Convocado por las Hnas. Pilar García y Giselle Gómez ha tenido lugar
en Ávila el 2º encuentro de Provinciales y Equipo Continental de
Formación de Europa con la presencia de la Hna Carmen Bartolomé
Al empezar la reunión Hna Pilar García nos ha compartido cómo la
Palabra del día le ha puesto en evidencia el sentido de este
encuentro:
§
Escuchar el “rumor” de lo que el Espíritu quiera comunicarnos,
conscientes de que sopla “sin saber de dónde viene ni adonde
va”
§
Compartir y renovar nuestra pasión por el Reino desde la
formación
El
texto de la aparición de Jesús a sus discípulos ha iluminado
nuestra oración y nos ha ayudado a pensar en nuestro “miedos” y
a reconocer la acción sanadora y transformante de Jesús en
nuestra vida.
Con el fin de poder avanzar en nuestra reflexión se ha hecho memoria
de las conclusiones del encuentro de Zaragoza y a continuación
se ha presentado brevemente el proceso seguido en el CIT de
Formación celebrado en Roma, se ha dado a conocer el horizonte
formativo y el trabajo de los equipos continentales de África y
América.
Dos temas han centrado nuestra reflexión : La misión y competencias del
Equipo Continental de Europa, y el noviciado interprovincial
EQUIPO CONTINENTAL
Misión de este Equipo es: renovar y potenciar el caudal para el
servicio del reino.
Son competencias suyas:
§
Ser plataforma de reflexión sobre la formación en Europa
teniendo en cuenta la temática capitular.
§
Organizar y asegurar determinadas acciones
§
Asegurar que se realice, en diálogo con el gobierno, la
preparación de votos perpetuos.
§
Convocar y establecer criterios de participación en cada
circunstancia
NOVICIADO INTERPROVINCIAL
Retomando el horizonte de universalidad y el sentido de pertenencia al
cuerpo congregacional, hemos pensado en los criterios respecto a
la persona, comunidad y lugar que puedan facilitar la
formación.
Después de
dialogar la propuesta sobre el TER, y sobre el programa para
los cursos del CIT, hemos puesto fin a nuestra intensa jornada
conectando con la Palabra que escuchamos al iniciarla. En
clima orante hemos reconocido que, igual que a los discípulos,
Jesús se ha hecho presente en nuestro encuentro. No sólo nos ha
regalado la paz, sino también la alegría de haber crecido en
comunión. Por todo lo vivido en este día damos de verdad
gracias a Dios.