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CONFLICTO ARMADO EN COSTA DE MARFIL
Es posible que la noticia del peligro que están pasando nuestras Hermanas de Costa de Marfil, y concretamente las de Man, haya resultado sorprendente para muchas, porque ya tenemos la experiencia de que los combates que se dan en África parece que pasan desapercibidos en los noticieros internacionales. Para entender la situación por la que atraviesan nos vamos a asomar a la realidad del país y a la situación política que provoca estos enfrentamientos, tan violentos como confusos.
Costa de Marfil está situado en el Oeste de África, con una superficie de 322.463 km 2, y una población de: 16.400.000 habitantes, de los cuales sólo dos millones y medio son católicos. Las raíces de la crisis actual se encuentran en la historia misma del Estado marfileño. Desde 1960, año de su indepen-dencia de Francia, y hasta 1993, Costa de Marfil ha sido gobernada por el Presidente Houphouet-Boigny, que reunió en su persona todos, o casi todos, los poderes del país. Bajo su dirección, Costa de Marfil atravesó un periodo de estabilidad y de crecimiento económico, pero pagando el precio de una relativa restricción de las libertades políticas. El partido del Presidente era el único legal, y ello ha impedido que se formara una verdadera democracia que permitiera a los marfileños aprender a resolver las controversias de manera pacífica. A partir de 1993, año en que murió Houphouet-Boigny, al tiempo que se creaban diversos partidos políticos, poniendo en marcha con retraso el juego democrático, la situación económica empezó a empeorar. La caída del precio del cacao, recurso principal del País, y las duras condiciones impuestas por las autoridades financieras internacio-nales para saldar la deuda exterior del país, comprometieron las condiciones de vida de la población. La consecuencia fue el aumento de las tensiones étnicas del país. Una primera señal de ello fue el golpe de estado de finales de diciembre de 1999, que llevó al poder a Robert Guei. Más tarde, una revuelta popular, entre octubre y noviembre de 2000, derrocó el gobierno de los militares, devolviendo la democracia. En las elecciones sucesivas, Laurent Gbagbo resulta elegido presidente. Sin embargo, la situación no se estabiliza, y en septiembre del 2002 se realiza un nuevo intento de golpe de estado, del que realizamos una breve cronología.
Los comienzos de la crisis
Septiembre: El 19 de este mes, mientras el presidente Laurent Gbagbo se encuentra en visita oficial en Italia, un grupo armado ataca las casas del Ministro de Defensa, del Ministro del Interior y del Jefe del Estado Mayor en Abidján y ataca también la escuela y el cuartel de la gendarmería de Agbán. El Ministro del Interior resulta asesinado, como también Robert Guei, acusado por el Gobierno de ser el inspirador de los ataques. Un grupo de soldados que estaban a punto de ser licenciados toma el control de Bouaké, la segunda ciudad del país, y de Korhogó, principal ciudad del Norte. El Presidente regresa a Abidján y, en una serie de declaraciones públicas, alude a posibles implicaciones extranjeras. El diario oficial del partido del gobierno acusa al presidente de Burkina Faso de haber inspirado a los rebeldes. Miles de alojamientos de emigrantes resultan destruidos en la capital. Se inicia el despliegue de las tropas francesas para garantizar la seguridad de los extranjeros. Todos los partidos políticos, la Iglesia y los países vecinos condenan la violencia. Francia anuncia que ofrecerá apoyo logístico a Abidján.
Octubre: El Presidente de Costa de Marfil rechaza la firma del alto el fuego con los rebeldes, mediada por la Comunidad Económica de los Estados de África Occidental. Se intensifican los combates en Bouaké. Burkina Faso denuncia violencias contra sus ciudadanos. El Presidente Gbagbo pide a sus ciudadanos que no ataquen a los extranjeros.
El Papa lanza un llamamiento por el regreso de la paz en el país. Los
misioneros entrevistados por la Agencia Fides dicen que "los rebeldes
están apoyados por los Diuala, una etnia del norte también presente en
Mali y Burkina Faso. Los rebeldes, además, han reclutado a mercenarios en
los países vecinos:
Liberia, Sierra
Leona,
Burkina y Mali. Están bien organizados y armados". Los Salesianos de
Continúa el
avance de los rebeldes, que conquistan Daloa, el mayor centro productor de
cacao. A casi un mes del inicio de los combates, no se tienen todavía un
cuadro real de la situación del país. Según un observador local, "existen
muchos factores en la base de las violencias. Lo que se pretende, en
particular, es aclarar viejas cuestiones, como las que dejó pendientes el
precedente golpe de estado, la Nochebuena de 1999, y que llevó al poder al
General Guei. Entre los rebeldes, se encuentran soldados que ya habían
estado involucrados en el pasado golpe y que debían haber sido readmitidos
en el ejército, pero las condiciones ofrecidas no les interesaron.
Existen, además, tensiones étnicas, alimentadas por fuerzas cuyas fuentes
y fines todavía no resultan claros. Los mismos rebeldes no han aclarado
todavía por cuenta de quién combaten. La verdad es que, los auténticos
inspiradores del golpe, todavía no se han dado a conocer".
