|
LA VOZ DE LA IGLESIA NO HAY PAZ SIN JUSTICIA, NO HAY JUSTICIA SIN PERDÓN
Fragmentos del Mensaje del Papa para la JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ. La esperanza que sostiene a la Iglesia al comenzar el año 2002 es que el mundo, donde el poder del mal parece predominar todavía, se transforme realmente, con la gracia de Dios, en un mundo en el que puedan colmarse las aspiraciones más nobles del corazón humano; un mundo en el que prevalezca la verdadera paz.
*
No hay paz sin justicia, no hay
justicia sin perdón: esto
es lo que quiero anunciar en este Mensaje a creyentes y no creyentes, a
los hombres y mujeres de buena voluntad, que se preocupan por el bien de
la familia humana y por su futuro. *
No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón:
esto
es lo que quiero recordar a cuantos tienen en sus manos el destino de las
comunidades humanas, para que se dejen guiar siempre en sus graves y difíciles
decisiones por la luz del verdadero bien del hombre, en la perspectiva del
bien común. *
No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón: no
me cansaré de repetir esta exhortación a cuantos, por una razón o por
otra, alimentan en su interior odio, deseo de venganza o ansia de
destrucción. Pero, ¿cómo se
puede hablar, en las circunstancias actuales, de justicia y, al mismo
tiempo, de perdón como fuentes y condicionantes de paz? Porque el perdón
en modo alguno se contrapone a la justicia, porque no consiste en
inhibirse ante las legítimas exigencias de reparación del orden violado.
El perdón se opone al rencor y a la venganza, no a la justicia.
QUE LA HUMANIDAD, EN ESTOS TIEMPOS AZAROSOS, PUEDA ENCONTRAR PAZ VERDADERA
Y DURADERA, AQUELLA PAZ QUE SÓLO PUEDE NACER |
|