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ESPIRITUALIDAD TERESIANA Curso del CIT enero-febrero 2003
Desde Venezuela, Brasil, Estados Unidos, México y España ha-bíamos llegado hasta Roma. Se nos pedía retomar las conclusiones de los CITs 2001 y 2002 y reconocer la vida que germina en tantos espa-cios teresianos, para lle-gar a una relectura de nuestro carisma. No ha sido difícil encontrar-nos: cada una con su cultura, con su historia, con sus miedos y espe-ranzas...
Éramos siete, y durante siete semanas hemos formado un pequeño grupo de trabajo para dar un paso más en este camino de búsquedas conjuntas que desde hace tiempo estamos recorriendo entre todos/as. Nos convocó un objetivo concreto. Describir la espiritualidad teresiana, su esencia, esos rasgos que nos configuran y que hoy vivimos con nueva sensibilidad. “Expresarla con un lenguaje actual e inteligible”, como pedía el Documento conclusivo del XIV Capítulo General. Y desde el principio vimos con claridad que nuestra espiritualidad tiene un nombre. Se llama FAMILIA TERESIANA, y es más grande que la Compañía.
Quizás el mayor gozo, que como grupo hemos vivido en este tiempo, ha sido la claridad con la que hemos visto que el tesoro de la rica herencia recibida de Enrique y Teresa sigue siendo respuesta a las más hondas cuestiones y necesidades de nuestra humanidad. Esa humanidad tan rota y tan necesitada de “trato de amistad”, de relación cordial, de sentido entre tantos sinsentidos... Una conciencia que se convierte en reclamo de estar al lado de la gente, de conocer y amar como Jesús... y aprender y ofrecer, descubrir y creer que es hermoso educar y ayudar a que brote la vida... y celebrarla juntos/as.
Hemos vivido un bonito proceso de discernimiento hasta consensuar lo esencial de nuestra espiritualidad. Eso que desde el principio de nuestra historia nos ha dado vida en la diversidad de culturas, razas, costumbres...Y que ahora nos la sigue dando, enriquecida por los nuevos contextos sociales, eclesiales y culturales.
Nuestro aportación es una palabra humilde que, sin perder hondura, quiere expresar que el carisma está vivo. Tiene el valor de la experiencia compartida y enriquecida con la perspectiva y la luz de muchos/as teresianos/as que vía internet nos han servido de espejo y de complemento.
Es un sencillo Documento que, desde el símbolo del Árbol –tan del gusto del P. Enrique–, quiere explicitar nuestra espi-ritualidad teresiana hoy. Habla brevemente de la RAÍZ, la experiencia espiritual de Enrique y Teresa que desde el principio nos sostiene, y en la que venimos profundizando desde hace ya varios años. Contempla y ofrece algunos de sus FRUTOS, esos por los que el Árbol se conoce, como advierte Jesús en el evangelio. E intenta describir, con lenguaje y categorías culturales actuales, la SAVIA, nuestra espiritualidad, esa corriente vital que sustenta y nutre al Árbol en cada momento de la historia.
Es un documento de trabajo, una invitación a interactuar, a enriquecerlo comunitariamente. De momento lo enviamos al Gobierno General y a todos los equipos que a nivel general están trabajando en diversos proyec-tos: Constituciones, Plan de Forma-ción, Propuesta Educativa. Próxima-mente se profundizará en el CIT de formadoras de mayo-junio y, en octubre, en el Encuentro de Provin-ciales en México.
Cuando os llegue a las Provincias y comunidades, os veréis reflejadas/os en él, porque es de todos/as. Ojalá nos sirva a todos/as hoy para conocer y amar a Jesús y hacerle conocer y amar. Nuestro carisma está vivo. Se nos ha dado para vivirlo y gozarlo y compartirlo a manos llenas.
Equipo del CIT 2003 |
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Boletín Informativo / Servicios Teresianos en RED / Portal STJ