Teresa de Jesús: Un modo femenino de acompañar |
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Asunción Codes, stj |
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I. LA HISTORIA PERSONAL DE TERESA DE JESÚS El punto de partida de Teresa de Jesús a la hora de profundizar en su modo de acompañar es la PROPIA EXPERIENCIA, la historia personal de una mujer que se toma en serio a Dios y “lo de Dios” en su vida; y que se hace muy consciente de la complejidad de cada ser humano, sus engaños y trampas, así como de sus grandes deseos y posibilidades… Ella conoce los LABERINTOS del corazón humano… BUSCA quien acompañe su aventura humana y de fe… Dice Rafael Gordon, director de la película Teresa, Teresa, que “vivimos tiempos de cuerpo bulímico y cabeza anoréxica”… una definición que hace pensar y volver la mirada a estas personas, exploradoras del mundo del espíritu, verdaderas “científicas del alma humana”, como la define él mismo. Creo, además, que a Teresa de Jesús se la puede situar dentro de esas personas que EXPERIMENTAN Y PADECEN la aventura personal de la fe frente al mero conocimiento intelectual de Dios. Se expone a dejarse afectar y a sufrir con el camino inédito que Dios hace en ella; se expone a “luchar con Dios”; Y por último, se exponen a buscar permanentemente una respuesta agradecida al misterio de la vida que le habita y le envuelve… Voy a señalar los rasgos que, a mi parecer, son configuradores de su historia y la disponen para ser una verdadera acompañante de la vida de tantas personas que se cruzaron en su camino a partir de su propia experiencia de mujer que busca ser acompañada por otros para hacer más verdad y más luz en su vida: > Teresa tiene que enfrentarse con una experiencia nueva que desborda los límites de su conocimiento. No sabe ni contarla, no tiene referentes para poderla nombrar y reconocer. No cuenta con recursos para diferenciar sus engaños de la verdad de lo que se le está dando a conocer… Ella lo describe así:
> Teresa ha de hacer frente, también, a las propias contradicciones personales, a la enorme confusión de sus deseos. Se siente metida literalmente en un verdadero LABERINTO…
> Experimenta y sufre a un Dios que también la sufre a ella… Padece la pasión por Dios y la pasión por lo de Dios, pero le afecta mucho más esa historia persistente de salvación que Dios se empeña en hacer con ella
> Tiene que atreverse a negar, como muchos otros que se asoman a este tipo de experiencias de Dios, “lo que sus mentes racionales han conocido, o lo que de sus tradiciones sociales, religiosas y políticas han recibido(1) … Y precisamente por eso, su modo de ver y decir las cosas puede ofrecer NOVEDAD
Teresa busca el acompañamiento o la dirección espiritual: Ya cité antes el texto del libro de la Vida en el que vemos a una Teresa que descansa al sentirse entendida y confirmada por F. Vicente Barrón, dominico, en una experiencia fundamental para ella: la Presencia de Dios en todo, aunque tuviera que contradecir lo que le decían algunos letrados y teólogos:
Sometida a vivencias fuertes y deseosa de encontrar la verdad para servir mejor a este Señor que tanto se empeña en mostrarse, Teresa va a buscar siempre el acompañamiento de personas diferentes, a ser posible, que reúnan en sí el ser letradas y el saber por experiencia sobre “las cosas de Dios”.
¿Qué pretende Teresa en sus acompañamientos?: Acercarnos a Teresa nos descubre a una mujer apasionada por la vida, que busca hacer verdad en su historia, manteniéndose fiel a sí misma y a lo que ella experimenta y prueba. Siente el temor a vivir en el engaño y en las sombras de muerte que pueden presentarse con apariencia de realidad y felicidad, y busca distinguir lo verdadero de lo falso, DISCERNIR lo que es voluntad de Dios. Tiene un corazón sediento de encontrar amor verdadero, sosiego, paz y libertad, y busca sanación y liberación para poder amar a velas desplegadas, y reconocer la VIDA verdadera y al Señor de la Vida, que le regala y le ronda constantemente… Teresa busca, aún sin saberlo muchas veces, poder reconciliar esta Presencia de Dios y la gran dignidad del ser humano que se le va descubriendo…
La búsqueda de lo verdadero y falso recorre toda su obra. V30: la verdadera y la falsa humildad; F 2: la verdadera y la falsa paz… CP 6: el verdadero y falso amor…
¿Cómo realiza Teresa el seguimiento de la acción del Espíritu en ella? Vive un ejercicio constante de entrar dentro de sí misma… ESCRIBE . Sí, escribe parte de su obra para dar cuenta de su experiencia interior, para que sea EXAMINADA por quien tiene algo que decir. Seguramente, este esfuerzo por narrar a otros será en sí mismo clarificador y, de alguna manera, herramienta para el discernimiento. Ella dirá con frecuencia que no tiene un entendimiento hábil. Y el hecho de escribir, seguramente, le ayudaría a ordenar el pensamiento, los afectos, a dar nombre a experiencia vividas…, en definitiva, a COMPRENDERSE A SÍ MISMA y a RECONOCER EL PASO DE DIOS POR SU VIDA, COMO UN ACONTECIMEINTO LIBERADOR Y RECUPERADOR DE TODA LA RIQUEZA PERSONAL DE ESTA MUJER.
