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Han entrado en la Vida: HNA. GRACIELA DEL NIÑO JESÚS NÁPOLESProvincia San Francisco de Sales
Nuestra querida hermana Graciela durmió en la paz del Señor en la sala de cuidados intensivos del Southem Baptist Hospital de San Antonio, Texas, U.S.A. el día 3 de Junio de1 2002. Tenía 78 años de edad y 60 de vida religiosa.
Nació en Camaguey, Cuba, el 15 de Marzo de 1924 e ingresó en el Noviciado en 1941. Después de sus Primeros Votos, en 1944, fue destinada a Ciego de Ávila, Cuba, donde permaneció hasta 1946, en que fue trasladada a la Casa de New Orleans, donde vivió hasta 1961. Después pasó al Noviciado de San Antonio, el Colegio de Uvalde y, por último, la Casa de Hermanas retiradas de San Antonio en la que permaneció desde 1972 hasta su muerte. Después de varios años de ejercer su oficio en la cocina, obtuvo el certificado de secundaria y el de ayudante de enfermería, oficio que desempeñó de ahí en adelante. Es bien recordada por su dedicación y espíritu de sacrifico con las enfermas y ancianas. A pesar de haber sufrido un infarto hacía 10 años, que la dejó con dificultad para comunicarse, no se privó de atender a las hermanas necesitadas del Convento St. Teresa con todo esmero y cariño. Este recuerdo permanecerá siempre en todas las que cruzamos su camino. Entre sus breves apuntes espirituales encontramos pensamientos como estos: "no quejarme de las cruces que Dios me mande; no contradecir ni menospreciar a nadie; no perder las ocasiones de hacer el bien a todos; no hablar nunca mal de mis hermanas, sino todo lo bueno que veo en ellas." Buen número de amistades, señoras de servicio, y Hermanas de la Provincia se reunieron en la Capilla del Convento St. Teresa para el Rosario y la Misa de Resurrección. Como tributo a nuestra hermana Graciela, muchos de los presentes expresaron recuerdos de su vida, resaltando su espíritu de sacrificio, siempre anticipando las necesidades del otro, su bondad para todos, su sencillez y humildad; su alegre risa y sus lágrimas; y por encima de todo, su gran amor por la Santísima Virgen. Descanse en paz nuestra querida hermana Graciela, y desde la presencia de Dios que ya goza, interceda por toda la Compañía a la que tanto amó y a la que fue fiel hasta el final de su jornada.
HNA. YOLANDA DE JESÚS EUCARISTÍA SCHENINI Provincia Nuestra Señora Aparecida
La Hna. Yolanda de Jesús Eucaristía Schenini, murió en Porto Alegre, Comunidad de la Casa Provincial y Residencia Universitaria, el día 21 de julio de 2002, pocos días después de cumplir 90 años.
Nació en Itaquí, RS. Poco antes de que la Compañía abriera un Colegio en esta ciudad. Era la menor de una familia numerosa. Fue siempre muy querida por toda la familia. Estudió en el Colegio teresiano y más tarde siguió los pasos de Teresa de Jesús entrando en la Compañía de Santa Teresa de Jesús. Hizo el noviciado en Montevideo. Durante muchos años, ejerció la misión de Profesora, Directora, Ecónoma y, más tarde, Superiora del Colegio de Río de Janeiro, haciéndose querer y admirar por su delicadeza con todos, su paciencia y caridad. Le gustaba alegrar a la Comunidad con pequeñas sorpresas agradables. En 1962 la nombraron Superiora Provincial. Fue la primera Provincial brasilera. En el primer momento se pensó en dejar la casa Provincial en Río, pero en breve se trasladó la sede Provincial a Porto Alegre. Desde entonces, la Hna. Yolanda vivió en Porto Alegre, alternando entre el Pensionado y el Noviciado de Avda. Cavalhada, donde en este momento estaba la Casa Provincial. Era tímida y por naturaleza miedosa, pero tuvo que dar inicio a la implantación de todo el camino post-conciliar en la Provincia. Después, pasó a ser, Superiora y más tarde Ecónoma del Pensionado. Fue fundadora del Jardín de Infancia Ben-me-quer, y directora del mismo durante muchos años. Su amor por esta obra fue muy grande y sufrió cuando fue preciso cerrarla . Era muy activa y disponible, hacía cualquier trabajo que se precisase. Era famosa por los postres con los que le gustaba sorprender a la Comunidad y a los amigos. La renuncia a toda su actividad en la vejez, fue un grande sacrificio para ella , pero continuó ayudando en todo lo que podía. Cuando ya no le fue posible hacer otra cosa, permanecía en la enfermería acompañando a otra hermana, mayor que ella, con la que convivió muchos años de su vida. Se caracterizó por la fidelidad en el amor. Amor a Jesús Eucaristía, amor a las hermanas y amigos a quienes escribía, telefoneaba, o mandaba algún recuerdo. Era de corazón agradecido. El Señor le recompensó sus luchas y esfuerzos por la Compañía y por el Reino, con una enfermedad corta. En tres días el Señor la llevó, con toda lucidez, sin grandes sufrimientos. Ella, ¡que tenía tanto miedo a la muerte!, no la sintió llegar, fue suavemente siendo acogida por las manos del Padre, a su lado estaba la hermana enfermera en quien confiaba plenamente. Intuimos el abrazo de Jesús al recibirla en la morada celeste y decirle ¡Ven, bendita de mi Padre, a recibir el Reino que te está preparado...! HNA. VISITACIÓN DE SAN JOSE MADORRÁN VEAProvincia San José
En la rutilante constelación de las grandes mujeres que ha tenido la Compañía, Visitación Madorrán es sin duda una luz fortísima. Dios la sorprendió en plena juventud y cambió radicalmente su opción de vida, la adentró en su misterio y acrisoló en ella los más altos niveles de la espiritualidad teresiana. Poseedora de un alma exquisita, de una inteligencia extraordinaria, de una vastísima cultura, vivía empeñada en pasar desapercibida. Humilde y sencillamente acogía con naturalidad cualquier observación que se le pudiera hacer, y aún más, la agradecía. Visi era auténticamente libre, profundamente humana y esencialmente espiritual. No había situación que ella no comprendiera, errores que no disculpara, sacrificios que por los demás no realizara. En ella tomaba vida el cántico de 1ª Cor. Cultivó las más diversas relaciones adaptándose a la realidad de cada una para mostrarles a todas el amor de predilección que Dios les tenía. Son incontables las personas a las que ayudó a encontrar su camino, a las que sostuvo, a las que dio seguridad, a las que enseñó a conocer su dignidad. Realizó una larga y fecunda labor docente en muchos Colegio de las Provincias Sagrado Corazón y Santa Teresa, en las que desempeñó distintas responsabilidades al servicio de la Educación, al recordarlas sólo decía: “ La vocación de educadora la viví toda mi vida...” La Provincia de San José tiene el honor de haberse enriquecido con su presencia durante veintiséis años. Visitación vivió pobre por elección y murió pobre por determinación, nada personal encontramos después de su partida, en Buenos Aires, el día 27 de julio del 2002. Murió apaciblemente en una sabia y madura ancianidad. De charlas íntimas que tuvimos el privilegio de compartir nos atrevemos a referir algunos de sus sentimientos: “Me mimó tanto el Señor en mi vida que no pude más que colaborar con El...” “...Creo que no es engreírme, pero en mi vida hice siempre lo que El me inspiró, siempre caminé por donde El quería...” “...Las grandes decisiones siempre han sido con la mediación de sacerdotes o Hermanas. Un sí o un no que me dijeran era suficiente...” “...La Compañía tiene un espíritu tan grande...! Nos propone vivir las Moradas: esa ha sido mi tarea, ¿no es suficiente todo esto para agradecer al Señor la intimidad a la que nos llama? ...Siento en mí al Señor: lo siento en mi pecho como Alguien en mí, Alguien siendo yo...·”No sé cómo es el paso a la Vida pero siento que es muy fácil. Estoy contenta de terminar la vida disfrutando de la Gracia. Es hermoso saber que voy a sus manos “.
Visi, Maestra de espíritus, educadora de generaciones, amiga siempre fiel. Te conocimos firme en la fe, grande en el amor, arrebatada en la esperanza.
