Ser sierv@s del Amor, itinerario de libertad en clave Teresiana |
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Presentación ________________________________________________________________________________________ La realización suprema de todo ser humano es ser libre, como llamada a la unificación de la persona, a la recuperación de su identidad, al conocimiento de su condición, sin desechar nada de lo que cuidadosa y creativamente ha puesto Dios en cada una de nuestras personas. Al abordar el tema de la libertad en Teresa de Jesús, descubro que ciertamente toda su vida, reflejada en sus escritos son una búsqueda constante de ese preciado estado de vida: SER libre. El tema, como tal, es inabarcable en unos cuantos folios, sin embargo, para mí ha resultado apasionante cómo ella de alguna manera me ha ido llevando de la mano para ir comprendiendo un poco más este itinerario, este camino hacia la libertad. Aunque la palabra libertad en el siglo XXI y en el siglo XVI puedan tener connotaciones distintas en muchos casos, estoy cierta que en su raíz, en su esencia, la libertad es UNA, es aquella que habla de autenticidad, de profundidad, de decisiones, de responsabilidad, finalmente de realización en el ser humano del sueño que Dios ha tenido para el desde siempre. Con este preámbulo, y pidiendo a Teresa luz, para que por su medio, el Señor vaya revelando cada vez más su Verdad en mí y pueda yo encontrar mi verdad desde Él, me sumerjo en la experiencia de dejarme invadir de su deseo de libertad.
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Punto de partida: una definición de LIBERTAD ________________________________________________________________________________________ Teresa de Jesús nunca conceptualiza de manera formal una definición de libertad. A la vez, sabemos que toda su vida es una búsqueda, un camino y finalmente una conquista de la libertad vivida desde dentro de su persona como señorío de sí misma. Al entrar en contacto con los escritos teresianos, en Camino de Perfección, que es un manual pedagógico para la vida religiosa, Teresa misma dice incisivamente a sus hermanas estas palabras: “ Y así no os espantaréis, hermanas de lo mucho que he puesto en este libro para que procuréis esta libertad.”(1) … ¿de qué libertad se trata? Teresa intuye de muchas maneras y formas, es decir, experimenta en su propia carne que un acto libre es la experiencia más profunda del ser, porque se entrelazan la misma persona y su proyecto de vida, el sueño de Dios para ella . Habla y escribe acerca de la libertad en todo momento y eso nos revela que esa búsqueda fue inseparable de su vida. Buscando definiciones que pudieran darme luz para tener un punto de partida presente y dinámico, he encontrado con una de L. Rosales, que me parece acertada y puedo “desmenuzar” algunas de las palabras y frases que la conforman. Expresa muy cercanamente lo que pudiera ser la definición de libertad desde la vivencia teresiana: “la libertad nos verifica, nos apropia , nos hace que decidamos cada día nuestra vida más auténticamente, desde más dentro, desde más cerca de nosotros , pues el objeto formal de la libertad es la realización del ser mismo en cada hombre y mujer ” (2)
Nos verifica, nos apropia Al decir que nos “verifica ” entendemos que nos “hace verdadero” algo, nos enfrenta a nuestra verdad, vienen a la mente verbos tales como: comprobar, confirmar, cotejar, contrastar, confrontar, identificar… A la vez nos “apropia”, nos hace constantemente dueños y señores, propietarios, cultivadores, labradores de nuestra tierra, de nuestra persona, acogiéndola tal cual, como es, con lo que posee de luces y de sombras.
Que decidamos cada día nuestra vida más auténticamente Decidir, disponer de la vida desde lo auténtico. Entiendo por auténtico lo que es legítimo, genuino, indiscutible, la esencia de lo que soy y de las cosas que hay a mi alrededor en su justa dimensión. Dejando a un lado el egocentrismo, infantil y dependiente para dar paso a la propia identidad madura, nueva, que va floreciendo y desarrollándose, seria y responsablemente. Todo esto desde una vivencia liberadora de todo aquello que obstaculiza el crecimiento y sin vivir sometid@s a nada externo, sino desde lo profundo… porque la libertad no procede del exterior, sino que arranca en nuestro interior.