¿Qué efectos reconoce?: Teresa se va aclarando con su sentir, es decir, con los afectos. Tiene una especial frescura para narrar lo que le sucede, para diferenciar lo que piensa de lo que siente o intuye. En su modo natural de distinguir aparece el criterio de “lo eterno”, lo que permanece, lo que es estable y duradero. Será verdad aquello que dura para siempre. Este criterio le ayudará a ordenar una buena parte de su vida de relaciones personales, por ejemplo: V 37, 4. 6. Poner orden en la confusión de sus sentimientos: Le libera y le hace vivir con una dignidad nueva, y no tanto a merced de unos deseos caprichosos y volubles, pendientes de reconocimiento y gratificación:
Le permite diferenciar a qué Señor desea servir:
Todo lo que luego se atreverá a sugerir, aconsejar, proponer… será fruto de lo experimentado en tantas ocasiones y de tan diferentes maneras.
¿A quién acude?: Sería interesante recorrer el “muestrario” de confesores y directores de Teresa de Jesús. En el marco de una gran valoración de la obediencia, desconfianza de sí, certeza íntima en la experiencia de Dios que se le regala, posibilidades y al mismo tiempo trabas establecidas por el engranaje conventual de la época, Teresa se somete, se expone, pero no se entretiene con cualquiera, ni se detiene sin más cuando algo no lo puede reconciliar con la experiencia del corazón y lo que a ella le dice la fe. Necesita ser entendida y busca incansablemente por una especie de fidelidad a Dios que no la puede engañar –ella de sí misma dudaría-. Algunos nombres de confesores, directores, acompañantes y amigos: D. Pedro Hernández, cura de Becedas, V 5, 6 P. García de Toledo El caballero santo, Francisco de Salcedo P. Gaspar Daza, clérigo Diego de Cetina, SJ S. Francisco de Borja, SJ Juan de Prádanos, SJ P. Baltasar Alvarez, SJ S. Pedro de Alcántara, ofm (por mediación de Dª Luisa de la Cerda ): será uno de sus grandes consuelos al asegurarle que su vida espiritual, su oración y las gracias son auténticas. Le fortalece y le da gozo y alas… Gaspar de Salazar, SJ P. García de Toledo F. Vicente Barrón, OP F. Domingo Báñez, OP S. Juan de la Cruz , OCD F. Jerónimo Gracián, OCD … … … Lo que podemos concluir es que Teresa llegará a ser una exquisita y nueva “síntesis” de las grandes escuelas de su momento histórico. Los jesuitas dejarán en ella esa huella que lleva impresa en su arte de diferenciar lo verdadero de lo falso y esa extraordinaria intuición de hacer proceso de transformación o identificación con Jesús; los dominicos seguramente grabarán en su alma ese amor a la Palabra que se encarna y nos humaniza en todas las relaciones, y de forma especial en las comunitarias; los “recogidos” o franciscanos apuntalarán ese modo propio de “entrar dentro de sí” para dejarse mirar y tratar de amistad con quien bien sabe que le ama; la misma corriente de los alumbrados le servirán muchas veces como contrapunto del que se diferencia y a partir del cual se identifica en su camino propio y distinto.
