Han entrado en la Vida:

 
 HNA. THELMA DE JESÚS CRUCIFICADO DEXHEIMER

Provincia San Francisco de Sales

 

 

            Nuestra querida Hna. Thelma nació en New Orleáns, Louisiana, USA, el día 4 de junio de 1933 y partió a la vida eterna el 19 de octubre del 2002. Había sufrido durante varios años enfermedades graves y finalmente un cáncer con metástasis en todo el cuerpo. Fue heroica en sus sufrimientos.

 

            Ingresó en la Compañía siendo aún muy joven. Enseñó en St. Louis Catedral, New Orleáns, colegio en el que había sido alumna, y  en St. Matthew the Apostle School, también en Louisiana. Los Centros de St. Teresa’s Academy y Henry de Osso, ambos en Texas, disfrutaron también de la enseñanza de tan dedicada maestra. Durante un tiempo fue profesora en el Departamento de High School de nuestro Colegio Teresiano de Managua, en  Nicaragua. Aunque la enseñanza allí era en inglés, el idioma de la comunidad era español, idioma que su fina inteligencia logró pronto dominar.

 

            En 1990, por motivo de su delicada salud, fue trasladada al convento de St. Teresa donde era posible atender mejor a sus crecientes necesidades personales. No obstante, aquí su vida activa se intensificó en otra dirección. Se dio de lleno a todas las actividades de la comunidad. Daba clases de inglés a las empleadas y ayudaba a los niños en sus tareas escolares. Decoraba el comedor para las fiestas de la Iglesia y de la Compañía, así como los cumpleaños de las hermanas, y los letreros de las bienvenidas y despedidas a muchas visitas, siempre corrían a su cargo. Llamaba la atención y ahora recordamos su fina dedicación a las ancianas y enfermas, y muy especialmente a una hermana que sufría Alzheimer y veía en ella su gran apoyo y consuelo. A pesar de todas sus actividades y sufrimientos, nunca dejó de asistir a todos los actos de comunidad.

 

            Su ausencia deja una gran vació entre nosotras, pero no dudamos que desde el cielo, donde ya goza, nos ayudará  a vivir con la fe y entrega que ella vivió.

HNA. LEOVIGILDA  DE JESÚS EUCARISTÍA  MARAÑA LAZO

 

Provincia Virgen del Pilar

 

Leo fue una mujer de fe sencilla, pero profunda, que supo dar lo mejor de sí misma. Sociable, muy capaz de querer a las personas concretas, servicial, con gran capacidad de superación. Fue una mujer alegre, llena de vitalidad, con un don especial para disfrutar de la vida. Ella amaba la vida, la amaba apasionadamente, quería una vida mejor, más digna y dichosa para todos. Leo lloraba al ver de cerca, en este pueblo, el rechazo mutuo, la agresividad, la falta de paz.

 

Nació en Villaverde la Chiquita en 1942. Quería mucho a su familia y fue la que creó lazos de unión cuando su madre murió. A los 16 años entró en la Compañía. Su primer destino fue en 1961 a Barcelona, Rambla. Allí comenzó con ilusión y entrega su misión en la portería, sacristía y cocina. Al año siguiente llegó a Calahorra, donde estuvo cinco años acercándose también a las internas. En 1967 volvió a Barcelona trasladándose poco después a Zaragoza, E. de Ossó, donde permaneció cinco años encargándose de la cocina. Fue a San Sebastián en 1972, y estuvo de nuevo en contacto con las niñas y jóvenes internas. Siete años después volvió a Calahorra ampliando su campo de misión con la catequesis parroquial. En 1981 vivió en Bellvitge y trabajó en educación social y tiempo libre en el Esplai Esclat. Después de cuatro años que ella recordaba como importantes en su vida la destinaron a Torrente, un lugar muy querido para ella donde todavía hoy la recuerdan bastantes personas con especial cariño. Allí colaboró mucho con la parroquia, vivió su entrega generosa a la gente y su amor a los jóvenes, siendo la coordinadora del Movimiento Junior y trabajando en Cáritas.