Desde dentro, desde más cerca de nosotros Diría Teresa :“… poned los ojos en el centro que es la pieza o palacio adonde está el Rey” (3). Y propone que es desde allí y sólo en ese lugar del interior, puedo experimentar lo que soy y quién es ese Dios que me habita. Esta certeza de lo interior , de lo que hay dentro es lo más cercano a nosotr@s, lo más profundo. A raíz de la vivencia de esta experiencia se configura toda nuestra persona, se ven y se viven las cosas de muy distinta manera, que me parece nos da a entender muy bien este párrafo de Camino: “Paréceme ahora a mí que cuando una persona ha llegádola Dios a claro conocimiento de…qué cosa es amar al Criador o a la criatura (esto visto por experiencia, que es otro negocio que sólo pensarlo y creerlo) … y qué cosa es Criador y qué cosa es criatura, y otras muchas cosas que el Señor enseña a quien se quiere dar a ser enseñado de él en la oración o a quien Su Majestad quiere, que aman muy diferentemente de los que no hemos llegado aquí.(4)
La realización del ser mismo de cada hombre y mujer El hecho mismo de realizar la voluntad de Dios Padre significa para cada un@ de nosotr@s ser felices y plen@s, esta es la finalidad última para la que tod@s hemos sido llamad@s y desde esta perspectiva podemos llamar a ese proceso que dura toda la vida, la REALIZACION del SER mismo. Es ser conscientes de nuestra dignidad de hij@s amad@s del Padre y desde allí habiendo rescatado nuestra dignidad desde el SER, hacer familia con l@s demás hombres y mujeres en solidaridad. Porque la realización de a persona no se da individualmente, sino comunitariamente. Concluyendo este pequeño análisis de las frases y palabras que componen la definición de libertad, llego al siguiente punto de partida: La libertad la recibimos como DON, es proceso de cada día, es TAREA cotidiana conquistarla. Desde el prisma teresiano, el itinerario a seguir es la oración, el único modo de ser libre. Caminando ese itinerario interior en libertad y con HUMILDAD llegamos hasta el centro donde se encuentra la VERDAD, donde nace el AMOR genuino y espera que le abramos las puertas para salir con toda su fuerza.
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Experiencia fundante: La verdad de cuando niña |
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________________________________________________________________________________________ Escribe Teresa que siendo muy niña le quedó “imprimida” en el corazón una verdad que resulta ser una experiencia fundante . Experiencia que la marca y la llama constantemente, conoce esa Verdad a la que más tarde volverá y le hará libre: “Espantábanos mucho el decir que pena y gloria eran para siempre en lo que leíamos. Acaecíanos estar muchos ratos tratando de esto y gustábamos de decir muchas veces : ¡Para siempre, siempre, siempre! En pronunciar esto mucho rato era el Señor servido me quedase en esta niñez imprimido el camino de la verdad ” (5) Por medio de la lectura apasionada de aquellos santos mártires y felices eternamente, descubre que pena o gloria serán para siempre, siempre, siempre … al acuñar, desde su mente y corazón de niña esta certeza, le pasa sin saberlo conscientemente, como en la parábola del tesoro escondido, en la que el buscador que ha encontrado el dichoso y preciado tesoro, vende todo lo que tiene para poseerlo por entero… todo le parece poco comparado con aquello que ha encontrado. A Teresa incluso “vender” su vida al martirio, le parece barato en balance con el inmenso Tesoro que se ha encontrado de vivir siempre gozando, como aquellos santos del amor de Dios, libre de la condenación del infierno, libre de todo largo sufrimiento. Y nos cuenta: “Como veía los martirios que por Dios las santas pasaban, parecíame compraban muy barato el ir a gozar de Dios, y deseaba yo mucho morir así; no por amor que yo entendiese tenerle, sino por gozar tan en