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II. TERESA VIVE EL TIEMPO DE LA FECUNDIDAD Teresa, por fin, se atreve a vivir la aventura de la fe en propia carne, ha explorado nuevos caminos de relación con Dios, en medio de la vida. Y Dios suele hacer a hombres y mujeres como ella pioneros en la creación del “nuevo Pueblo de Dios”, formado por todos aquellos que viven la misma aventura, apoyados en la verdad del propio corazón … Teresa encarna “una humanidad enriquecida y fortalecida por su pasión espiritual, por su compromiso con el rostro divino del alma”, que la convierte en un referente para muchos creyentes que despertaron a su lado a una experiencia nueva, llena de sentido y posibilitadora de una VIDA vivida en diálogo abierto y permanente con Dios. Cada persona se siente dignificada por esta Presencia y digna también de NUEVAS RELACIONES, generadas en torno a esta verdad de sentirse HABITADAS. Por eso, su modo de conducirse en la vida, en las contrariedades, en el sufrimiento propio y de los otros/as, se hace PARADIGMA NUEVO y los convierte en guías magistrales en el espesor de la historia, en la oscuridad de la “noche”.
Comparte y contagia la propia experiencia Teresa de Jesús abre el camino a la comprensión del misterio revelado no sólo por la razón sino por la propia experiencia –que no es gusto, ni emoción, sino una vía de conocimiento que comporta un contacto personal, físico o no: “Qué diferente es oírlas y creerlas que verlas por experiencia”, nos dice refiriéndose a verdades de nuestra fe. Ella sabe que la experiencia genera un conocimiento imborrable que pasa a formar parte de la persona: “Si una vez nos hace el Señor merced que se nos imprima en el corazón este amor, sernos ha todo fácil” (V22,14) . Y quisiera que nadie se quedara fuera de este modo de conocer, que es el que hace discípulos del Crucificado. Y no se contenta con invitar a que se haga la experiencia sino que se pone ella misma a contarla. NARRA LA EXPERIENCIA . La originalidad de Teresa es que su discípulo tiene que oírle contar la historia de su amistad con Dios , dejarse impactar por unas cuantas convicciones e ideas maestras suyas, y quedar envuelto en la oración que ella hace realmente a Dios, mientras sigue hablando o escribiendo para el aprendiz o lector. Describe la enorme COMPASIÓN –misericordia- con que siente que el Señor la trata y envuelve a sus criaturas. Porque Él sí que es un verdadero Amante. En este segundo momento de su vida TERESA ESCRIBE PARA CONTAGIAR EL MISTERIO, DESPERTAR LA FE EN UN DIOS QUE NOS HABITA Y SE NOS QUIERE COMUNICAR, TENER CONVERSACIÓN CON CADA UNO DE NOSOTROS/AS.
Y surge nueva VIDA, que requiere ser cuidada… Este brote de novedad “le obliga” a ACOMPAÑAR a otros/as: grupos orantes; grupos de carmelitas; personajes, amigos y familiares… Subrayo la expresión “le obliga” porque creo que el arte de acompañar la vida en Teresa no surge por una conciencia de estar capacitada y dotada, preparada, etc. sino de un compromiso con las personas a partir de la vida nueva que nace en ellas . Diríamos que es una consecuencia de lo que está provocando a su alrededor, y una convicción personal sobre la necesidad de discernir juntos lo vivido con Dios para no engañarnos - hoy diríamos que nace de un fondo de inseguridad personal y desconfianza de sí misma que proyecta en los otros, pero ¿qué tiempo se libra de este sello que llevamos en nuestra condición humana?-. Creo que en la finalidad que persigue va incluido: para confirmarnos, reforzarnos, lanzarnos más allá de nuestras torpes imaginaciones…
La certeza contagiada por Teresa empieza despertando personas y grupos orantes que la sienten como “maestra de oración”. Acuden a ella, quizás con un afán de novedad y espectáculo unos, pero con verdadera sed de beber de la Fuente otros/as muchos. Le cuentan experiencias en el locutorio de la encarnación o en las celdas de las monjas. Se sienten desvalidos/as por falta de libros y de recursos para orar como ella les sugiere. Y le piden que ESCRIBA para ellos/as, es decir, que ponga una intencionalidad pedagógica en sus narraciones . El Camino de perfección y el libro de Moradas –más doctrinal que el anterior- tienen esta finalidad.
