1.
Evangelio: “No
se dejen llamar “maestro”
En este texto del Evangelio Jesús habla
sobre las personas que gustaban de hacerse notar. Dice que en la comunidad
cristiana todos son iguales, hermanos y hermanas unos de otros. No siempre lo vivimos
así. Vamos a conversar sobre esto:
·
¿Cómo nos
dirigimos hacia los distintos miembros de la comunidad cristiana? ¿Cómo se
dirigen a nosotros/as?
·
¿Nos
sentimos iguales, más, o menos que los demás?
Entonces Jesús
habló tanto para el pueblo como para sus discípulos:
“Los maestros de
Preparan pesadas cargas, muy difíciles de llevar, y las echan sobre las
espaldas de la gente, pero ellos ni siquiera levantan un dedo para moverlas.
Todo lo hacen para ser vistos por los hombres. Miren esas largas citas de
Lo que es ustedes, no se dejen llamar Maestro, porque no tienen más que un
Maestro, y todos ustedes son hermanos. No llamen Padre a nadie en la tierra,
porque ustedes tienen un solo Padre, el que está en el Cielo. El más grande de
ustedes será el que los sirva, porque el que se ensalza será humillado y el que
se humilla será ensalzado”.
1.
¿Qué fue lo que más nos llamó la atención?
2.
¿Qué hacían y qué buscaban los escribas y
fariseos?
3.
¿Cuál es el camino que Jesús señala y
recomienda?
1. ¿Conseguimos caminar por el camino que
Jesús señaló?
El
texto de este encuentro forma parte de una larga crítica de Jesús contra los
escribas y fariseos. Jesús condena la incoherencia y la falta de sinceridad en
la relación con Dios y con el prójimo. Está hablando contra la hipocresía de
ayer y de hoy.
La
familia que se forma en torno a Jesús no es una familia estructurada
jerárquicamente: entre ellos reina la igualdad. En esta familia no hay maestros de la ley. Su movimiento no ha
de estar dirigido por letrados que guíen a gentes ignorantes. Todos han de
aprender de Jesús. Todos han de abrirse a la experiencia del reino de Dios.
En
esta nueva familia no hay tampoco padres
que imponen su autoridad patriarcal sobre los demás. Nadie ejercerá en su
grupo un poder dominante. Nadie ha de llamarse ni ser padre. En el movimiento
de Jesús desaparece toda autoridad patriarcal y emerge Dios, el Padre cercano
que hace a todos hermanos y hermanas. Nadie está sobre los demás. Nadie es señor
de nadie. No hay rangos ni clases. No hay sacerdotes, levitas y pueblo. No hay
lugar para los intermediarios. Todos y todas tienen acceso directo e inmediato
a Jesús y a Dios, el Padre de todos.
El
clima que se respira junto a Jesús está muy lejos de la estructura jerárquica
de Qumrán. En Qumrán, cada miembro de la comunidad tiene asignado su propio
lugar: “El pequeño obedecerá al grande” y todos “se someterán a la autoridad de
los hijos de Sadoc, los sacerdotes que custodian
Dentro
de esta igualdad fraterna tampoco hay diferencias jerárquicas entre varones y
mujeres. Nadie tiene autoridad sobre ellas por el hecho de ser varón. Hombres y
mujeres, hijos e hijas de Dios conviven con igual dignidad al servicio de su
reino.
Jesús
no imagina a sus seguidores viviendo según el sistema jerárquico del templo: un
sumo sacerdote, sacerdotes de diferentes linajes y un conjunto de levitas. El
tipo de relación que quiere promover entre ellos se parece todavía menos al
modelo jerárquico vigente en las estructuras políticas del Imperio. Entre sus
seguidores quedan invertidos los valores normales de aquella sociedad. La
grandeza no se mide por el grado de autoridad que uno pueda ejercer, sino por
el servicio que ofrezca a los demás: “El que aspire a ser grande, que se ponga
a servir”.
Así
imagina Jesús a su familia de seguidores: un grupo de hermanos y hermanas que
le siguen para acoger y difundir la compasión de Dios en el mundo. Jesús ni
pudo ni quiso poner en marcha una institución fuerte y bien organizada, sino un
movimiento curador que fuera trasformando el mundo en una actitud de servicio
y amor. No pensó en buenos gobernantes ni en doctores expertos. No buscó buenos
mandos ni hábiles estrategas. Su primera preocupación es dejar tras de sí un
movimiento de hermanos y hermanas, capaces de vivir sirviendo a los últimos.
Ellos serán el mejor símbolo y la semilla más eficaz del reino de Dios.
Carlos Mesters,
Lectura orante del Evangelio de Mateo:
J. A. Pagola, Jesús.
Aproximación histórica
¿Qué me invita a vivir la experiencia y
En forma de oración ponemos en común lo que Dios
ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
En general en la sociedad y en
Teresa escribe su comentario al Cantar de los
Cantares para las comunidades de descalzas, que se distinguían por su
radicalidad de vida. A estas les advierte sobre la necesidad de la vigilancia
De la paz que da el mundo en honras no
tengo para qué deciros nada,
que a los pobres nunca se lo honra mucho.
En lo que os puede hacer mucho daño si no
prestáis atención
es en las alabanzas;
que nunca acaba una vez que comienza, para
después bajaros más.
Es lo más común decir que sois unas
santas,
con palabras tan exageradas que parece los
enseña el demonio.
Y así debe ser a veces, porque si lo dijesen
en ausencia, pasaría;
mas en presencia, ¿qué fruto puede traer,
sino daño?