breve de los grandes bienes que leía haber en el cielo; y juntábame con este mi hermano a tratar qué medio habría para esto.” (6) Sus padres han sido maestros de un estilo de vida cercano a Dios, piadosos, cuidadosos de vivir de cara a las normas morales y religiosas de la época. Por eso sus juegos, sus sueños, sus deseos giran en torno al amor y conocimiento de Dios. Sin embargo desde ésa tierna y normal infancia, en la que Dios ha lanzado hacia Teresa la primera saeta de amor, le ha robado el corazón, ella desea entregar la vida por El y ganar así barato el cielo; siendo esta su primera determinación de amor para con Dios, se encuentra con la primera de las trabas justamente en casa: “ A Teresa de Ahumada se le reveló la necesidad de libertad cuando se sintió por vez primera, inadaptada, embarazada, en su propia familia. No veía el modo de practicar los deseos de martirio que le despertaron las lecturas del Flos Sanctorum. Encontró en sus padres un no rotundo a su deseo de irse a tierra de moros, lo que interpretó como que el tener padres nos parecía el mayor embarazo” (7) Este era su entendimiento infantil, según lo que escribe el P. Barrena. Pero al enfrentar el proceso de crecimiento natural de la vida se encuentra con otros dos momentos más en plena adolescencia y ya entrada en la juventud, en donde vive la experiencia de querer y no poder ser libre: “Más adelante, en su primera adolescencia vuelve a recibir otro no, ahora a mantener relaciones con un primo. Un no a la ingenua y angelical libertad que demandaba la urgencia afectiva de su adolescencia. Por tercera vez se le reitera el no cuando decide ingresar en un monasterio hacia los dieciocho años…”(8) Así se pueden señalamos episodios en los que va entrelazando ella misma, los modos y momentos por medio de los cuales se iba “enredando” y esclavizando con las cosas “del mundo” que cada vez la dejaban menos libre para ser toda de Dios. “Fatígame ahora ver y pensar en qué estuvo el no haber yo estado entera en los buenos deseos que comencé… porque no me parece os quedó a Vos nada por hacer para que desde esta edad no fuera toda vuestra.” (9) Ella misma lo va escribiendo los primeros capítulos de Vida haciendo especial insistencia en la poca fidelidad a esa primera llamada de Dios: ser de El, pertenecerle, para siempre. Aparecen entonces las galas, la honra, la belleza, las amistades “poco recomendables”… “…comencé a entender las gracias de naturaleza que el Señor me había dado, que según decían eran muchas… cuando por ellas le había de dar gracias, de todas me comencé a ayudar para ofenderle…” (10) “Comencé a traer galas y a desear contentar en parecer bien, con mucho cuidado de manos y cabello y olores y todas las vanidades que en esto podía tener, que eran hartas, por ser muy curiosa”.(11) “…tomé todo el daño de una parienta que trataba mucho en casa. Era de tan livianos tratos, que mi madre la había mucho procurado desviar que tratase en casa; parece adivinaba el mal que por ella me había de venir…” (12) Hasta aquí, Teresa posiblemente no era aún del todo libre para entregar a Dios su vida entera, desde el fondo de su corazón. Parece ser, como ella escribe: me comenzó a enfriar los deseos … eso le acontecía por dentro: vivía atada, esclava de muchas cosas, como todos. Aún no se había rendido. Sin embargo, tampoco el Señor se rindió, según parece indicar en el siguiente párrafo que me resulta especialmente esperanzador: “Paréceme andaba Su Majestad mirando y remirando por dónde me podía tornar a sí. ¡Bendito seáis Vos, Señor, que tanto me habéis sufrido! Amén.” (13) En el fondo era eso: en su corazón había ya una certeza grabada, en lo profundo Dios había puesto su impronta, a la que más tarde ella acudiría, deseando llegar hasta el fundamento de su intimidad, es desde la vía del Amor de Dios desde donde comprenderá que LA VERDAD LE HARÁ LIBRE PARA AMAR .