Por todo lo que sembraste, por todo lo que nos has dejado, ¡ GRACIAS ¡ Hna: MARÍA DE LAS NIEVES DEL CORAZÓN DE JESÚS PIDAL MOREDAProvincia Nuestra Señora Aparecida
Nació en Quintuelles, Asturias, España, el día 19 de noviembre del año 1908. su familia, de profunda fe y vivencia cristiana, dio a la Compañía tres hijas. Muy pronto probó la Hna. Nieves el dolor, fueron primero las consecuencias de la primera guerra mundial y, poco más tarde la muerte de su padre. Siendo la hermana mayor ayudó a su madre a la educación y cuidado de sus cuatro hermanos menores. Estudio en el Colegio que la Compañía tiene en Oviedo. En 1932, el día de la Natividad de la Virgen, entró en el noviciado de Tortosa. Era muy amante de su familia, y sufrió el duro golpe de perder a su madre cuando estaba en el noviciado. En 1936, recién hechos los votos, estando su patria en una terrible guerra civil, tuvo que huir con otras hermanas, encontrando refugio seguro en tierras brasileñas. Su primer destino fue la ciudad gaucha de Itaquí, donde ejerció el apostolado de la enseñanza hasta 1962, siendo muy querida por alumnas que aún hoy la recuerdan con cariño. Después desempeñó allí la tarea de ecónoma, en tiempos muy difíciles en los que fue construido el colegio actual. De 1962 al 1970 ejerció la misma tarea en San’Ana de Livramento. En el 1971 fue trasladada al Colegio de Río de Janeiro, donde trabajó con eficiencia y dedicación como secretaria del Colegio. Generaciones de padres, profesores, auxiliares y alumnos encontraron en la Hna. Nieves siempre una acogida serena y una palabra acertada o un consejo para sus dificultades. Cuando por su salud no pudo continuar en este servicio, continuó siendo amiga y apoyo para las personas que se le acercaban. Como una abeja silenciosa, estaba siempre ocupada en la fabricación de suave miel de amor y dedicación o con sus habilidosas manos, que traducía en verdaderas obras de arte, o con su clara inteligencia y creatividad, siempre en su vida escondida con Cristo y María en Dios. Fue una buena religiosa, vivió con una austeridad y desprendimiento admirables. Amaba intensamente al Señor y tenía especial devoción a la Virgen, Nuestra Señora. Miraba con cariño la imagen de la Virgen de Covadonga, su patrona, que tenía en la cabecera de la cama. Se caracterizaba por su delicadeza y fidelidad con todos los que se le acercaban, pero principalmente con El Señor su Dios. Era feliz viendo la nueva faz de la vida religiosa, más abierta, y se alegraba participando y compartiendo en los estudios de los distintos Proyectos de Iglesia o de la Compañía, con el proyecto “Tua Palabra è Vida”, o “El Itinerario de Renovación”, nos decía siempre “Que bom! Vocês aproveitem! Sejam felices, respondendo a Jesús neste momento. Como gostaria de ser jovem hoje!”. Sentía verdadera alegría de poder seguir en todo la vida comunitaria, las hermanas jóvenes siempre encontraban en ella apoyo y estímulo. Fue perdiendo paulatinamente la vista, esto fue una gran limitación por no poder escribir ni hacer trabajos de costura que siempre había hecho con esmero, pero no se rendía y se esforzaba en hacer hasta donde podía. Evitaba el dar trabajo y ofrecía sus sufrimientos por las intenciones que le recomendaban. Día a día se fue apagando, se consumió como una vela, silenciosa y orante. El día de la Virgen de las Nieves se le rompió el fémur, fue internada y sometida a una operación difícil, que superó bastante bien. Pero Nuestra Señora vino a buscarla mansamente, igual que ella había vivido, en la madrugada del día 15 de agosto, fiesta de la Asunción de la Virgen, en Río de Janeiro, a los 93 años de edad y setenta de vida religiosa. Su testimonio de vida entregada y generosa nos dejó verdadera añoranza.
HNA. SIMONA DE SAN JUÁN BERCHMANS OTAMENDI ZAVALA Provincia Virgen de la Esperanza
La definición que Jesús hizo de su apóstol Bartolomé “Un Israelita en el que no hay doblez”, se puede decir también de Simona: Una vasca en la que no había doblez. ¡Qué mujer, sencilla, entregada, piadosa, fuerte...! En Simona no había complicaciones, lo que era, era, sin disimulos. Siempre a punto a la hora del sacrificio, y el sacrificio siempre hecho con naturalidad. En una ocasión estaba realizando un trabajo, que le estaba costando por las circunstancias en que tenía que hacerlo, la Hna. Superiora le ofreció sustituirla y ella, con aquella voz fuerte y tajante, contestó: “¡No, la cruz la tenemos que llevar de una manera u otra, ahora quiere el Señor que yo lleve ésta!” . Nació en Bedayo, en el Caserío de Zumisqueta, Guipúzcoa, allá por el año 1911. Ya desde la niñez vivió en un ambiente de fe, de esa fe arraigada de las familias sencillas del pueblo vasco. Entró en la Compañía de Santa Teresa, a la que amó con toda su alma y de la