 

Cinco años después llegó a su último destino, Lasarte, donde permaneció más de 12 años y donde vivió todo un proceso de inserción. Su dedicación a la parroquia fue intensa: pastoral juvenil, consejo pastoral zonal, Cáritas, catequesis... En el año 2000 fue nombrada superiora de la comunidad viviendo dos años de entrega y crecimiento que le prepararon para su encuentro definitivo con el Señor.

 

Leo siempre había sido una persona sana y a sus 60 años, en poco menos de una semana, se le detectó un cáncer de estómago ante el que no había ningún tratamiento posible. Estuvo ingresada en el hospital mes y medio, tiempo en el que vivió su duro proceso de aceptación de la muerte. Fue difícil para una mujer que amaba tanto la vida desprenderse poco a poco de ella. Quería vivir y su lucha fue fuerte. Leo conocía lo inevitable. Le daba mucha pena dejar esta vida, pero en sus últimos días sentía paz, se sentía querida por Dios. Murió el 18 de noviembre confiando en el Señor y poniendo la vida en sus manos.

 

Leo se ha presentado ante Dios con el corazón lleno de nombres de amigos y amigas a los que ha querido desde muy dentro. Su enfermedad fue para nosotras una demostración del amor y el cariño que tantas personas habían vivido con ella. Su familia, acompañándola día a día y creando lazos de comunión con nosotras, nos hizo ver lo que Leo significaba para ellos. En su funeral, entrañable y cercano, pudimos dar gracias a Dios por su vida, por su capacidad de amar,  por su entrega gratuita, por sus relaciones cercanas y entrañables, por su vitalidad, su confianza ante la vida y por la fe que le mantuvo en los momentos de dificultad.

 

Para nosotras, sus hermanas de comunidad, su muerte está ya dando signos de vida en nuestro interior. Queremos hacer nuestro su testimonio de entrega, su amor hacia la vida, sus palabras tantas veces repetidas: “alegres en la esperanza”. A Ti, Dios de la Vida la confiamos.

 

 

HERMANA MARÍA CRUZ DE CRISTO SANTAMARTA GONZÁLEZ

 

Provincia Sagrado Corazón

 

 

“SI EL GRANO DE TRIGO NO MUERE” ......nuestra querida Hna. Mª Cruz ha sido llamada por el Señor el día 29 de noviembre a los 53 años de edad y 35 de vida religiosa. Ingresó en la Compañía el año 1967, en el noviciado de Ávila. Durante estos años ha pasado por distintas casas de la Provincia, estando siempre disponible para ir donde se le ha necesitado, desempeñando diversas tareas en las comunidades, de acuerdo con sus aptitudes y las necesidades de las casas y colegios.

 

A Dueñas llegó por segunda vez el 20 de agosto del 2002, se encontraba muy a gusto y ha compartido estos tres últimos meses con nosotras.

 

Aparentemente llena de vida, le sorprendió la enfermedad a finales de octubre y a primeros de noviembre visitó al médico. Fue sometida a una pequeña intervención, para posteriormente hacerle el tratamiento adecuado. Le realizaron la última prueba el viernes día 29 a mediodía y esa misma tarde después de las ocho el Señor la llamó de una forma rápida e inesperada para gozar de su paz plenamente, con serenidad, sin agonía. En este corto tiempo de enfermedad el Señor la fue preparando para su encuentro definitivo y se fue junto a él en silencio, como había vivido.

 

Damos gracias a Dios por la paz que nos ha dejado a pesar del fuerte dolor que nos ha supuesto su pérdida.

 

H. Mª DOLORES DEL NIÑO JESÚS CENTURIÓN ROSELL

 

Provincia Cristo Rey

 

La Habana, Cuba, 7 de febrero de 1925...   inicia una vida que se caracterizó por la alegría, el entusiasmo, la pasión por la vida, los sueños y los proyectos... Lola creció en un hogar cristiano donde aprendió los valores de la alegría, la solidaridad, la cordialidad, el respeto por la vida, la disponibilidad... Disponibilidad que luego llegó a descubrir como una vocación. Vocación a la entrega generosa por el Reino, vocación teresiana que se concretizó  el 22 de agosto de 1946, cuando dejó casa y pueblo para  iniciar su vida en la Compañía de Santa Teresa de Jesús. 

