Es necesario por mi parte una vida vivida y aceptada en clave de fe. Abierta a tu Amor y mi correspondencia fiel a tus exigencias sobre mí en todo momento y en toda circunstancia. Sin tensiones, pero con exigencia, sin prisa, pero sin pausa. Ahora me toca anunciar-TE en el tiempo de la enfermedad. Pregonar sobre todo con la aceptación vivida con gozo. Anunciar y pregonar, desde las actitudes, que el dolor es Redentor. Que Tú sabes lo que nos conviene y que nada permites si no es para nuestro bien. Te hago, Señor, desde ahora, el ofrecimiento de cuanto Tú dispongas en limitaciones, dolor, contrariedades... especialmente por las intenciones tantas veces repetidas. Enderézalas y cámbialas según tu voluntad ¡GRACIAS! ¡HÁGASE! Si tienes a bien disponer el momento final de mi vida, ¡hágase también! Desearía pasarlo junto a la Trinidad, María y José. ¡NO ME DEJES SOLA! ¡HÁGASE TU VOLUNTAD". Tenía escrito y firmado con su nombre en la primera página de las Constituciones, "CON DETERMINADA DETERMINACIÓN".
Pilar, hermana, amiga, entrañablemente familiar, gracias por tu testimonio claro de fidelidad-rectitud en tu seguir a Jesús. Sigue ayudándonos.
CONCEPCIÓN DEL NIÑO JESÚS SABINO GONZÁLEZ Provincia Padre Enrique de Ossó
El día 16 de febrero de 2003, en la Comunidad de Zapopan, Jal. la Hna. Concepción del Niño Jesús Sabino González, a los 70 años de edad y 53 de vida religiosa, después de haber vivido una penosa enfermedad que la tuvo en cama durante mes y medio, entró a gozar de la alegría eterna preparada para ella por Jesús.
Nuestra Hna. Conchita nació en Huichapan, Hgo. el 2 de diciembre de 1932. Fue muy querida por todos, familiares, hermanas y demás personas que la conocieron. Ingresó en la Compañía el día 1 de mayo de 1949, y algo que la caracterizó fue el amor y fidelidad a la misma, que manifestó en el servicio que ofreció en diversas Comunidades de nuestro país.
Conchita fue una persona en la que brilló la suave luz de la sencillez, que no opaca a nadie y siempre alumbra a quien lo necesita. Su espíritu de servicio y su búsqueda constante de Dios en todas las personas y en todas las cosas, la hacía una persona coherente, como una página del Evangelio que, a quien se acerca, le ofrece el agua viva que apaga la sed que está sintiendo. Su trato era muy agradable, bondadoso y apacible.
Constructora de fraternidad, tolerante con todas las Hermanas, se podía decir de ella lo que dice la Santa Madre, que los que convivían con ella “tenían seguras las espaldas”. Siempre nos recibía con una hermosa sonrisa en sus labios, siempre atenta a las necesidades de las demás antes que a las suyas propias. Disponible para escuchar y acompañar a quien lo necesitara, nunca decía palabras de más y denotaba una profunda sabiduría en lo que expresaba.
Las que hemos estado junto a ella podemos afirmar que pasó su vida haciendo el bien. Nunca buscó sobresalir, su presencia callada era la expresión más clara de su entrega. Conchita entendió, desde lo más profundo, su llamado a vivir como apóstol; todo lo que hacía expresaba la conciencia clara de estar construyendo el Reino. Siempre fue sensible a las necesidades de los demás y su corazón se entregó a los más pobres. Cada año se organizaba para ir a misiones a lugares de extrema pobreza donde la esperaban con gran alegría y ahí abría su corazón para evangelizar y dejarse evangelizar, esto siempre mantuvo su espíritu joven y enriquecido por el don de los sencillos.
Vivió alimentada por una relación cercana a Dios, que para ella era indispensable, pues en Él puso su confianza y nunca se vio defraudada; lo encontró cercano en lo que vivió cada día: tanto lo más ordinario como en lo que salía de la normalidad. Supo reconocer esta presencia en la sabiduría de Nuestro Padre y en la profundidad espiritual de la Santa Madre, a quienes leía y reflexionaba con el deseo de ser más parecida a ellos.
Al conocer el diagnóstico de su enfermedad, manifestó una aceptación llena de paz, y durante la misma, siempre reflejó su gran amor por la vida y su gratitud por todo lo que en ella recibió. Cuando ya se encontraba muy mal, casi imposibilitada para todo y se le preguntaba: “Conchita, ¿cómo amaneciste?” Respondía siempre con una sonrisa: “Hoy un poquito mejor que ayer”. Hasta en esto era delicada, no quería hacer sufrir.