que se sentía verdaderamente hija, en el noviciado de Tortosa, el año 1929. Allí hizo su profesión el 31 de julio de 1931. Las Comunidades de: Barcelona - Ganduxer, Madrid - El Refugio, Barcelona - Diagonal y finalmente Madrid - Jesús Maestro, donde estuvo sus 50 últimos años, saben mucho de ese servicio callado de Simona a las hermanas enfermas; a varias les he oído decir: “ Gracias a Simona estoy aquí, a sus cuidados y tesón le debo la salud”. ¿Por qué tesón? Pues porque la anemia, o la falta de apetito de aquella hermana era muy fuerte, pero más fuerte era la paciencia de Simona, que le llevaba su abundante comida y se sentaba pacientemente junto a ella y no cejaba hasta que la hermana daba fin al último bocado. Su semblante serio, a veces hasta parecía adusto, contrastaba con el cariño con que calentaba la cama de las hermanas mayores para que no sintieran el frío al acostarse y con la dedicación que preparaba las bandejas de comida, pensando qué era lo que a esa hermana más le podía apetecer. La puntualidad fue otras de sus virtudes. Tanto, que la M. Carolina Jiménez, a la que cuidó sus últimos años, decía “Simona no es puntual, porque siempre llega unos minutos antes”. Las que hemos vivido con ella, tenemos grabada la imagen de Simona frente al reloj con la mirada fija en él, para dar el Viva Jesús, exactamente a las 6, 20 de la mañana. Amaba a Jesús, de un modo especial en su Pasión y, a la Virgen, su Madre, en quien volcaba todos sus deseos y temores, a la que encomendaba sus preocupaciones, y las su familia, que quería con gran ternura, y las de sus enfermas, de las que siempre tenía algo que contar y en las que descubría el rostro del Señor. El día 19 de agosto en Cercedilla, se nos fue Simona con Dios Padre, de la misma forma que había vivido, sencillamente, sin hacer ruido. Llevaba ya algunos años que no podía caminar, estaba en su silla de ruedas. Comía en su habitación como todos los días, ¡cómo se alegró al ver que de postre había helado!, le gustaba mucho y lo agradeció. La hermana se lo dejó y salió un momento, cuando volvió para recoger todo, Simona se había ido ya al cielo. Así, en silencio, sin sufrir, dejándonos mucha paz
Su Comunidad damos gracias al Señor porque puso a Simona en nuestro camino, a esa vasca en la que no había doblez.
HNA. AGNES DEL SAGRADO CORAZÓN LABORDE RACHELProvincia San Francisco de Sales
Nuestra querida Sister Agnes entró en la vida eterna el 3 de octubre del 2002 en el Baptist Hospital de San Antonio, Texas, a los 82 años de edad. Había sufrido un fuerte derrame cerebral, hace ya once años, que le había paralizado el lado derecho. Recientemente sufrió un infarto que la dejó totalmente paralizada. Durante días estuvo inconsciente hasta que el Señor la llamó a gozar con Él en su morada de paz.
Sister Agnes entró en la Compañía en 1935. Realizó su ministerio, en su mayor parte, en los Estados de Louisiana y Texas. Durante algunos años fue profesora y directora en St. Lawrence, St. Mathew, Our Lady Help of Christians y St. Louis Catedral en Louisiana. En la Compañía desempeñó los cargos de Superiora Local, Maestra de Novicias y Superiora Provincial. Después de haber sufrido el primer derrame cerebral fue destinada a San Antonio, donde permaneció hasta su muerte. Fue muy querida por las Hermanas y por las personas que la conocían. Se caracterizaba por su gran amabilidad, delicadeza y bondad, que realmente contagiaba. Era una Hermana pacífica y que transmitía paz, tenía una gran confianza en el Señor y a Él se abandonaba. Oraba constantemente y pedía a otros que la acompañaran en sus oraciones. Por medio de la recitación del santo Rosario, del que era muy devota, facilitó la conversión de más de una de las personas que la atendían, a las que siempre invitaba a participar en sus devociones. Su vida de oración y sus sufrimientos, llevados con amor y serenidad durante once largos años, han dado vida abundante a muchos y enriquecido nuestro ministerio. Ella se identificó con las últimas palabras de Nuestro Padre Fundador diciendo: “Quiero vivir y morir sumergida en el inmenso amor de Jesús”. Hacia el final de su vida Dios le dio dos grandes satisfacciones: una visita a la Casa Provincial, donde había trabajado por muchos años hasta su enfermedad, y la celebración de su 60 aniversario de votos perpetuos con su hermana, Sister Francis Laborde. Nuestra hermana Agnes goza ya para siempre de las riquezas del cielo.
HNA. ROSARIO DE JESÚS SUÁREZ VEGA Provincia San José
“Feliz la servidora a la que su señor cuando llega la encuentra tan bien ocupada” (Lc 12,43). La Liturgia del día nos regaló esta Palabra de Jesús, que sentimos dedicada a nuestra Hermana. El día 22 de octubre del 2002 descansó en la PAZ del Señor nuestra querida Hermana Rosario Suárez Vega.
