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Han entrado en la Vida: HNA. MA. DEL PILAR DEL NIÑO JESÚS PONCE SALAMANCA Provincia Santa María de Guadalupe En México D.F., el 13 de febrero, miércoles de ceniza, nuestra hermana Mª del Pilar se durmió en el Señor, a los 91 años de vida y 67 de entrega constante en la Compañía. Realizó su Noviciado en San Antonio Texas, en donde estuvo 24 años como encargada de la ropería de las Internas, siempre pendiente de que no les faltara nada y de que estuvieran contentas en el internado. En 1960 regresó a México, a la Comunidad del Colegio "La Florida", donde continuó dando testimonio de buen humor, alegría, sacrificio y caridad para con quienes colaboraban a su lado, hasta el día del encuentro con el Señor. Su actividad principal fue la ropería y la colada, oficios que realizó con gran entusiasmo y cuidado. Las personas que trabajaron con ella recuerdan el apoyo que les ofrecía en la realización de su trabajo. Fue siempre una persona muy trabajadora y activa. Tenía un gran sentido comunitario. Buscaba la compañía de las Hermanas para orar y convivir. Fue siempre obediente a la palabra del Superior. Su gran piedad mariana, su preocupación por los sacerdotes, su oración incesante por el Sto. Padre, maestras del Colegio, alumnos, padres de Familia y los Misioneros Teresianos fueron su petición constante para Jesús. Su vida se distinguió por su amor incondicional a la Sma. Virgen María de Guadalupe, a quien diariamente le ofrecía el rezo del Rosario y un sin fin de jaculatorias. Fiel a la Compañía, dedicaba tiempo a la lectura de los escritos de Nuestro Padre, libros espirituales y Constituciones. La Eucaristía era el centro de su apostolado y su mayor alimento. Alma de oración, buscaba momentos para decirle a Jesús cuánto le quería. Cuando se le encontraba tejiendo, ella comentaba que cada puntada era una pequeña jaculatoria a Jesús: “Por ti Jesús mío”, “Todo por Ti”, “Hoy Jesusito por Ti” “Todo lo que tú quieras”... Tejía para ayudar al Bazar de Huejutla y para las necesidades que surgían en la Comunidad. También hacía imágenes de yeso para regalar en ocasiones especiales. Su petición constante era: “Padre, concédeme una íntima unión con Jesús y una santa muerte". Sus enfermedades las llevó con mucha paciencia y sin quejarse. Hoy nos queda el recuerdo de su gran fervor y de su vida senci1la y entregada hasta el final. HNA. TRINIDAD DE LA SANTA FAZ AÑÓ GARCÍA Provincia Virgen del Pilar Ochenta y nueve años de vida y sesenta y siete de consagrada en la Compañía han sido un regalo con que Dios ha querido favorecer a nuestra hermana Trini ( era el nombre cariñoso y familiar) quien, desde el día 6 de marzo, goza del AMOR en plenitud, un amor que ella tanto deseó a lo largo de su vida. Después de realizar en Tortosa el noviciado, Tarragona, el colegio de Tortosa, Zaragoza, Vinebre, Valencia, Torrente y el Vedat han sido testigos de sus pasos siempre ligeros, como quien tiene prisa de agradar a Dios y servirle en la entrega a los hermanos. ¡Cuántos niños y jóvenes han sabido de su bondad y han disfrutado de sus servicios! La sacristía, preparando impecablemente las "cosas" del Señor; los niños, a quienes cariñosamente "curaba" heridas y dolencias; las jóvenes casaderas que encontraban en sus enseñanzas el feliz deseo de preparar ellas mismas el ajuar para su boda (¡Y claro que lo preparaban!) ya que les enseñaba el arte de cortar, coser y bordar, han sido el alma y esencia de su encendido apostolado. ¡Cuántas tardes de charla y aguja! ¡Cuánto bien, a juzgar por tantas personas que la recuerdan con entrañable admiración! En Vinebre realizó el apostolado de la calle y el de las familias necesitadas de pan espiritual para cuyo fin recorría, incansable, y atendía hogares solucionando múltiples dificultades. Fiel a la gracia del Evangelio, testigo fiel a él, fue como la definió su sobrino D. Domingo Añó, capuchino, en la homilía de su último adiós. Los últimos años de su vida han sido toda una purificación. Sus piernas flaquearon y conoció la silla de ruedas; la vista, los pulmones, el cerebro se deterioraban poco a poco y su muerte lenta, tranquila, como quien se prepara a una vida nueva pero segura, a la verdadera Vida. El Señor le ha regalado la Vida y muchos podemos ser testigos de ello. Descansa ya en la paz de Dios al amparo de la "Mare de Deu"- su gran amor, su pasión- nuestra hermana Trinidad.
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Aviso C.I.T. 2003- Roma
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