Itinerario
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ANDAR EN VERDAD

DELANTE DE LA GENTE

 

1. Evangelio: “No se dejen llamar “maestro”

2. Teresa: “Solía afligirme por las alabanzas, y ya me río…”

3. Teresa: “Unas cositas que llaman agravios”

4. Teresa: “Andemos en verdad delante de Dios y de la gente”

 

 

 

1. Evangelio: “No se dejen llamar maestro”

 

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

      En este texto del Evangelio Jesús habla sobre las personas que gustaban de hacerse notar. Dice que en la comunidad cristiana todos son iguales, hermanos y hermanas unos de otros. No siempre lo vivimos así. Vamos a conversar sobre esto:

·         ¿Cómo nos dirigimos hacia los distintos miembros de la comunidad cristiana? ¿Cómo se dirigen a nosotros/as?

·         ¿Nos sentimos iguales, más, o menos que los demás?

 

 

2. Lectura orante de la Palabra: Mateo 23, 1-12

 

Entonces Jesús habló tanto para el pueblo como para sus discípulos:

 

“Los maestros de la Ley y los fariseos han ocupado el  puesto que dejó Moisés. Hagan y cumplan todo lo que ellos dicen, pero no los imiten, porque ellos enseñan y no practican.

 

Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas. Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de la Ley que llevan en la frente, y los largos flecos de su manto. Les gusta ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos reservados en las sinagogas. Les agrada que los saluden en las plazas y que la gente los llame Maestro.

 

Lo que es ustedes, no se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un Maestro, y todos ustedes son hermanos. No llamen Padre a nadie en la tierra, porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. El más grande de ustedes será el que los sirva, porque el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado”.


 

2. 1. Ver el texto de cerca

1.       ¿Qué fue lo que más nos llamó la atención?

2.      ¿Qué hacían y qué buscaban los escribas y fariseos?

3.     ¿Cuál es el camino que Jesús señala y recomienda?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

1. ¿Conseguimos caminar por el camino que Jesús señaló?

 

2.3. Ayuda para el grupo

El texto de este encuentro forma parte de una larga crítica de Jesús contra los escribas y fariseos. Jesús condena la incoherencia y la falta de sinceridad en la relación con Dios y con el prójimo. Está hablando contra la hipocresía de ayer y de hoy.

 

La familia que se forma en torno a Jesús no es una familia estructurada jerárquicamente: entre ellos reina la igualdad. En esta familia no hay maestros de la ley. Su movimiento no ha de es­tar dirigido por letrados que guíen a gentes ignorantes. Todos han de aprender de Jesús. Todos han de abrirse a la experiencia del reino de Dios.

En esta nueva familia no hay tampoco padres que imponen su autoridad patriarcal so­bre los demás. Nadie ejercerá en su grupo un poder dominante. Nadie ha de llamarse ni ser padre. En el movimiento de Jesús desaparece toda au­toridad patriarcal y emerge Dios, el Padre cercano que hace a todos her­manos y hermanas. Nadie está sobre los demás. Nadie es señor de nadie. No hay rangos ni clases. No hay sacerdotes, levitas y pueblo. No hay lu­gar para los intermediarios. Todos y todas tienen acceso directo e inme­diato a Jesús y a Dios, el Padre de todos.

El clima que se respira junto a Jesús está muy lejos de la estructura je­rárquica de Qumrán. En Qumrán, cada miembro de la comunidad tiene asignado su propio lugar: “El pequeño obedecerá al grande” y todos “se someterán a la autoridad de los hijos de Sadoc, los sacerdotes que custo­dian la Alianza(Regla de la Congregación V, 1-2 YVI, 2-4); en la familia de Jesús, por el contrario, no hay laicos que se someten a sacerdotes ni pequeños que obedecen a grandes; el ideal es “hacerse niño”, pues “de los que son como los niños es el reino de Dios” (Marcos 10,14b).

Dentro de esta igualdad fraterna tampoco hay diferencias jerárquicas entre varones y mujeres. Nadie tiene autoridad sobre ellas por el hecho de ser varón. Hombres y mujeres, hijos e hijas de Dios conviven con igual dignidad al servicio de su reino.

Jesús no imagina a sus seguidores viviendo según el sistema jerárquico del templo: un sumo sacerdote, sacerdotes de dife­rentes linajes y un conjunto de levitas. El tipo de relación que quiere promover entre ellos se parece todavía menos al modelo jerárquico vi­gente en las estructuras políticas del Imperio. Entre sus seguidores que­dan invertidos los valores normales de aquella sociedad. La grandeza no se mide por el grado de autoridad que uno pueda ejercer, sino por el servicio que ofrezca a los demás: “El que aspire a ser grande, que se ponga a servir”.