Ha descubierto una verdad fundante en su historia de mujer creyente que le ha devuelto la vida, ha sanado su condición humana, ha regenerado su ser: Es posible tener conversación con Dios, o, lo que es lo mismo, su vida tiene interlocutor , compañero y Amigo. Y esta relación con Jesús ha tenido poder para transformar su corazón, su modo de amar, de mirar, de implicarse… Y dedica mucha parte de su tiempo a enseñar a relacionarse con Dios –con Jesús- en la ORACIÓN. Lo primero que hace es definir esa RELACIÖN como trato de amistad . Y en lugar de oraciones, escribe muchas páginas dedicadas a lo que es un verdadero amante : “el que en toda parte ama”… Y le pone una condición pedagógica: “estando muchas veces a solas”… La contemplación no se improvisa, el recogerse o centrarse en lo esencial tiene un componente activo, pero es esencialmente pasivo y pide tiempo y espacio, gustar esa soledad que nos desnuda de arrogancias y ambiciones, que nos permite interiorizar la vida, dar calidad a las escuchas y quehaceres... Muy pronto entiende que este acompañamiento requiere “ponerse de acuerdo”, ASOCIARNOS, para enriquecer este camino, darnos luz, ofrecernos verdad y apoyo mutuo:
Somos únicos para Él en esta relación de amistad, nadie ni nada nos puede suplir… Esta verdad suscita en Teresa la necesidad de comunicarse más personalmente con cada uno de sus amigos/as, hermanas, religiosos, personalidades de la nobleza y del clero… Su “a solas” no se refiere al intimismo o soledad física, sino al “cara a cara” bíblico. El tremendo “cara a cara” del hombre con Dios que intentamos evitar, eludir, distraer o disimular. El “a solas” de Jesús en el monte o en el huerto. El “a solas” que deja de manifiesto la UNICIDAD de la persona ante Dios: Somos únicos para Él en esta relación, nadie ni nada nos puede suplir. Esta verdad suscita en Teresa la necesidad de acompañar más personalmente a cada uno de sus amigos/as, hermanas, religiosos, personalidades de la nobleza y del clero…, seguir de cerca su vida y su aventura… Conversa, se comunica y permite la libre comunicación, y se hace escritora de CARTAS, que vehiculan un modo de acompañar fresco, vital, sano y hasta divertido…
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III. MODO TERESIANO DE ACOMPAÑAR
De cualquier modo y en todo lo que escriba, dejará bien claro que el espacio donde nos relacionamos con Dios es la VIDA y por eso hay que atenderlo, cuidarlo, dignificarlo y hablar de ello…Teresa acompaña DESDE LA VIDA de cada persona y comunidad, desde la realidad social, política, eclesial y religiosa del momento histórico que viven…
Utiliza dos medios privilegiados: la conversación y el carteo. Pero yo me atrevo a decir que la pedagogía fundamental teresiana es la RELACIÓN DE AMISTAD, ésa misma que ella ha descubierto con Jesús y de la que ha podido experimentar su poder transformador. Sólo una nueva relación puede modificar nuestros modos “viciados” de relacionarnos. Sólo cuando conocemos el respeto y la libertad, el empoderamiento y la ternura… nos podemos hacer cargo de nuestras tiranías o sumisiones, nuestros temores a ser nosotras mismas y nuestras desconfianzas, fusiones o dependencias que nos invisibilizan… Sólo cuando alguien nos toma en serio, hacemos experiencia de lo que significamos para Dios y de lo en serio que Él se ha tomado nuestra condición humana, que no puede menos que habitarla…
En el CAUCE VERBAL , Teresa despliega la vida y la pasión que la recorren por dentro. Habla y escucha con la misma finura. Seguramente necesitó oírse decir muchas ideas o sentimientos deshilachados antes de poder poner por escrito alguna cosa. El sentido del humor, por ejemplo, necesita este tipo de cauces para sentir la risa o la carcajada; o no es lo mismo leer que una persona está triste que oírle contar los motivos de su tristeza o emoción avalados por las lágrimas… Caigamos en la cuenta de las largas horas empleadas en el locutorio de la Encarnación , por ejemplo. En los interesantes momentos de celda compartida en los que se va fraguando la idea de un nuevo Carmelo. En las largas estancias en casa de sus amigas como Luisa de la Cerda en Toledo, donde comunica abiertamente lo que lleva por dentro y enciende en cada persona o reaviva secretas nostalgias que encentran en su expresión la palabra o el nombre adecuado para lo que sienten o experimentan. Es muy curioso que en la denuncia que en diciembre de 1575 hace de ella a la Inquisición María del Corro, novicia que no pudo soportar la dureza del Carmelo, lo que se pone en duda es un modelo de espiritualidad que supone largas charlas con la priora y horas meditando en privado. Teresa se defenderá escribiendo dos relaciones en las que explica a sus inquisidores sus experiencias espirituales y el 26 de abril de 1576 esa comunidad queda absuelta por la Inquisición.