Nació en Nava , Asturias, el 7 de mayo de 1945. Entró en la Compañía en octubre de 1964 con el primer grupo de Postulantes fundador del Noviciado de Avila. Después de su primera Profesión en Avila, y de unos meses en el Juniorado de Madrid, Jesús Maestro, fue destinada a la Provincia de San José. En la Universidad de Buenos Aires realizó los estudios de Licenciatura en Ciencias Físicas. Su misión apostólica la realizó, en años sucesivos, en el Colegio de Montevideo, Residencia Universitaria de Buenos Aires, Colegio de Buenos Aires y Asunción (Paraguay). Como Superiora estuvo en Coronel Oviedo (Paraguay), Rivera, (Uruguay), Montevideo (Uruguay) y en la fundación de Barracas, Buenos Aires, donde puso mucho empeño para que se hiciera realidad nuestra presencia entre los más pobres, intuía que eran brotes de vida y de renovación en la Provincia. Fue nombrada Provincial el 15 de agosto de 1996, tarea que desempeñó hasta septiembre del 2002. Con el nombramiento apareció la enfermedad que, después de tratada, estuvo contenida por unos años hasta el 2001 en el que apareció de nuevo. La enfermedad fue la prueba de fuego de su fe, su fortaleza y su temple teresiano. El silencio en el que día a día asumía su dolor, los límites, el querer de Dios que claramente iba señalando un camino distinto al que ella proyectaba y soñaba... Todo esto no se improvisa, es el fruto de una manera de vivir y de situarse ante la vida.
En la carta que escribió a las Hnas. que participaron en la Reunión Intercapitular decía: “Estoy viviendo como dijo Jesús a Pedro, sin poder elegir a dónde quiero ir. Pero puedo elegir mi presente, y lo elijo cada mañana aún sabiendo que tampoco esto depende de mí... El me regala cada día la PAZ, la alegría, la gratitud, el deseo de servir... La oración y cercanía de tantas Hermanas y el ejemplo y cariño de mi familia fortalecen mi fe y me hacen experimentar la comunión. También me ayuda el contacto con la realidad sufriente, tantas personas que encuentro en los consultorios y centros de tratamiento oncológico que me toca frecuentar y la mayoría tienen que vivir la enfermedad en condiciones más difíciles que yo”.
Nos queda la presencia de lo que fue su vida:, su autenticidad y coherencia, su sencillez, la fortaleza ante el sufrimiento, el no pensar en sí misma, su valentía ante el dolor. La capacidad de dejar hacer a Dios, de discernimiento, de búsqueda de la verdad, de caminos nuevos. La lucidez e inteligencia con que el Señor la dotó ayudaron a que todo esto fuera realidad. Agradecemos a Dios la vida de Rosario donada en estos países que sintió como propios, su amor y entrega a la Provincia de San José a la que tanto amó y por la que dio la vida. Ahora vivimos la Comunión efectiva con la nueva fuerza que da la cercanía del Padre para seguir ayudándonos desde el cielo. Si bien sentimos que a Rosario la necesitábamos aquí, estamos seguras de que ella sigue con nosotras ayudándonos en el caminar de la Provincia. Seguirá dándonos Vida. “Aquellos que siembran Vida recogerán Vida en abundancia” (Cfr,Jn 10,10)
Descansen en Paz nuestras queridas Hermanas
ENCOMENDAMOS EN NUESTRAS ORACIONES A:
La madre de las Hermanas:
- Amalia Xix Tizimín - Mª José Ferreira da Silva Elvas, Colegio - Carmen Pérez Rodríguez Madrid, Jesús Maestro - Ernestina Ramírez Huejutla
El padre de las Hermanas:
- Cristina Lugo Managua, Casa Provincial - Mª Victoria Castanera Zaragoza, Teresiano del Pilar
Un hermano de las Hermanas:
- Rosario Rodríguez Tortosa, Res. Hermanas - Nieves Altés Tortosa, Res. Hermanas - María Bango Buenos Aires, Colegio - Francisca Dávalos Guadalajara, Colegio - Carmen Gloria Plasencia Miami - María de Jesús Proença Fátima
Hermanos de Compañía:
- D. Samuel Gómez Guadalajara - Dr. Fernando Manresa Barcelona - D. José Mª Altés Barcelona (Hno. de H. Nieves) - Mr. José Laboa Roma - D.Antonio Castanera Zaragoza (Padre de Mª Victoria)
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