Así imagina Jesús a su familia de seguidores: un grupo de hermanos y hermanas que le siguen para acoger y difundir la compasión de Dios en el mundo. Jesús ni pudo ni quiso poner en marcha una institución fuerte y bien organizada, sino un movimiento curador que fuera tras­formando el mundo en una actitud de servicio y amor. No pensó en buenos gobernantes ni en doctores expertos. No buscó buenos mandos ni hábiles estrategas. Su primera preocupación es dejar tras de sí un movimiento de hermanos y hermanas, capaces de vivir sirviendo a los últimos. Ellos serán el mejor símbolo y la semilla más eficaz del reino de Dios.

Carlos Mesters, Lectura orante del Evangelio de Mateo:

J. A. Pagola, Jesús. Aproximación histórica

 

4. Respuesta agradecida

 

4.1 Oración personal:

¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

4.2 Oración comunitaria:

En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

 


 

1. 2. Teresa: “Solía afligirme por las alabanzas, y ya me río…”

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

En general en la sociedad y en la Iglesia no todas las personas reciben el mismo trato. Se suele tratar distinto a las que tienen cargos de responsabilidad, o detentan algún poder.    

 

 

2. Lectura orante de Teresa: CAD 2, 11-13

 

 Teresa escribe su comentario al Cantar de los Cantares para las comunidades de descalzas, que se distinguían por su radicalidad de vida. A estas les advierte sobre la necesidad de la vigilancia

 

De la paz que da el mundo en honras no tengo para qué deciros nada,

que a los pobres nunca se lo honra mucho.

 

En lo que os puede hacer mucho daño si no prestáis atención

es en las alabanzas;

que nunca acaba una vez que comienza, para después bajaros más.

 

Es lo más común decir que sois unas santas,

con palabras tan exageradas que parece los enseña el demonio.

Y así debe ser a veces, porque si lo dijesen en ausencia, pasaría;

mas en presencia, ¿qué fruto puede traer, sino daño?

Por amor de Dios os pido que nunca os pacifiquéis en estas palabras,

que poco a poco os podrían hacer daño y creer que dicen verdad,

o en pensar que ya es todo hecho y que lo habéis trabajado.

 

Vosotras nunca dejéis pasar palabras de alabanza

sin moveros guerra en vuestro interior,

que con facilidad se hace, si tenéis costumbre.

 

Acordaos cómo dejó el mundo a Cristo Nuestro Señor,

y qué ensalzado le había tenido el día de Ramos.

Mirad en la estima que ponía a San Juan Bautista

que le querían tener por el Mesías,

y en cuánto y por qué lo decapitaron.

 

Jamás el mundo ensalza sino para bajar,

si son hijos de Dios los ensalzados.

Yo tengo mucha experiencia de esto.

Solía afligirme mucho de ver tanta ceguedad en estas alabanzas,

y ya me río, como si viese hablar un loco.

 

Acordaos de vuestros pecados,

y suponiendo que en alguna cosa os digan verdad,

advertid que no es vuestro, y que estáis obligadas a servir más.

 

Despertad temor en vuestra alma para que no se sosiegue

en ese beso de tan falsa paz que da el mundo;

creed que es la de Judas.

Aunque algunos no lo digan con esa intención,

el demonio está mirando que podrá llevar despojo si no os defendéis.

Creed que es menester aquí

estar con la espada de la consideración en la mano.

 

Aunque os parezca que no os hace daño, no os fiéis de eso.

Acordaos cuántos estuvieron en la cumbre y están en lo profundo.

No hay seguridad mientras vivimos;

sino que, por amor de Dios, hermanas,

siempre salgáis con guerra interior de estas alabanzas;

porque así saldréis con ganancia de humildad,

y el demonio, que está a la mira de vos,

y el mundo, quedarán avergonzados.


 

1.1 Ver el texto de cerca

1.       ¿Qué te llama la atención del Texto de Teresa?

2.      ¿Cuál es el peligro que ve en recibir alabanzas? ¿Qué remedio propone?

3.      ¿Cuál es, según ella, el origen de estas alabanzas? ¿Cómo lo interpretas?

 

2.2.         Escuchar el mensaje del texto

1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotras/os hoy?

2. ¿Nos evocan algún otro texto de la Biblia?

 

 

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

 

3. Teresa: “Unas cositas que llaman agravios”

 

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

            En el texto que vamos a escuchar Teresa se refiere al hecho de que muchas veces, en las relaciones humanas, nos sentimos heridas/os por el modo en que nos tratan o se refieren a nosotras/os los demás. Vamos a conversar sobre esto:

 

1.           ¿Cómo solemos reaccionar cuando nos sentirnos ofendidas/os por el trato de los/las demás? 

 

 

2. Lectura orante de Teresa: Camino 36, 3-6

 

En el Camino de Perfección, cuando comenta la petición del Padre Nuestro sobre el perdón de las ofensas , se refiere a “unas cositas que llaman agravios”.

