Cierre del CIT - 29 de febrero de 2008
"UNA CONSECUENCIA PRÁCTICA"
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Llegó la hora de preparar el arco, tensar la cuerda, mirar el objetivo y con serenidad ensayar para dar en el blanco. Cuando no se calcula la fuerza o esta es excesiva puedes lastimarte el brazo al soltar la cuerda y no lograr el objetivo. Por eso esta semana, de toda la riqueza recibida intentamos seleccionar lo que más nos ayude a poner por obra, todos los deseos que durante este tiempo Dios ha puesto en nuestro corazón.
Esta semana fue muy especial, tuvimos un tiempo de trabajo y profundización personal de algún tema que nos interesaba a cada uno(a), tuvimos algunos talleres (de lectura teresiana, de lectura orante de la palabra, de escuela de oración) que nos ayudaron a profundizar en comunidad y a ir recogiendo, cosechando, acentuando las invitaciones de vida para cada uno(a) y para esta Familia nuestra.
Nos dimos cita para reflexionar la forma como debemos cuidar la vida que se nos ha dado. Primero recreamos nuestras preguntas. ¿Cómo ofrecer una profundización procesual sobre nuestro carisma y sobre la Familia Teresiana? ¿Cómo vincular tantas iniciativas? ¿Qué tipo de definiciones necesitamos, de grupos o comunidades?, ¿existen criterios de pertenencia? ¿A quienes contagiar, invitar, con quienes trabajar?
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A partir de tantas preguntas tuvimos cada día momentos de compartir en comunidad, experiencias, significados, posibilidades que intuimos para nuestra familia carismática. En el diálogo comenzaron a centrarse los blancos: Formación conjunta como Familia, atención a cada realidad, contacto con la Palabra de Dios, de Teresa y Enrique, impulsar el contagio y la formación en nuestro carisma. Mirar por la promoción de la persona, dejar que cada grupo perteneciente a la familia haga su propio camino pero que lo comparta con los demás miembros (grupos o comunidades) de la Familia.
Nos estamos entrenando para dar en el blanco, como equipo, como Familia, damos gracias a todas las personas que antes de nosotros(as) prepararon la tierra para que podamos vivir hoy, en esta pequeña experiencia del taller de familia teresiana del CIT un ambiente en el que todos(as) somos capaces de recrear el carisma.
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CIERRE DEL CIT.
Llegamos a la última semana, la séptima, en ella escuchamos el mensaje de Nuestro Padre: “El amor traduce pensamientos y deseos en obras” las cuales las sintetizamos en el documento “ Conclusiones del CIT de la Familia Teresiana- 2008”, del cual destacamos lo siguiente:
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CONCLUSIONES DEL CURSO DEL CIT “LA FAMILIA TERESIANA I” |
En respuesta a la sugerencia hecha por el XV Capitulo General al Gobierno General(1), a lo largo de siete semanas de enero y febrero del 2008, el CIT ha convocado a laicos/as y hermanas teresianas para reflexionar y profundizar sobre lo que puede significar hoy vivir o participar, como FAMILIA, del carisma teresiano de Enrique de Ossó.
Conscientes de los límites de nuestra reflexión, queremos empezar a formular lo que para nosotros/as se va clarificando. Nuestras conclusiones forman parte de un proceso que ya se ha iniciado y que debe continuar. Se apoyan en lo que se ha dicho sobre la Familia Teresiana(2), y nos gustaría que sirvieran a otros grupos para seguir reflexionando en el futuro.
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LAICOS/AS Y HERMANAS TERESIANAS, COMO MIEMBROS DE ESTA FAMILIA DE ENRIQUE DE OSSÓ:
Nos sentimos llamados a conocer y amar a Jesús, hacerle conocer y amar, desde la realidad y la vivencia de la “relación de amistad” con Él, que nos humaniza y nos lleva a humanizar nuestro mundo.
Tenemos a Teresa y Enrique como maestros de este modo de vivir el Evangelio como Familia carismática en la Iglesia.
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ESTE MODO DE PRESENTARNOS TIENE UNAS IMPLICACIONES , EN LAICOS Y HERMANAS, QUE FORMAN PARTE DEL SIGNIFICADO QUE LE DAMOS A PERTENECER A LA FAMILIA TERESIANA :
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Cuidado y sensibilidad por reconocer la dignidad de cada persona a través del trato de amistad con cada una, que promueve todas sus posibilidades.