 

El 5 de Junio de 1949, después de tres años de formación inicial en San Antonio, Texas, hizo sus primeros votos y regresó a su Cuba querida, llevando como equipaje  una vocación que se estrenaba.  Ahí, en su tierra, dejó parte de su alma por los corredores, aulas y patios de los colegios de Ciego de Ávila, Camagüey, Guantánamo, y la Habana.  Ahí repartió sus primeros entusiasmos misioneros, sus primeras luchas, decisiones, proyectos. Y ahí, en medio de su pueblo,  reafirmó sus deseos de entregarse para siempre a Jesús y en l954, el 5 de Junio, hizo sus votos perpetuos.  

 

Después de los 12 primeros años de su vida apostólica en la Compañía, Lola salió de Cuba destinada a Caracas, en 1961.  Entre los años de 1961 a 1970, su vida transcurrió entre Venezuela, Uruguay y Chile.

 

En 1970 fue destinada a Nicaragua. Aquí, en nuestro país, Lola sintonizó con el carácter alegre y festivo del pueblo, y gracias a su carácter pacífico supo transmitir calma y paz en los momentos de tensión, guerra y tragedia. Su primer destino: el colegio Teresiano.  El palo de Jícaro, el palo de mango, el salón Enrique de Ossó, vieron sus primeros días en nuestra tierra.  En este colegio Lola supo transmitir a sus alumnas su pasión por la vida, su alegría desbordante, su paz y serenidad. Varias generaciones, entre los años 1970-71, 1974-76, y 1989, pudimos disfrutar de su presencia en nuestro colegio.  Nos topamos en los corredores con su sonrisa, sus “buenos días”, su gesto cariñoso.

 

En Enero de 1972 fue destinada a la obra que recién se empezaba en el Barrio Shick.  Junto a otras dos hermanas cubanas, Ruth Sosa y Felicia León,  viajaba todos los días del Teresiano al Barrio Shick.  Con ellas, Lola vio crecer una obra que hoy ha dado el fruto de varias generaciones de alumnas y alumnos que han pasado por sus aulas, de miles de personas que han pasado por una consulta y han recibido una palabra de aliento en el dispensario.

 

En 1974, Lola regresó al Colegio Teresiano, y en 1977 fue destinada al Ingenio San Antonio, como Directora de las escuelas Constantino Lacayo e I.S.A.  Fueron años duros, años de tensión política, de agitación social. 1978, 1979, los años de la insurrección nacional y del triunfo de la Revolución...  años en los cuales el pueblo de Nicaragua se desangraba en una guerra fraticida.  En el ingenio, Lola jugó un papel muy importante como mediadora porque supo tener buenas relaciones con todo el mundo: con la empresa, con la gente sencilla del pueblo, con los alumnos y alumnas, y maestras de la escuela.  Su sentido del humor, su armonía, su serenidad, le ayudaron a conservar la paz tanto en la vida comunitaria como en  medio de las dificultades y tensiones del tiempo que le tocó vivir.  En más de una ocasión tuvo que pasar  largos ratos tirada en el suelo con sus hermanas de comunidad mientras pasaba alguna balacera entre el comando de la guardia y los muchachos del frente. En 1980, durante la Cruzada Nacional de Alfabetización, siguió repartiendo sonrisas y conocimientos entre los campesinos de los municipios de Chichigalpa. Y finalmente, en 1980, salió del Ingenio San Antonio con destino a Granada, con el corazón lleno de gratitud por todo lo vivido y aprendido en las colonias, en el ISA, en la comunidad de hermanas.  

 

En 1980, Lola es destinada a Granada, al colegio Sagrado Corazón como profesora.  Aún quedaba mucho por enseñar y por aprender.  Ahí también, las tejas, los corredores, los patios coloniales del colegio, fueron testigos mudos de sus sonrisas, de su pasión por la enseñanza, de sus deseos de transmitir el manantial incontenible que llevaba por dentro.  Ahí también se ganó el cariño de la gente.