En el CAUCE EPISTOLAR , Teresa pudo encontrar el camino para la actividad de su magisterio y acompañamiento formal de la vida de las nuevas comunidades. Logró consolidar su compromiso a través de la batalla sin ruido de sus cartas, vehiculando en todas ellas la fuerza expresiva de su espíritu, ya fuera en muestras confidenciales de cariño, en consejos tácticos de prudencia y diplomacia, en frases de cordial adulación, autocrítica, opiniones secretas y hasta juicios de personas e instituciones de extrema delicadeza. No es un epistolario doctrinal ni espiritual: La premisa que regula y motiva el diálogo es: “HABLEMOS”… desde la vida que vivimos porque lo pide la misión que llevamos entre manos y el amor que nos tenemos.
Venimos describiendo ya, en realidad, ese MODO propio de Teresa de Jesús acompañando la vida de muchos/as: Privilegiar la vida como espacio donde nos desenvolvemos y donde Dios se manifiesta a través de todas sus mediaciones, vivir RELACIONES de calidad donde hagamos el aprendizaje del amor verdadero, fundamentar bien el sentido de este camino y ESCRIBIR como vehículo privilegiado de comunicación e intimidad. Pero creo que, para terminar, merece la pena descender a algunos rasgos que concretan y encarnan lo que pudo ser para TERESA DE JESÚS al arte de acompañar desde la clave que se ha querido dar en este encuentro MUJER-SALUD-SALVACIÓN. Una clave importante para entender este modo peculiar, transparente y vital de acompañar a sus amigos/as podría ser: “Todo es lenguaje de perfección”(3). Desde ahí nos acercamos a estas pistas de acompañamiento:
1. Teresa se hace verdadera interlocutora, se toma en serio la vida de los otros/as, le duele, le inquieta, se apasiona y hasta se incomoda… ¡ESTÁ VIVA Y SE DEJA AFECTAR!
2. Ayuda a tomar conciencia de que su dignidad como mujeres se ve “acorralada” por un marco sociocultural y religioso que no cree en ellas –“no hay virtud de mujer que no tengan por sospechosa”- y que puede condicionar seriamente la fe en sí mismas. El argumento de Teresa, como tantas otras veces, es poner los ojos en Jesús y aprender de Él, de su modo inclusivo y equitativo. La estrategia, no callar lo que piensa y siente, aunque se sitúe como “pobre mujer y ruin”, y manifestarle su queja dolorida a Jesús: “ No basta Señor, que nos tiene el mundo acorraladas, que no hagamos que valga nada por Vos en público, ni osemos hablar algunas verdades que lloramos en secreto”
3. Es saludable y necesario fundamentar bien nuestra dignidad personal, cuidando la conciencia del DON recibido… ¡Estamos habitadas/os!
