CELEBRACIÓN DE LOS 125 AÑOS 
DE LA COMPAÑÍA EN EL MUNDO,
Y  CINCO EN FILIPINAS

 Somos conscientes de que en todas las Provincias se han celebrado los 125 años de la Compañía. La noticia de estas celebraciones se recoge en los Boletines Provinciales, por eso publicamos aquí la celebración de Filipinas.

Queridas hermanas , queremos compartir con todas el gozo de la celebración de los 125 años de fundación de  la Compañía y 5 de nuestra llegada a Filipinas. El día 14 de octubre, domingo y víspera de la Santa Madre, tuvimos una gran celebración, sencilla y  familiar pero con mucha participación de amigos y conocidos. Más de 400 personas  nos acompañaron. Cada una de las que estamos  presentes en Filipinas: Beatriz, Cecilia, Mª José, Mª Eugenia, Nubia y Fátima, pusimos nuestro "caudal entero" en la preparación de este acontecimiento.

    A las dos de la tarde todo estaba listo: la Eucaristía, los sacerdotes, la decoración y la gente que iba llenando la parroquia de Sacred Heart, donde trabaja una hermana, Fátima, coordinando a los jóvenes. En el gimnasio donde íbamos a celebrar la fiesta todo estaba también listo: las mesas, la comida, las flores, el escenario, la música etc.

    En distintos momentos,  durante la Eucaristía hubo participación de las familias, los niños, los jóvenes, profesores, misioneros, religiosos, religiosas  y hermanas/os que nos acompañaron. Los niños agradecieron la vida y ofrecieron su futuro que es el futuro del mundo; los jóvenes bailaron y ofrecieron  su compromiso por la paz , los profesores dieron gracias por su vocación de maestros y ofrecieron sus deseos de ayudar a tejer los sueños de Dios en cada alumno/a.

      Las familias  pidieron sabiduría para ser instrumentos en la construcción del Reino, simbolizado con unos troncos de bambú, los catequistas, religiosos/as y misioneras/os ofrecieron velas como símbolo de la luz y el calor de la Palabra en todo el mundo.

    Por ultimo, Alice, la primera aspirante filipina, ofreció el vino nuevo en los odres nuevos de la Compañía en Asia.

La Eucaristía fue presidida por el Obispo, Teodoro Bacani, quien siempre nos ha ayudado y apoyado desde nuestra llegada, especialmente a las hermanas de la comunidad de Navotas. Concelebraron  diez sacerdotes Filipinos, Indios, Mexicanos, Españoles e Irlandeses.  Fue un bonito símbolo de la internacionalidad y de nuestro camino en esa llamada a ir mas allá de las fronteras en la extensión del Reino. Antes de terminar la Eucaristía, Beatriz dio gracias, en nombre de la Compañía a todas las personas que nos acompañaban e hicieron posible la celebración.

Después de la Eucaristía tuvimos un sencillo acto. Cecilia y Mª Eugenia prepararon una presentación breve sobre la Compañía (quiénes somos, lo que hacemos y  dónde estamos) usando power point y proyectándolo en una gran pared blanca, como pantalla. Después, mientras todos comían, los cantos de los Amigos de Jesús, Barkada ni Hesus de Navotas, con su propia rondalla de guitarras y flauta ensayados por la hermana Nubia. Quisimos agradecer de forma especial a la gente que nos ha apoyado cada día, y por eso  hicimos entrega de unos pequeños diplomas a un grupo de colaboradores de Navotas, de Kamias, y de Cabiao, los sitios donde  la Compañía ha estado y está presente.

   Para cerrar la fiesta cada una de las hermanas bailamos un baile típico de nuestros países. El primer baile fue filipino," bulaklakan", que significa el baile de las flores, y fue interpretado por Alice, Nilda, Liza y Beth. A continuación bailamos: la cumbia colombiana, la danza negra nicaragüense, las sevillanas españolas, y el jarabe tapatío mexicano. La gente disfruto mucho con los bailes, pues eran nuevos para ellos, y el canto y la danza son cosas que los filipinos llevan en la sangre. Para todos también era nuevo el hecho de que nosotras, hermanas, bailásemos lo propio de nuestros países.   Después de los bailes hubo saludos, felicitaciones, y más de un "contrato" para que bailemos en próximas  fiestas, en otras parroquias. Con los bailes y las despedidas  terminó la fiesta. Fiesta familiar, gratitud por una semilla pequeña que va dando fruto en tierras filipinas, poco a poco, callada  y sencilla como sus gentes.
  Alice, 2ª a la izquierda, es la primera aspirante filipina
 

                                               ¡GRACIAS DIOS!                        Fátima Gil, stj

 

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