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Mujer, espiritual, judía… esclavitudes “ de época” |
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_______________________________________________________________________________________ No sólo el siglo XVI, sino a lo largo de la historia, la mujer se ha visto sumergida en una seria imposibilidad de ejercer sus derechos a la libertad. Y Teresa lo experimentó en carne viva como muchas otras mujeres de su tiempo. La estima de la dignidad de la mujer y el reconocimiento social de sus derechos, se encuentran bajo mínimos éticos (14). Durante siglos se mantuvo a la mujer al margen de una formación que la promoviera: “las mujeres recibían una educación distinta a la de los hombres, lo cual las hacía incapaces de desenvolverse con seguridad en otro ámbito que no fuera el doméstico. Y era un poder físico; en última instancia siempre existía para el hombre la posibilidad del recurso de la fuerza.” (15) Entre este modo de educar en la total sumisión al hombre y la persecución de la Santa Inquisición a mujeres “espirituales” por miedo a los brotes protestantes, en un libro de Osuna, por citar alguno, se pide “sospechar de las actitudes religiosas de las mujeres” publicando lo siguiente : desde que tu vieres a tu mujer andar muchas estaciones y darse a devoterías y que presume de santa, ciérrale la puerta y si esto no bastare, quiébrale la pierna si es moza que coja podrá ir al paraíso desde su casa sin andar buscando santidades sospechosas. Bástele a la mujer oír un sermón y hacer, si más quiere, que lea un libro mientras hila…” (16) Por si fuera poco, la familia Sánchez de Cepeda y Ahumada constante y silenciosamente sufren por la marginación que implicaba en su tiempo tener raíces judías. A la vez, gracias a esas raíces, el nivel de cultura en el que crece es muy alto (las familias judeo conversas solían ser familias cultas e instruidas) y Teresa tenía gran afición por los libros y por todo aquello que acrecentara su conocimiento . Una razón más por la cual Teresa vive la limitación de una mujer apasionadamente lectora: la aparición de los índices de Valdez, en los que bajo pena de muerte se exigía quemar una cantidad de “libros prohibidos” por la inquisición, obviamente. Teresa era muy consciente de esta falta de libertad que marcaban las líneas sociales y culturales de su época, lo padece. Esto añadido a la “mal vista” ascendencia judía, aumenta la marginación que siente… sin embargo, toda Teresa es el canto a la libertad de una mujer prisionera. Esta carencia de libertad provoca en ella rebeldía interior (17) la cual expresa cuidadosa y discretamente en sus escritos muchas veces y no sin toda la fuerza de que era capaz: “y como me vi mujer y ruin e imposibilitada de aprovechar en nada el servicio del Señor…”. (18) Teresa realista, valora su ser MUJER, el AMOR que tiene a Dios y los DESEOS de responder en algo a ese amor y como respuesta a la ruptura religiosa de la época se determina con una audacia y libertad impresionantes: “…me determiné a hacer eso poquito que era en mí, que es seguir los consejos evangélicos con toda la perfección que yo pudiese y procurar que estas poquitas que están aquí hiciesen lo mismo, confiada en la gran bondad de Dios, que nunca falta de ayudar a quien por él se determina a dejarlo todo; y que siendo tales cuales yo las pintaba en mis deseos, entre sus virtudes no tendrían fuerza mis faltas, y podría yo contentar en algo al Señor…” (19) …sólo eso poquito : solamente seguir con toda su alma los consejos evangélicos con todo amor y perfección posibles, junto a sus hermanas y confiada de Dios solamente. Ella tenía la certeza de que su trato con Dios era su espacio de libertad más profundo, más ilimitado, que nadie podía invadir. Una mujer del siglo XVI que se determina a vivir así la vida, de una manera sagazmente contestataria, es una mujer que logra hacer vida en su propia vida la libertad. La libertad como una propiedad inherente a la naturaleza humana y no como un privilegio social. (20) |