 

            En 1981 regresó al colegio Teresiano como Directora, y en 1982 fue destinada a otra obra que empezaba a ser parte de la misión de la Compañía en Nicaragua: Ciudad Sandino. El colegio pertenece a Fe y Alegría y se pidió a la Compañía hacerse cargo del mismo. Fue un tiempo de difícil transición. Había mucha tensión muchas demandas de parte de algunos sectores políticos que querían utilizar para sus fines las instalaciones del colegio.  Lola llegó como directora, y todo el tiempo supo mantener una actitud ecuánime, desenfadada que ayudó a distensionar las situaciones.  Cuando surgía algún problema, sabía seducir a la gente con su carácter alegre y bromista.  Cuando faltaba dinero para alguna actividad, se dirigía incluso a gente desconocida para conseguir patrocinio, siempre encontraba una solución para los enredos. En Febrero de 1989, regresa nuevamente al colegio Teresiano. Ese fue su último año vivido en Nicaragua.

 

1989... La Compañía regresa a Cuba.  Es un momento histórico para nosotras, es el feliz retorno del carisma a una tierra que lo había acogido anteriormente con tanta gratitud.  En noviembre de ese año Lola regresó nuevamente, feliz, a su Cuba querida. Dios quiso darle el regalo de repartir sus últimos años de vida entre su pueblo, el pueblo que la vio nacer y crecer, y que fue testigo de su plenitud. 

 

En Camagüey y en Camajuaní, Lola compartió la alegría, la creatividad, la desesperanza, el dolor de su pueblo.  Fue testigo de las nuevas vocaciones cubanas... de ese resurgir de la Compañía en Cuba después de tantos años de ausencia.  Fue uno de los pilares de la renovación de la Compañía en Cuba.  Regresó a su patria después de muchos años de aprendizaje en un pueblo hermano que también sabe lo que es sufrir y lo que es reír en medio del dolor. Para las nuevas generaciones de Teresianas cubanas, Lola fue inspiración, ejemplo, compañía cercana, presencia amiga, signo de que es posible decir un sí generoso y alegre hasta el final.  Para la gente de su pueblo, fue abrazo, sonrisa, esperanza, refugio. Para los niños...alegría. Para su familia, una bendición de Dios.

Los últimos tres meses de la Vida de Lola, los pasó entre nosotras, sus hermanas.  Disfrutamos de su presencia, de su picardía, de su alegría.  Todas recordamos con cariño su danza el día de la Santa... su entusiasmo preparando sus proyectos de regreso a Cuba... su ánimo, su deseo de vivir... es por eso que a todas nos sorprendió su muerte.  Tal vez no pensamos que ya Dios la estaba esperando para disfrutar Él, más de cerca de esa sonrisa que nos iluminó por tantos años.

 

Te recordamos, Lola, te queremos, y te acompañamos hasta el fin.  Ahora te toca a vos.  Sabemos que desde el cielo nos mirás y sonreís... intercedé ante el Padre por tu país... por tu familia que hoy también está aquí, por la gente con quienes compartiste tu misión, y por nosotras, tus hermanas, que queremos como vos, decir siempre un sí a Jesús con una sonrisa en los labios. Gracias hermana Lola.

 

 

HNA. CARIDAD DEL ESPÍRITU SANTO,  REQUENA  MÁS

 

Provincia Virgen del Pilar

 

 

            Con ciento un años de vida a sus espaldas, buena memoria, capacidad de trabajo, salud aceptable y continua oración, la Hna. Caridad Requena entró en la vida de los justos el 14 de diciembre de 2002.

           

            Se encontraba en El Vedat de Torrent –Valencia- desde 1978 y, al desdoblarse esta comunidad en 1992, pasó a la Residencia de Hnas. La Hna. Caridad, que vio la primera luz en Manises (Valencia) el 30 de septiembre de 1901 e ingresó en la Compañía en 1945, había regresado a su tierra, después de atravesar el océano en 1948, hasta alcanzar Montevideo y Chile. De nuevo en España desde 1967, estuvo en Barcelona (Gracia); después Bellvitge y el Noviciado de Jesús (Tortosa), y al fin en Valencia, su tierra natal. Se da en ella la increíble paradoja de una juventud marcada por la enfermedad y una vejez alentada por un ánimo jovial y un buen  hacer tranquilo y asiduo.