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Profundizar en la Palabra de Dios y la palabra de Teresa y Enrique con un conocimiento intelectual y afectivo, que nos cuestiona y nos impulsa a la acción.
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Vivir en profundidad y promover procesos de Oración Teresiana, personal y comunitaria, que nos comprometan con los ambientes en que vivimos.
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Atención profunda a los gritos de la realidad para conocer y discernir dónde peligran los intereses de Jesús, y dar respuestas concretas.
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Ir experimentando que nuestro modo de ser es comunitario: Aprendemos unos de otros; buscamos con otros/as; trabajamos al lado de otros/as; oramos junto a otros/as… Y en medio de la vida nos sentimos discípulos y maestros, siempre al lado de otros y otras.
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Revitalizar en todo lo que hacemos el sentido de la MISIÓN COMPARTIDA de la Familia Teresiana en la Iglesia.
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Redescubrir el carisma teresiano de Enrique desde la reflexión y el diálogo conjunto entre los distintos grupos de laicos/as, hermanas y sacerdotes, que viven el carisma, a la luz del itinerario evangélico de Enrique y Teresa y de la eclesiología de comunión.
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ACCIONES CONCRETAS QUE SURGEN DE ESTE ENCUENTRO DEL CIT DE LA FAMILIA TERESIANA
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Hay una convicción de fondo que inspira muchas de las acciones que decimos a continuación: Todos/as, laicos/as y hermanas teresianas, somos corresponsables de fortalecer el sentido de Familia. De ahí nacen las siguientes propuestas:
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Vivir, compartir y enriquecer, con pasión y compromiso, el Carisma Teresiano y todo lo vivido aquí; ofrecerlo en nuestros grupos y comunidades, valorando lo que ya tenemos y generando nuevos procesos.
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Tomar conciencia de que necesitamos un cambio de mentalidad y actitudes en nuestras relaciones como Familia Teresiana y ponerlo en marcha ya:
- Todos estamos aprendiendo desde el proyecto de vida de cada uno y su madurez personal.
- Necesitamos conocernos y reconocernos como Familia Teresiana, y buscar nuevos modos de vinculación o convocatoria entres miembros y grupos.
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Para las hermanas este cambio de relaciones significa la vivencia de la “postura congregacional” propuesta por el último Capítulo General.(3)
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Seguir reflexionando sobre el modo de crear o renovar estructuras de comunión y animación, y posibilitar condiciones que permitan desarrollar las relaciones entre laicos y hermanas. Ver la manera de hacer más plurales y participativas las que ya tenemos .
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Tomar conciencia de que es un Carisma amplio, para compartir con otros muchos y sin medida, más allá de nuestra Familia.
- Gratitud por el don recibido y responsabilidad de compartir la fe a través de la Espiritualidad Teresiana , con un sentido ecuménico y universal.
- Cultivar la apertura a los otros/as y el trabajo conjunto en proyectos, causas humanitarias y otros intereses en favor de la dignidad y el fortalecimiento de la Familia humana…
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Recrear el Carisma dentro de los distintos grupos de esta Familia y seguir con pasos firmes el camino iniciado en cada uno, respetando la identidad y sus propios procesos.
- Diseñar algunos planes específicos
- Optar por invertir tiempo y dinero, por compartir los espacios, y mantener los procesos iniciados, tanto las personas como los grupos o comunidades de la Familia Teresiana.
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Potenciar la búsqueda y formación conjunta en la Familia Teresiana:
- Desarrollar el espíritu de búsqueda y de formación personal, grupal y de Familia
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Impulsar la preparación de liderazgos compartidos
- Generar, en cada lugar donde estamos, procesos formativos que nos involucren a hermanas y laicos en las distintas búsquedas.
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Roma, 29 de febrero de 2008 |
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“Alentar la reflexión sobre la extensión de la familia teresiana a la rama laical, con distintos modos de vinculación”
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Savia que circula p.21; Directorio Art. 3; Constituciones Art. 34
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Documento final del XV Capítulo General: “Como parte de una humanidad sedienta de Dios, de comunión, de justicia, de vida, de paz, nos sentimos llamadas a situarnos en la vida con sencillez, humildad, con hondura, como comunidad de discípulas oyentes de la palabra.”
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Descarga el documento de las Conclusiones del CIT de la Familia Teresiana |
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