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La esclavitud del pecado: andaba ya cansada mi alma |
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_______________________________________________________________________________________ Parece ser que esas esclavitudes no eran las que más pesaban en el corazón Teresa… la esclavitud más honda en ella era la del pecado, entendiendo como tal aquello que “obscurece” la luz que da aquel diamante interior del que habla en las moradas: “Es de considerar aquí que la fuente y aquel sol resplandeciente que está en el centro del alma no pierde su resplandor y hermosura que siempre está dentro de ella, y cosa no puede quitar su hermosura. Mas si sobre un cristal que está al sol se pusiese un paño muy negro, claro está que, aunque el sol dé en él, no hará su claridad operación en el cristal.” (21) Ese “paño negro” simboliza todos los impedimentos que podemos encontrar dentro y fuera de nosotros mismos para dejarnos fascinar por la presencia de Dios, y esto debía de causarle a Teresa gran desconsuelo. El pecado de Teresa llega a ser tan fuerte para ella como descender a los infiernos, la visión que tiene del mismo, lo que ella experimenta hasta en el mismo cuerpo … entonces describe así la imagen: “…me hallé en un punto toda, sin saber cómo, que me parecía estar metida en el infierno... quería el Señor que viese el lugar que los demonios allá me tenían aparejado, y merecido por mis pecados… oscuro y angosto… lodo muy sucio y de pestilencial olor, y muchas sabandijas malas en él… estaba una concavidad… adonde me vi meter en mucho estrecho. Todo esto era deleitoso a la vista en comparación de lo que allí sentí… los dolores corporales tan incomportables… no es todo nada en comparación de lo que allí sentí, y ver que habían de ser sin fin y sin jamás cesar… un apretamiento, un ahogamiento, una aflicción tan sentible y con tan desesperado y afligido descontento… mas aquí el alma misma es la que se despedaza.” (22) Esta visión la puso de cara a una verdad dolorosa en ella misma. Una verdad que necesitaba ser liberada, redimida, porque así no podía fluir con toda la fuerza el amor que tanto deseaba entregar y el único modo de liberarse de esta esclavitud del pecado era dar el paso al interior, de cara a su VERDAD, arrancar de una vez aquel paño negro , para que la luz resplandezca de nuevo, para que ya no viva Teresa, sino Dios quien viva en ella. Y es que a esclavitud que causa el pecado también es un camino, un itinerario: andar derramada en las cosas exteriores, todo el torbellino de su afectividad, deja la oración, comienza a vivir en la tensión de lo que le da vida y lo que le causa la muerte, quiere “concertar” dos contrarios, como son los códigos del mundo con los de Dios, vive en la incertidumbre de la incoherencia y comienza a cansarse de tan malas costumbres y compañías, de las cuales era esclava. “pues ya andaba mi alma cansada y, aunque quería, no la dejaban descansar las ruines costumbres que tenía” (23) He lástima grande el alma de verla en tan mala compañía. Deseo verla con libertad y así digo al Señor. ¿Cuándo Dios mío acabaré ya de ver mi alma toda junta en vuestra alabanza…? (24) ¡Oh, cuándo será el día que te has de ver ahogado en aquel mar infinito de la suma Verdad, donde ya no serás libre para pecar! (25) Este párrafo de la Exclamación 17 lo veo como un reflejo de la búsqueda de descanso y libertad tan ansiados y deseados por Teresa, su vida, como la había estado viviendo hasta ahora, le provocaba un cansancio existencial y doloroso que la tenía esclava: “Entonces, alma mía, entrarás en tu descanso cuando te entrañares con este sumo bien, y entendieres lo que entiende, y amares lo que ama, y gozares lo que goza. Ya que vieres perdida tu mudable voluntad… porque la gracia de Dios ha podido tanto que te ha hecho particionera de su divina naturaleza con tanta perfección que ya no puedas ni desees poder olvidarte del sumo bien ni dejar de gozarle junto con su amor.” (26) Liberarse de las cosas, de los demás, de sí misma… son los retos más desafiantes en la vida de Teresa y en la de tod@s nosotr@s.