 

            Años llenos de trabajo y servicio muy variados, desde la economía en Montevideo, Chile y Barcelona, pasando por la portería y la confección de labores, hasta convertirse -en los últimos años de su vida- en una auténtica “fábrica” de hacer rosarios. Y es que  la Hna. Caridad ha sido una verdadera apóstol de esta práctica mariana. Admiraba a todos cómo era capaz de apretar con fuerza las minúsculas tenacillas para retorcer el alambre de alpaca y encadenar las “cuentas”. Cuántos niños y jóvenes, cuántos adultos y cuántas hermanas conservan o llevan consigo un rosario hecho por la Hna. Caridad, pues los repartía ante cualquier oportunidad. Era un modo ‑su modo- de propagar la fe y la devoción a la Virgen. Era uno de sus apostolados más ardientes.

           

En el año 2001 celebró el acontecimiento de sus cien años. ¡Cien años! Y se notaron, porque tuvo desde “Dianas” hasta entrevistas en periódicos y televisión. Su mente fresca dejó atónitos a los Medios de comunicación llegados a casa, ante los cuales dio testimonio de su fe; incluso reiteró encendidas peticiones por la solución de los más acuciantes problemas de la humanidad. Y es que la Hna. Caridad seguía muy de cerca -a través de la lectura y de las constantes preguntas a quienes la visitaban- todos los acontecimientos del mundo y de la sociedad española en particular.

 

            En sus últimos años, torpe para andar, había hecho de su habitación su rincón de trabajo y de oración; esto no le era obstáculo para, además, acudir todos los días en su silla de ruedas a la celebración de la Eucaristía y a la Exposición del Santísimo, una de sus especiales devociones.

 

            La Hna. Caridad se fue con su Dios al que sirvió, al que amó, al que permaneció fiel y por quien entregó generosamente cincuenta y siete años de su larga y rica vida. Descanse en paz.

 

 

HNA.  HERMINIA DEL CORAZÓN DE JESÚS TORRE LÁZARO


Provincia Nuestra Señora de Coromoto-Venezuela

 


            En la mañana del día 16 de diciembre del 2002, acompañada de las Hermanas de su Comunidad de la Casa Provincial "San Enrique", en Baruta, y de su hermana de sangre Nati Torre, nuestra querida Hermana Herminia se presentó ante el Padre, a los 65 años de edad y 48 de Vida Religiosa. Decimos "nuestra", porque Herminia fue de todos los que la conocimos, la tratamos y vivimos con ella; los cuales tenemos la certeza de que seguirá estando cerca de nuestras vidas, ayudándonos y alentándonos.

 

Nació en Cubillas, Provincia de Palencia, España, el 17 de noviembre de 1937, en plena guerra civil. Pronto, junto con su familia se trasladó a Dueñas; allí conoció a la Compañía, a la que amó desde muy joven. Entró en el Noviciado de Tortosa , en marzo de 1955, a los 17 años. Después de los primeros Votos, fue destinada a la Casa Madre, Barcelona; allí estuvo durante cinco años, de los que siempre guardó un hermoso recuerdo. Luego de su consagración definitiva al Señor, fue enviada a Venezuela, al Colegio Teresiano de El Paraíso. Dejar la Patria, su familia, su Comunidad y alumnas de Ganduxer le costó mucho; sin embargo, pronto hizo suya esta otra Patria, a la que le entregó con amor los restantes treinta y nueve años de su vida, de los cuales, algunos pasó en la Casa Provincial de Bogotá (Colombia).

 

En 1968, a los 31 años de edad, pasó a integrar la nueva Comunidad del Colegio "Enrique de Ossó. Fe y Alegría", también en Caracas, con el cargo de Superiora. En el cumplimiento de esta misión se distinguió como modelo de organización, de creatividad, de responsabilidad y, especialmente, de animadora de la Comunidad y de cada Hermana. Seis años después, fue enviada a fundar, igualmente como Superiora, nuestro "Centro Educativo Campo Mata. Fe y Alegría", perdido en la inmensidad del Llano Venezolano. Una obra social -escuela y casa de convivencias-, fuerte y difícil por la lejanía, la precariedad y otras causas; allí puso a valer su talante emprendedor, al estilo teresiano. Alguien que la trató en esta época la ha definido así "Herminia = Hogar y Hermana, presencia eficaz, alentadora y cercana en la vida ordinaria".


