CIT  “EDUCADORAS/EDUCADORES POR VOCACIÓN II”

 
 
Roma, 1-28 de febrero de 2010
 
  CI  
 

Como familia multicultural, fuimos recibidas/os en Roma por Carmen Bartolomé, Rita Fernandes Barbosa y Carmen Melchor 27 hermanas y seglares procedentes de Chile, Uruguay, Bolivia, Brasil, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Nicaragua, México, Portugal, España, Costa de Marfil y Mozambique para participar en el curso del CIT que llevaba por título “Educadoras/es por vocación”. El Objetivo del Encuentro ha sido profundizar en la mística de la educación teresiana, ampliando a toda la Familia Teresiana el sentido de Misión Compartida.
        
Iluminadas/o por la experiencia de Teresa y Enrique, y mediante el  la relación entre nosotras/os, el diálogo y la reflexión  desde nuestras diversas realidades y la Propuesta Educativa Teresiana, hemos renovado nuestra vocación de educadores teresianas/os.

 
 
 
 

Nada más pasar los dos primeros días ya sentimos que no habíamos asistido a un curso sino que habíamos iniciado UNA EXPERIENCIA COMUNITARIA DE ORACIÓN Y FORMACIÓN. Además de nuestro trabajo personal y en el gran grupo, l@s participantes constituimos cuatro comunidades: “Edúcame”, “Savia”, “Vida” y “Esperanza”. En ellas oramos, pensamos, leímos, reflexionamos, consensuamos significados, confrontamos ideas y sentimientos, compartimos experiencias, planteamos retos y desafíos, adquirimos compromisos… Y todo, con intensidad, saboreando cada uno de los núcleos formativos y profundizando en Teresa y Enrique a la luz de Palabra de Dios desde nuestras realidades.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Comunidades que aprenden: “Edúcame”, “Savia”, “Vida” y “Esperanza”.
 
     
 

Partimos de un análisis de la realidad y de un acercamiento a los continentes y países representados en el CIT para terminar constatando que la realidad para nosotros no pueden ser datos sin corazón, hay que tocarla. La realidad son personas concretas. Necesitamos cercanía, empatía y amplitud de miras para que nuestra visión sea integral, inclusiva, desde la óptica de los excluidos en sus múltiples caras – carencia de bienes, dependencia o aislamiento – para conseguir evitar la fragmentación y tener una visión del mundo que pasa de las casualidades a las causalidades.

 
 

 
 

Venezuela, Uruguay, Brasil, Chile

 
 
 
 
México, Nicaragua, Costa Rica y Colombia
 
 
 
 
Costa de Marfil y Mozambique
 
 
 
 

Portugal y España

     
 

No podía faltar la reflexión sobre nuestro marco de referencia para entender el mundo, la sociedad y la persona, la educación… desde el punto de vista teresiano. Lo hicimos desde la Propuesta Educativa Teresiana. El Equipo General de Educación nos acompañó  en este nuevo acercamiento  a la PET, con la finalidad de motivarnos para, generar Comunidades de Aprendizaje y Comunidades de Creyentes en nuestros contextos. Con el EGE volvimos  a sentir la urgencia de profundizar y concretar la PET en nuestras comunidades educativas, desde una metodología participativa, aprendizaje cooperativo…

 
 
 
 

Equipo General de Educación

 
     

De la mano de Antonio Botana, Hermano de la Salle, ahondamos la identidad y ministerio del educador/a, desde una espiritualidad que  supone la mirada de un corazón iluminado. Reflexionamos también sobre Familias Carismáticas en la Iglesia-comunión, que supone compartir carisma y misión. Una nueva invitación resonaba: impulsar comunidades de vida desde nuestra Familia Teresiana.

         ¿Cómo no íbamos a volver nuestra mirada, nuestro corazón y nuestro mente a nuestros maestros de vida Enrique de Ossó y Teresa de Jesús?
         Empezamos, por Teresa de Jesús, la mujer que cautivó a Enrique, precisamente porque era de Jesús y que se convirtió en lugar teológico, mediación de su encuentro con Dios y de su misión apostólica. Cuántas lecturas personales y grupales de sus escritos nos han ayudado  a conectar con Teresa discípula y maestra a un tiempo, que nos sigue invitando hoy a  educar educándonos, haciendo de nuestras escuelas comunidades que aprenden y de nuestras comunidades escuelas de vida. La “robadora de corazones” volvió a hacerse con el nuestro y a entusiasmarnos con su llamada a rehacer a la persona, despertando y facilitando un nuevo tipo de relaciones de cada uno/a con Dios, con el mundo creado, con las otras personas y con nosotras y nosotros mismos.

Y de una a otra historia de amor: Teresa se enamora de Jesús y Enrique se enamora de cómo Teresa lo conoce, lo ama y se ocupa de sus intereses. Pone así todo su celo en que nos acerquemos a Teresa   porque ella nos lleva a Jesús.  “Jesús de Teresa y Teresa de Jesús”. A profundizar en estos encuentros nos guió Giselle Gómez y además nos adentró en el despliegue apostólico del fundador y en su mirada educativa. Nos ayudó a descubrir un núcleo espiritual, una mística, una carga sentido…  nos animó a  “desenvolverlo” del ropaje cultural del XIX y recrearlo con fidelidad creativa para el siglo XXI. Desde esta óptica no podía faltar una reflexión sobre la perspectiva de género, que nos ha ayudado a comprender y a comprometernos a educarnos y educar a mujeres y hombres desde el sentido de equidad y reciprocidad.

Los fines de semana hemos paseado juntas/os por Roma, esta preciosa ciudad de interés no sólo artístico y cultural, sino centro de peregrinación  para los cristianos y  lugar de encuentro de iglesias y de culturas.

Cada una/o de nosotras/os se lleva retos personales que tratará de vivir y concretar en su comunidad. Nos llevamos también,  la responsabilidad histórica de continuar el diálogo desde dentro y desde el presente,  para recrear con la novedad  de nuestro  tiempo y nuestros contextos el Carisma Teresiano. Solos, nada podemos, pero juntas/os, alentadas/os por el Espíritu, nos sabemos capaces de trabajar por el Reino, con la certeza de que otro mundo posible. Nos vamos con el entusiasmo, la responsabilidad y la esperanza de avivar las brasas en nuestras Comunidades y Provincias.

Tammy López(Chile) y Blanca Palares(España).