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Itinerario teresiano de libertad: un viaje hacia el interior |
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_______________________________________________________________________________________ Entramos ya a lo que es el itinerario. Sabemos que la clave teresiana de cualquier proceso de liberación y de crecimiento es la ORACIÓN en tono de amistad. Ya la oración de por sí es el acto más íntimo de libertad, de intimidad y de acercamiento progresivo a la Verdad. Pero como todo camino, hay que recorrerlo y esforzarse. Para Teresa son presupuestos indispensables para vivir en más intimidad con Dios: la humildad, el amor y el desasimiento, lo amplía muy bien para sus hermanas en Camino de Perfección a partir del capítulo 4… “No penséis, amigas y hermanas mías, que serán muchas las cosas que os encargaré… solas tres me extenderé en declarar… importa mucho entendamos lo muy mucho que nos va en guardarlas para tener la paz que tanto nos encomendó el Señor, interior y exteriormente: la una es amor unas con otras; otra, desasimiento de todo lo criado; la otra, verdadera humildad , que aunque la digo a la postre, es la principal...” (27) Podemos decir que la LIBERTAD abarca de alguna manera estas tres condiciones, a mi parecer, de la siguiente manera:
La pedagogía que utiliza Teresa, que quiere formar amigas fraternas que se comprometan al servicio por amor para con su Dios, la marca claramente en Camino y al señalar estos tres presupuestos sueña con personas que sean tales, capaces de amar, de ser libres de todo y de andar en verdad con ellas, con los demás y ante Dios. Resulta ser una respuesta profundamente original. Y pone tanta fuerza en ir creciendo en la libertad interior porque su empeño de toda la vida es desmontar el ser egocéntrico e ir abriéndolo cada vez más a la Verdad, que haga libre a la persona para amar. Tomando esos presupuestos como base quiero entrar en las Moradas del Castillo Interior, porque desde mi punto de vista es el proceso lógico y creíble, el itinerario más cercano, claro y accesible al ser humano, para llegar a esa libertad que abre las compuertas del amor para que fluya… Teresa explicita claramente que la puerta para entrar en el castillo de uno mismo es la oración y basta tener deseos para entrar.
Itinerario para pecadores… El hecho de llamarle así nos lo hace más accesible a tod@s. Porque en el fondo todos deseamos vivir un proceso liberador del amor y todos somos pecadores y llamados. Si no fuera así no tendría razón de ser el itinerario de liberación planteado por Teresa en las Moradas y su intención más importante es que más personas puedan llegar al centro del Castillo, al Dios Amor que nos libera del pecado y nos hace plenos. “¿Por ventura puede el pecador, para hacer sus maldades apartarse de este palacio? No, por cierto; sino que dentro en el mismo palacio, que es el mismo Dios, pasan las abominaciones y deshonestidades y maldades que hacemos los pecadores. ¡Oh cosa temerosa y digna de gran consideración y muy provechosa para los que sabemos poco, que no acabamos de entender estas verdades, que no sería posible tener atrevimiento tan desatinado! Consideremos, hermanas, la gran misericordia…de Dios…” (28) Ya el simple hecho de retomar la invitación a considerar a la persona como un castillo tan hermoso, nos habla de la gran dignidad que tenemos simplemente por el hecho de ser humanos y no sólo eso, sino que nos revela la identidad de hij@s, de seres con capacidad de amar. Nos pone de frente con nosotr@s mism@s. Sin embargo, no es un camino rígido o apretado, es más, es un camino que según cada persona se puede presentar de distintas formas y maneras, aunque el centro es el mismo. Por eso hay que pasear por las moradas con libertad también. La dinámica de las Moradas respeta la libertad de la persona.
Una forma de leer el itinerario Existen muchas interpretaciones y relecturas acerca de este itinerario. (29) Yo simplemente hago un pequeño esquema en el que los únicos actores somos Dios y yo. (30) En una tercera columna elaboro una interpretación de “cada paso” que se puede dar en libertad y ordeno en 4 momentos el itinerario:
En un PRIMER MOMENTO todo el esfuerzo está hecho por la persona, por eso es la protagonista en el proceso de liberación.
La cuarta Morada, será un SEGUNDO MOMENTO, de transición importante, porque es el “un intercambio” de protagonistas, es una morada llena de luz y donde me doy cuenta de que el amor es la fuerza que puede ir llevándome a la libertad, aunque falta mucho camino por andar. Es un momento suave después de la lucha de protgonistas vivida durante las 3ªs Moradas
Al pasar ya a las Quintas y Sextas Moradas, se da el TERCER MOMENTO y Dios es quien toma ahora la iniciativas y lleva al alma por donde quiere… El se convierte en el protagonista, Él crece y la persona comienza a disminuir
La séptima morada, el CUARTO y último momento es el lugar de encuentro con la Verdad inicial, es momento de abrazar la libertad, ante las cosas, ante las personas y ante un@ mismo, es entonces cuando el amor que surge de la persona como una fuente de agua (que no se puede guardar para sí) es genuino, porque viene del origen, de la fuente, del centro del Amor, que es Dios… entonces ocurre que “ es que aman muy diferentemente de los que no hemos llegado aquí”. (31) Dios es ya el Único protagonista.