Una tregua ineficaz
El 18 de
octubre el Gobierno marfileño decidió firmar el "alto el fuego" con los
rebeldes que desde hace un mes ocupaban el norte del país. El acuerdo se
alcanzó gracias a la obra de mediación de los países vecinos, que no
desean que Costa de Marfil se desestabilice y caiga en la anarquía. "Se
trata del país más desarrollado del área y sus puertos sirven a todos los
países vecinos. Por ello es todavía difícil entender quién se esconde
detrás de los rebeldes, si bien es cierto que las guerrillas presentes en
Liberia y Sierra Leona pueden haber vendido armas a los insurrectos
marfileños. En este caso, Abidján paga la política miope de haber dejado
pasar cargamentos de armas de Burkina Faso a Liberia. A lo largo del
trayecto, una parte de estos cargamentos podría haberse quedado en el
país e ir a constituir el arsenal
Nueva rebelión en el Oeste del país. Combates en Man
En el oeste del país, cuyo centro es Man, ha surgido un grupo de rebeldes que parece ser nuevo. Los del norte pertenecen al MPCI ( Movimiento patriótico de Costa de Marfil); éstos del oeste forman el MPJ (Movimiento por la paz y la justicia), e incluso se habla de un tercer grupo, el MPIGO (Movimiento popular ivoriano del gran oeste). La situación es compleja, o mejor, caótica. ¿Pertenecen todos a un mismo movimiento? Ellos dicen que no y el gobierno afirma que sí. Los dos grupos del oeste han tomado como bandera la figura del general Robert Guei, de la tribu yacubá y de la ciudad de Man, asesinado en Abidján el 19 de septiembre, y dicen que quieren vengar su muerte. Les acompañan mercenarios de Liberia que se expresan en inglés. Defienden una posición étnico-política con matiz musulmán. Están todos muy bien armados, cuentan con óptimos medios de comunicación, lo que hace sospechar que detrás de ellos puede haber intereses externos al país.
El 28 de noviembre los grupos de rebeldes llegaron a la ciudad
de Man. El 30, sábado, soldados franceses cubrieron, en el aeropuerto, la
evacuación de personas extranjeras. Después de esto, en medio de un
tiroteo descontrolado, los rebeldes tomaron totalmente la ciudad y el
aeropuerto. El ejército nacional presentó su ofensiva y recuperó la
ciudad, pero de nuevo ha caído en manos de los guerrilleros...
¿Nuevas negociaciones de paz?
Últimamente, por mediación del Gobierno francés, han manifestado que están dispuestos a sentarse en Paris, en una mesa de negociación y en presencia del Secretario de Naciones Unidas, el Gobierno de Costa de Marfil y los rebeldes del norte, pero no los de la zona de Man. Parece que sólo por el camino de las armas se va a poder decidir el futuro de Costa de Marfil. A la crisis político-militar se añade una fuerte crisis económica. En un país que tenía la economía saneada hasta el extremo de ser considerado “la Suiza de África”, las cosas se están poniendo muy mal e incluso algunos productos básicos están siendo racionados. Noticias entresacadas de las Agencias FIDES, MISNA y del periódico Le Monde. Situación de nuestras Hermanas
En Abidján se mantienen en una calma relativa; aunque allí es fuerte el gobierno, no deja de ser el objetivo deseado por todos los rebeldes... Las Hnas. de Man han sufrido mucho y aún no sabemos cuánto les queda por sufrir. Al entrar los rebeldes en la ciudad saquearon la Catedral y la casa de los sacerdotes. En la casa de Comunidad de las Hermanas del Colegio se reunieron nuestras dos Comunidades de Man y los sacerdotes de la catedral. En esos momentos aún era posible comunicar por teléfono con ellas y supimos que temían el contraataque del ejército nacional, que no se hizo esperar y al día siguiente pudimos incluso oír el estampido de bombas y disparos. El ejército reconquistó la ciudad. Fueron días de una tremenda dureza para toda la población de Man. Dada la falta de seguridad en la zona, las Embajadas de algunos países nos recomendaron que debían salir las Hermanas y se les invitó a hacerlo. Cuatro de ellas pidieron quedarse en Man y las demás se reunieron con las de Abidján.
Así vivieron y vivimos las Navidades. Al fin, el 9 de enero nos llegó la noticia de que la Cruz Roja había podido conducir a nuestras Hermanas hasta Abidján, la capital. Con ellas damos gracias a Dios porque están bien, aunque tuvieron que salir de Man y se refugiaron en una aldea, donde las respetaron y no les faltó alimento. Nos queda la preocupación de que la Hna. Mª Graça Ribeiro da Costa decidió permanecer en Man. Que el Señor le ayude y sostenga.
El grupo de Hermanas Teresianas en Costa de Marfil está formado por 18 Profesas y dos Novicias. De ellas, 12 Hermanas de Votos perpetuos: 6 angolanas, 4 españolas y 2 portuguesas; y 6 Junioras: 4 de Costa de Marfil, 1 de Togo y 1 de Burkina Faso.
Las Comunidades, hasta ahora, estaban distribuidas así: Man, Colegio: 4 Hermanas Man, Internado: 4 Hermanas Abidján, Colegio: 6 Hermanas Abidján, C.Formación: 4 Hermanas, 2 Nov.
Unamos nuestra oración, confiada y fraterna, para que el Dios de la PAZ acompañe a este pueblo, proteja y sostenga a nuestras Hermanas, las haga testigos y constructoras de paz allá donde se encuentren. Que en Abidján, donde están esperando lo que Dios quiera de ellas, cuenten con la cercanía y la oración de todas las que formamos la Compañía.
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Boletín Informativo / Servicios Teresianos en RED / Portal STJ