Se fue el cielo igual que había vivido: sin hacer ruido. Y estamos seguras de que goza del abrazo del Padre, pues ella misma nos expresó que estaba preparada para mirar a Dios. Damos gracias por su vida, por su silencio, por su palabra certera, por su entrega, porque nos mostró el rostro misericordioso de Dios. HNA. Mª LUISA DE SAN JOSÉ MONTOYA AZCONA Provincia Virgen del Pilar
La Hna. Mª Luisa murió en la paz del Señor el día 3 de marzo de 2003, en la Residencia de San Sebastián, después de una larga y suave agonía. Tenía 98 años de edad y había cumplido ya los 80 de vida en la Compañía.
Natural de Estella (Navarra), había ingresado en el noviciado de Tortosa en el año 1922. Después de la profesión recorrió los colegios de Zaragoza, S. Sebastián, Calahorra, Las Palmas, Pamplona, Valladolid y Ciudad Rodrigo, ejerciendo su tarea educativa como profesora y en algunos de ellos como Prefecta. En el año 1958 fue nombrada superiora de la Comunidad de Oviedo, responsabilidad que ejerció también en la fundación de la casa de Montpellier. En 1964 fue destinada al Colegio Mayor Jesús Maestro de Madrid, ejerciendo a continuación la responsabilidad de Ecónoma Provincial en la Provincia del Sagrado Corazón. A partir de 1973 aún trabajó como profesora y auxiliar de secretaría respectivamente en los colegios de Las Palmas y en el Teresiano del Pilar de Zaragoza, hasta que en el 1990 fue destinada a esta residencia de San Sebastián, para vivir sus años de retiro y descanso.
Mujer de una gran actividad, se le puede le aplicar lo que Jesús nos dejó en una de sus parábolas. Fue agraciada con muchos talentos y al atardecer de su vida, ella pudo presentarse diciendo: “Señor, cinco talentos me entregaste, aquí tienes otros cinco que he ganado”. Y nosotras, sus hermanas creemos y esperamos desde la fe que Dios, en su amor misericordioso, le ha respondido a Mª Luisa: “¡Bien, sierva buena y fiel; has sido fiel en lo poco, al frente de mucho te pondré; entra en el gozo de tu Señor!”.
Aparte de su gran actividad, la Hna. Mª Luisa tuvo un corazón grande, capaz de entregarse a los demás, siempre que se tratara de ayudar y aliviar el trabajo de las que estaban a su alrededor. Muchas son las hermanas que recuerdan los servicios que prestó en la preparación de la documentación requerida cuando estas hermanas eran enviadas a América y Angola. ¡Cuántas idas y venidas al aeropuerto de Barajas para preparar los pasajes del avión y solucionar cualquier contratiempo! Prueba de ello, el día del funeral se presentaron dos Hermanas Misioneras del Sagrado Corazón en agradecimiento por todo lo que había hecho Mª Luisa por su Congregación, y al preguntarles el motivo, una de ellas dijo: “A mí me arregló toda la documentación cuando me enviaron a América”.
Finalmente, los doce años transcurridos en esta Residencia han sido para ella de una gran purificación, ya que al paso del tiempo fue perdiendo las facultades hasta quedarse en una silla de ruedas y depender totalmente de las demás. Lo que no le ha faltado ha sido el afecto y la ayuda gratuita de las que hemos vivido con ella, cosa que ella reconocía y agradecía siempre con sus gestos y su sonrisa. Descanse en paz nuestra querida hermana.
ENCOMENDAMOS EN NUESTRAS ORACIONES A:
La madre de las Hermanas:
- Mª dos Prazeres Gonçalves Pereira Alpalhão - Luisa Amanda García Ciudad Sandino - Gildete Alves Teixeira Goiania - Augusta Noloti Angolares
El padre de las Hermanas:
- Teresa Raquel Rafael Luanda - Joaquina Lupale Menongue - Conceição de Sousa Marques Santo Tirso - Madalena de Sousa Marques Torres Novas - Ángeles Estrada Ciudad Juárez, Col. - Mª del Mar Villanueva Pamplona, La Rochapea
Una hermana de las Hermanas:
- Olivia Martins de Campos Santo Tirso - Angelina Pedrosa de Melo Verim - Cristobalina Almeida Madrid, Puebla
Un hermano de las Hermanas:
- Eulalia Sánchez San Juan de Aznalfarache, Col. - Mª Luz Sánchez Valladolid, Col. - Mª Isabel de Sande Las Palmas - María de Fátima Silva Elvas, Colegio - Elvira Galicia Casa Prov. Sta. M. Guadalupe - Erna Mª Herbert Santiago, Colegio - Margarita Aguirre San Sebastián - Claudia Pérez Monteblanco - Mª Dolores Agorreta Zaragoza, Res. Hermanas
Hermano de Compañía:
- Mons. Celestino Rubem Neis, Capellán de la Casa Provincial de la Provincia Ntra. Señora Aparecida. |
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