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Punto de llegada: “ No quiero otra libertad …” |
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________________________________________________________________________________________ En el sorprendente y sencillo proceso del itinerario que seguimos, hemos podido constatar como el hombre y la mujer que entran a su castillo interior, morada a morada han ido ganando libertad, han ido dejando en el camino aquellos sacos llenos de egoísmo, de perfeccionismo, de autosuficiencia, de lucha a fuerza de brazos, de defensa a la propia imagen, de canonización de sus “obrillas”…etc. Ya están configurados de una manera distinta… Han llegado al punto deseado por Dios y por ell@s mismos: LA LIBERTAD. Esa libertad que le permite descubrirse a sí mismo como el Don más maravilloso del Padre, como la morada donde habitan las tres personas divinas; sabe que no posee nada, pero lo posee TODO: “…sin saber cómo se halló con aquella libertad de espíritu tan preciada y deseada… a donde se halla toda la felicidad que en esta vida se puede desear; porque no queriendo nada lo poseen todo.” (32) Ahora entienden con claridad aquel llamado que no comprendían, ese silbo del Pastor, que nace desde DENTRO por el gran amor que nos tiene, que los hace regresar al origen, a la casa del Padre, dejando lo que los enajena para no encontrarlo… “Visto ya el gran Rey, que está en la morada de este castillo, su buena voluntad, por su gran misericordia, quiérelos tornar a él y, como buen pastor, con un silbo tan suave, que aun casi ellos mismos no le entienden, hace que conozcan su voz y que no anden tan perdidos, sino que se tornen a su morada. Y tiene tanta fuerza este silbo del pastor, que desamparan las cosas exteriores en que estaban enajenados y métense en el castillo.” (33) Es apasionante encontrarnos, en las palabras de Teresa, cómo la expresión de ese deseo tan ansiado de libertad ya no tiene como límite liberarse de ella misma, sino que el mismo Señor la tome ahora como esclava suya, se es cautiva en libertad por la donación libre que hace de sí misma al Rey (34) ella no concibe otro tipo de libertad que sea lejos de su Creador: “Muera ya este yo, y viva en mí otro que es más que yo y para mí mejor que yo, para que yo le pueda servir. El viva y me dé vida; El reine, y sea yo cautiva, que no quiere mi alma otra libertad . ¿Cómo será libre el que del Sumo estuviere ajeno? ¿Qué mayor ni más miserable cautiverio que estar el alma suelta de la mano de su Criador? Dichosos los que con fuertes grillos y cadenas de los beneficios de la misericordia de Dios se vieren presos e inhabilitados para ser poderosos para soltarse”. (35) Tanto a Teresa, como al hombre y mujer libres, que caminan el itinerario hacia el interior, esta libertad les ha habilitado para amar, y a partir de este momento empezarán a vivir un proceso difusivo que la va a llevar a reencontrarse con sus compañeros de camino, otros hombres y mujeres en busca de su felicidad, hombres y mujeres deseosos de compartir el gozo del Reino aquí en la Tierra. Ha nacido ya una persona nueva, con un ser y un nombre nuevos, con el deseo de dar la vida, y quieren responder por la vía de l@s herman@s. La persona quiere ya ser esclava del mundo, para ser llevada a donde sea necesario hablar del amor, la ternura y la misericordia de Dios por quien se ha dejado hacer esclava. “¿Sabéis qué es ser espirituales de veras? Hacerse esclavos de Dios, a quien, señalados con su hierro que es el de la cruz, porque ya ellos le han dado su libertad, los pueda vender por esclavos de todo el mundo, como El lo fue;” (36)