 

No hagan caso de unas cositas que llaman agravios,

que parece hacemos casas de pajitas, como los niños,

con estos puntos de honra.

 

Si entendiésemos qué cosa es honra y en qué está perder la honra!

¡Oh Señor, Señor! Vos sois nuestro modelo y Maestro.

¿En qué estuvo vuestra honra, Honrador nuestro?

No la perdisteis, por cierto, en ser humillado hasta la muerte.

No, Señor, sino que la ganasteis para todos.

 

¡Oh, por amor de Dios, hermanas!,

que llevamos perdido el camino, porque va errado desde el principio;

y plega a Dios que no se pierda algún alma

por guardar estos negros puntos de honra,

sin entender en qué está la honra.

 

¡Cosa espantosa es qué al revés anda el mundo!

Bendito sea el Señor, que nos sacó de él.

Mas mirad, hermanas, que no nos tiene olvidadas el demonio;

también inventa sus honras en los monasterios y pone sus leyes,

que suben y bajan en dignidades como los del mundo.

 

Los letrados deben de ir por sus letras – que esto no lo sé -,

que el que ha llegado a leer teología no ha de bajar a leer filosofía,

que es un punto de honra que está en que ha de subir y no bajar.

Y aun si se lo mandase la obediencia, lo tendría por agravio,

y habría quien lo defendiera: “·que es afrenta”;

y enseguida el demonio descubre razones

que aun en ley de Dios parece lleva razón.

 

Pues entre nosotras, la que ha sido priora

ha de quedar inhabilitada para otro oficio más bajo;

un mirar en la que es más antigua, que esto no se nos olvida,

y aun a veces parece merecemos en ello, porque lo manda la Orden.

Cosa es para reír, o para llorar, que lleva más razón.

Sí, que no manda la Orden que no tengamos humildad;

no esté toda nuestra perfección de guardarla en esto;

otras lo mirarán por mí, si yo me descuido.

Es el caso que,

como somos inclinadas a subir no ha de haber bajar.

 

2.1  Ver el texto de cerca

1 ¿Qué es lo que más nos llama la atención?

2. ¿Qué es lo que Teresa critica de las costumbres de los monasterios?

3. ¿En qué fundamenta su crítica?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotras/os hoy?

2. ¿Nos evocan algún otro texto de la Biblia?

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

 

2. Teresa: “Andemos en verdad delante de Dios y de la gente”

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

            Una frase muy conocida de Teresa es “humildad es andar en verdad”. Muchas veces la habremos repetido.

1.       ¿Cómo la interpretamos?

2.      ¿Nos ha dado luz para nuestra vida? ¿De qué manera?

 

 

2. Lectura orante de Teresa: VI Moradas 10, 6-7

 

               En las Sextas Moradas Teresa explica algunas visiones que Dios concede en la oración, y los efectos que dejan. Una de ellas es la que relata a continuación.

 

También sucede, así muy de presto mostrar Dios en sí mismo una verdad

que parece deja oscurecidas todas las verdades que hay en las criaturas,

y da a entender muy claro que sólo Él es verdad, que no puede mentir.

 

Me acuerdo de Pilatos, lo mucho que preguntaba a nuestro Señor

cuando en su Pasión le dijo ¿qué es la verdad?

y lo poco que entendemos acá de esta Suma Verdad.

 

Hermanas, para conformarnos con nuestro Dios y Esposo en algo,

será bien que estemos siempre muy atentas de andar en esta verdad.

No digo sólo que no digamos mentira, que en eso, ¡gloria a Dios!,

ya veo que traéis gran cuenta en estas casas

con no decirla por ninguna cosa;

sino que andemos en verdad delante de Dios y de la gente

de cuantas maneras pudiéremos,

en especial no queriendo nos tengan por mejores de lo que somos,

y en nuestras obras dando a Dios lo que es suyo

y a nosotras lo que es nuestro,

y procurando sacar en todo la verdad,

y así tendremos en poco este mundo, que es todo mentira y falsedad

y, como tal, no es durable.

 

Una vez estaba yo considerando por qué razón

era nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad

y se me puso delante, a mi parecer, sin considerarlo, esto:

que es porque Dios es suma Verdad y la humildad es andar en verdad;

que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros,

sino la miseria y ser nada;

y quien esto no entiende, anda en mentira.

 

A quien más lo entienda agrada más a la suma Verdad,

porque anda en ella.

¡Quiera Dios, hermanas,

nos haga merced de no salir jamás de este propio conocimiento, amén!

 

2.1 Ver el texto de cerca

1.    ¿Qué es lo que más nos llamó la atención?

2.    ¿Qué sentido da a la palabra verdad en este texto?

3.    ¿Cómo la relaciona Teresa con el propio conocimiento y la humildad?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotras/os hoy?

2. ¿Nos evocan algún otro texto de la Biblia?

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

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