4. Cada persona es única, porque somos únicos para Él en esta relación, donde nadie ni nada nos puede suplir.
5. Conoce bien lo sanador y reconfortante del cuidado mutuo, el apoyo, el empuje, la expresión del afecto sincero, la discusión entre amigas/os, los mil detalles de la vida cotidiana que ponen color y calor en nuestra vida…
6. Realismo y libertad para decirnos verdades, para apostar por la utopía, para salvar de la confusión entre lo verdadero y falso de nuestra vivencia espiritual, para descentrarnos o librarnos de querer vivir esta “aventura humana” a fuerza de brazos…
7. Teresa hila fino cuando acompaña los momentos conflictivos, de crisis y de sufrimiento, porque sabe cuánto nos puede deshumanizar la vivencia negativa del dolor, o cuánto nos puede llevar a identificarnos con este Jesús a quien seguimos…
8. Finalmente, espera en lo mejor de las personas, insistir en la responsabilidad histórica de nuestras decisiones, “encargarnos, hacernos cargo y cargar” con la vida propia y de nuestros hermanos y hermanas…
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A MODO DE CONCLUSIÓN
Como conclusión de todo lo expuesto me atrevería a decir que el modo de acompañar de Teresa de Jesús es femenino porque se atreve a hacerlo sostenida y alentada por su propia experiencia de mujer que se siente viva, explora caminos nuevos y se adentra por ellos a pesar de que hayan sido escasamente transitados por otros. El modo de acompañar de Teresa es femenino porque su tema favorito es la VIDA que vivimos, la misión que traemos entre manos y eso nos habla de fecundidad y de contagio, de expansión de la misma vida que llevamos por dentro. Se interesa por todo porque “todo es lenguaje de perfección”. En Teresa de Jesús vemos a la mujer que gesta y alumbra VIDA en otros porque el móvil no es otro que el amor que siente por las personas concretas y este amor le hace creer y apostar por lo mejor de cada una. Como mujer, está en contacto con su cuerpo, con sus afectos y movimientos interiores, sabe de laberintos y torpezas, de caminos que llevan a ninguna parte, de la complejidad del corazón humano y de los deseos que nos confunden. Su realismo y libertad humana, le hace sagaz, despierta, insistente, cariñosa y terrible, pero, en definitiva, presente en la vida de los otros y otras que la buscan. Es mujer y gracias a eso se atreve a hablar sin ningún pudor del amor que siente, de las lágrimas que le cuestan las personas que acompaña, de lo inútil, vieja y cansada que se puede sentir a veces, y de la locura irracional que le mueve porque cada uno y cada una haga su aventura personal de la fe, de la relación de amistad con este Dios que no quiere otra cosa que comunicarse con la humanidad. “HABLEMOS hermanas y hermanos”… Hablemos de la vida que vivimos… Hablemos porque lo pide la misión que llevamos entre manos y el amor que nos tenemos.
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1) Evelyn Underhill 2) Tit. 2, 5 3) Carta a María de S. José, 9 de enero de 1577 4) Son los comienzos del carmelo de Caravaca, fundado hace año y medio (1.1.1576). Madre Ana es la priora, enviada por la Santa a fundar. Ha consultado a ésta las dificultades caseras (monjas, profesiones, vestimenta, enfermedades..., nuevo edificio) y el grave problema de la casa, pendiente ante el obispado de Cartagena. - La Santa vive las primeras jornadas de ansia, tras la muerte del Nuncio Nicolás Ormaneto. Sigue convaleciente, con su dolor de cabeza que no la deja «escribir mucho de mi mano» y eso que tiene en marcha la redacción del Castillo Interior. 5) Está de priora en Avila. Tiene enferma «y bien mala» a la supriora y a Teresita. Prepara la fundación de Burgos. De Soria le han escrito; envían ayuda económica, y esperan a una postulante de calidad. La Santa : sumergida en una «baraúnda... de cartas y negocios». Son vísperas de viaje, durísimo viaje invernal a Burgos, a sus 66 años. 6) «Ayer me dio el recuero sus cartas y dineros». «Quisiera responder muy largo», pero «vase mañana el recuero» y hay que consignarle todo un cartapacio para Gracián. «Por el correo escribiré presto». - Tema de la presente, dar gracias: madre María ha enviado por el recuero de ayer un agnusdei, anime, bálsamo, brinquinillos, patatas («muy buenas»),, naranjas y confites. Ha habido para las enfermas, los amigos y amigas, Isabelita y la propia madre Teresa. «¿ Cómo no la voy a querer mucho (a M. María), que no hace sino hacerme placeres?». 7) Carta escrita al llegar a su desenlace el doloroso drama de la comunidad de Sevilla. A fines de 1578, tras un proceso difamatorio urdido por el provincial Diego de Cárdenas, ha sido depuesta la priora, María de San José. Para suplantarla, el provincial ha designado una vicaria inepta y poco equilibrada, Beatriz de la Madre de Dios. Se le han asociado, desde fuera el exconfesor de la comunidad, Garciálvarez; dentro, la recién profesa Margarita de la Concepción. Ahora , el vicario general, Angel de Salazar, ha hecho justicia a la comunidad, deponiendo a la pobre vicaria y nombrando en su lugar a una «inocente» Isabel de San Jerónimo. - La Santa escribe una carta abierta dirigida a la actual vicaria y a la expriora, pero para que la lean a la comunidad, a discreción, y la hagan ver al asesor de turno, el duro fray Ambrosio Mariano. (La carta forma tríptico con otras dos: la 269 a Hernando de Pantoja y la 284 a la comunidad de Sevilla en el precedente momento crítico.) |
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