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“Ser sierv@s del Amor ”: el hombre y la mujer libres de HOY |
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________________________________________________________________________________________ Hemos llegado al la parte final: La propuesta de la vivencia del camino de libertad aplicada en el HOY desde una visión antropológica cristiana y teresiana. Hablar de la libertad del hombre desde una perspectiva cristiana es salir en defensa de una esclavitud amorosamente perseguida como razón suprema de la propia existencia . (37) Si bien los criterios del mundo, la sociedad y la cultura de hoy día, aún no llegan a ser los mismos en lo que a libertad se trata, mucho menos si hablamos de esclavitud . Y para contrastar esta idea he querido hacer un pequeño cuadro comparativo en el que podemos diferenciar la vivencia de la esclavitud desde estas dos ofertas
No es necesario, creo yo, hacer más explícitos los ofrecimientos de cada una de estas propuestas. Está claro para nosotr@s que el hombre y la mujer libres, desde el prisma teresiano son los siervos del Amor, es hacerse esclavos de Dios… “Pues hablando ahora de los que comienzan a ser siervos del amor (que no me parece otra cosa determinarnos a seguir por este camino de oración al que tanto nos amó), es una dignidad tan grande, que me regalo extrañamente en pensar en ella.” (38) El hombre y la mujer LIBRES son aquellos que desean vivenciar con hondura y extremosidad la dependencia absoluta de Dios. Hacer amorosa, consciente y responsable, por elección y vocación, lo que se es: criatura, necesitada y dependiente de Dios para vivir. (39) , en el ser humano LIBRE es en el que coinciden sus decisiones y su programa de vida con el sueño de Dios. Termino haciendo énfasis en una frase pequeña y que pudiera pasar desapercibida, pero refleja como este Gran Rey no nos pide nada que no le podamos dar y lo cierto es que Él nos ha puesto el ejemplo, haciéndose esclavo primero: “Esto os enternezca el corazón… para amar más a vuestro Esposo, que no hay esclavo que de buena gana diga que lo es, y que el buen Jesús parece se honra de ello.” (40)
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conclusión |
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1)CV 19,4 2) Definición de Luis Rosales en Cervantes y la libertad. SPF, Madrid, 1960Tit. 2, 5 3) 1M 2,8 4) CV 6,3 5) Vida 1,5 6) Idem. 7) BARRENA, Jesús. Teresa de Jesús, una mujer educadora, Diputación Provincial de Ávila, Ávila 2000. pp 143-144 8) Idem 9) V 1, 7-8 10) V 1,8 11) V 2, 2 12) V 2, 3 13) V 2, 9 14) Op.cit. p. 9. 15) VIGIL, Mariló, La vida de las mujeres en los siglos XVI y XVII, Madrid, 1986, p. 104. 16) DOBHAN, Ulrich. Teresa de Jesús y la emancipación de la mujer, p.126 17) Op.cit. p.9. 18) CV 1,2 19) Idem 20) Op.cit. p.9 21) 1M 2, 3 22) V 32, 1 y 2 23) Vida 9,1 24) V 30.16 25) Excl. 17 26) Idem. 27) CV 4 ,4 28) 6M 10,3 29) Además de la fuente, en las Obras Completas de la Santa, los contenidos en lo que me he querido basar para hacer este esquema, se encuentran en una pequeña síntesis que hace Maximiliano Herráiz en su libro Sólo Dios basta, claves de la espiritualidad teresiana, Madrid, 1992 p 36-39 30) El propósito al hacerlo con un lenguaje tan personal es que pueda quedar accesible y ubicarlo en la propia vida, pensando en jóvenes, por ejemplo, a los que les pueda ser más fácil entenderlo. 31) CV 6,3 32) F 5,7 33) 4M 3, 2 34) Op.cit. P.9. 35) Excl.. 17 36) 7M 4, 8 37) HERRAIZ, Maximiliano, Sólo Dios basta, claves de la espiritualidad teresiana, EDE, Madrid, 1992. p 355 38) V 11, 1 39) Op.cit. p 22. 40) CV 6,9 |
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