           De Campo Mata fue trasladada a Bogotá, como Ecónoma Provincial y Superiora. A su regreso a Venezuela, siguió sirviendo al Señor y a los hermanos en la .nueva Provincia Nuestra Señora de Coromoto, durante seis años como Superiora del Colegio Teresiano de La Castellana, en Caracas y con el cargo de Ecónoma Provincial, hasta su muerte.

 

           Mucho es lo que podemos decir de Herminia quienes la conocimos y vivimos con ella: su entrega incondicional a todos y a todo, su disponibilidad sin medir sacrificios, su olvido de sí misma; su alegría manifestada en su semblante siempre sonriente. Así la recuerdan, lo mismo los exalumnos de los Colegios de "Fe y Alegría" que las exalumnas de los Colegios Teresianos de El Paraíso y de La Castellana e, igualmente, los docentes, los padres de familia y los sencillos trabajadores que la trataron.

 

"La mejor oración es la que deja mejores dejos". Los "dejos" de Herminia fueron visibles: se interesaba por el bien de todas las Hermanas; era detallista, generosa, desprendida. Administraba muy bien, pensando siempre qué era lo mejor para la Compañía, para las Casas, para las Hermanas. Como Superiora, ayudaba a hacer comunidad; estaba siempre a disposición de las Hermanas, disfrutaba y hacía mucha fiesta por cualquier cosa, daba cariño a quienes se le acercaban o ella misma buscaba, especialmente a los más pobres y carentes de afecto; daba confianza por su apertura y comprensión

 

En fin, mucho hemos sentido su separación, a pesar de que la estábamos esperando, por su larga enfermedad. Se nos fue cuando aun podía haber hecho muchas cosas; pero los designios de Dios son diferentes a los nuestros. Y nos dejó en un momento muy difícil para nuestra Patria, cuando el Pueblo Venezolano está sufriendo y se le presenta un futuro muy incierto.

 

"Herminia, dejaste un vacío muy grande en los corazones de quienes te
queremos. Pero sabemos que hoy estás más llena de VIDA que nunca y que Jesús te habrá recibido con el mismo abrazo con que recibías a todas y a todos los que llegaban a las puertas de tu casa, de tu vida, de tu corazón".

 

Descansen en Paz nuestras queridas Hermanas

 

 

ENCOMENDAMOS EN NUESTRAS ORACIONES A:

 

 

 

La madre de las Hermanas:

 

-          Idolina Vergara                                          Tizimín

-          María Júlia Marques                                  Braga, Colegio

-          Mercedes Escartín                                     Rocha, Uruguay

-          Carmen Pérez Hidalgo                               Mora de Toledo

-          Ana Mª del Manzano                                 Madrid, c. Pez

-          Lúcia Ignez Bassotto                                  Porto Alegre, Col.

 

 

El padre de las Hermanas:

 

-          Ángeles Estrada                                        C. Juárez, C. Latinoamericano

-          Lina y Dalmacia Rodríguez                         Vilanova i la Geltrú

 

 

Una hermana de las Hermanas:

 

-          Begoña Gutiérrez                                       Zaragoza, c. Begoña

-          Teresa Amézola                                        San Antonio, USA

           

 

Un hermano de las Hermanas:

 

-          Caridad Molero                                          Madrid, Federico Grases

-          Ana Mª da Trindade Luis                           Luanda

-          María Marta Nasikunda                             Lwena

-          Ángeles Tiedra                                          Ávila, C. De Ejercicios

-          Emilia Nacer                                             Santiago, C. Provincial

-          Catarina Bertoni                                        Sant’Ana do Livramento

-          Lourdes Bertoni                                         Guarapuava

-          Berenice Bertoni                                        Porto Alegre, C.Prov.

-          Mª Josefa Hernández                                 Ciudad Rodrigo, Torroba

 

 

Hermanos de Compañía:

 

-          D. Román Martínez                                México DF, La Florida

-          D. Modesto Santiago Barbosa                 Itaquí

-          Dña. Hortensia Galli de Mersán,              Asunción, hna. del Dr. Galli, curado milagrosamente por Ntro. Padre.     

 
 

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