Por amor de Dios os pido que nunca os
pacifiquéis en estas palabras,
que poco a poco os podrían hacer daño y
creer que dicen verdad,
o en pensar que ya es todo hecho y que lo
habéis trabajado.
Vosotras nunca dejéis pasar palabras de
alabanza
sin moveros guerra en vuestro interior,
que con facilidad se hace, si tenéis
costumbre.
Acordaos cómo dejó el mundo a Cristo
Nuestro Señor,
y qué ensalzado le había tenido el día de
Ramos.
Mirad en la estima que ponía a San Juan
Bautista
que le querían tener por el Mesías,
y en cuánto y por qué lo decapitaron.
Jamás el mundo ensalza sino para bajar,
si son hijos de Dios los ensalzados.
Yo tengo mucha experiencia de esto.
Solía afligirme mucho de ver tanta
ceguedad en estas alabanzas,
y ya me río, como si viese hablar un loco.
Acordaos de vuestros pecados,
y suponiendo que en alguna cosa os digan
verdad,
advertid que no es vuestro, y que estáis
obligadas a servir más.
Despertad temor en vuestra alma para que
no se sosiegue
en ese beso de tan falsa paz que da el
mundo;
creed que es la de Judas.
Aunque algunos no lo digan con esa
intención,
el demonio está mirando que podrá llevar
despojo si no os defendéis.
Creed que es menester aquí
estar con la espada de la consideración en
la mano.
Aunque os parezca que no os hace daño, no
os fiéis de eso.
Acordaos cuántos estuvieron en la cumbre y
están en lo profundo.
No hay seguridad mientras vivimos;
sino que, por amor de Dios, hermanas,
siempre salgáis con guerra interior de
estas alabanzas;
porque así saldréis con ganancia de
humildad,
y el demonio, que está a la mira de vos,
y el mundo, quedarán avergonzados.
1.1
Ver el texto de cerca
1.
¿Qué te
llama la atención del Texto de Teresa?
2.
¿Cuál es el
peligro que ve en recibir alabanzas? ¿Qué remedio propone?
3.
¿Cuál es,
según ella, el origen de estas alabanzas? ¿Cómo lo interpretas?
1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa
a nosotras/os hoy?
2. ¿Nos evocan algún otro texto de
(Si el grupo lo
considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo
que surgió en la oración)
En
el texto que vamos a escuchar Teresa se refiere al hecho de que muchas veces,
en las relaciones humanas, nos sentimos heridas/os por el modo en que nos
tratan o se refieren a nosotras/os los demás. Vamos a conversar sobre esto:
1.
¿Cómo
solemos reaccionar cuando nos sentirnos ofendidas/os por el trato de los/las
demás?
En el Camino de
Perfección, cuando comenta la petición del Padre Nuestro sobre el perdón de las
ofensas , se refiere a “unas cositas que llaman agravios”.
No hagan caso
de unas cositas que llaman agravios,
que parece
hacemos casas de pajitas, como los niños,
con estos
puntos de honra.
Si
entendiésemos qué cosa es honra y en qué está perder la honra!
¡Oh Señor,
Señor! Vos sois nuestro modelo y Maestro.
¿En qué estuvo
vuestra honra, Honrador nuestro?
No la
perdisteis, por cierto, en ser humillado hasta la muerte.
No, Señor,
sino que la ganasteis para todos.
¡Oh, por amor
de Dios, hermanas!,
que llevamos
perdido el camino, porque va errado desde el principio;
y plega a
Dios que no se pierda algún alma
por guardar
estos negros puntos de honra,
sin entender
en qué está la honra.
¡Cosa
espantosa es qué al revés anda el mundo!
Bendito sea
el Señor, que nos sacó de él.
Mas mirad,
hermanas, que no nos tiene olvidadas el demonio;
también
inventa sus honras en los monasterios y pone sus leyes,
que suben y
bajan en dignidades como los del mundo.
Los letrados deben de ir
por sus letras – que esto no lo sé -,
que el que ha
llegado a leer teología no ha de bajar a leer filosofía,
que es un
punto de honra que está en que ha de subir y no bajar.
Y aun si se
lo mandase la obediencia, lo tendría por agravio,
y habría
quien lo defendiera: “·que es afrenta”;
y enseguida
el demonio descubre razones
que aun en
ley de Dios parece lleva razón.
Pues entre nosotras, la que ha
sido priora
ha de quedar
inhabilitada para otro oficio más bajo;
un mirar en
la que es más antigua, que esto no se nos olvida,
y aun a veces
parece merecemos en ello, porque lo manda
Cosa es para reír,
o para llorar, que lleva más razón.
Sí, que no
manda
no esté toda
nuestra perfección de guardarla en esto;
otras lo
mirarán por mí, si yo me descuido.
Es el caso
que,
como somos inclinadas a subir no ha de haber bajar.
1 ¿Qué es lo que más nos llama la
atención?
2. ¿Qué es lo que Teresa critica de las
costumbres de los monasterios?
3. ¿En qué fundamenta su crítica?
1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa
a nosotras/os hoy?
2. ¿Nos evocan algún otro texto de
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
Una
frase muy conocida de Teresa es “humildad es andar en verdad”. Muchas veces la
habremos repetido.
1.
¿Cómo la interpretamos?
2.
¿Nos ha dado luz para nuestra vida? ¿De qué
manera?
En
las Sextas Moradas Teresa explica algunas visiones que Dios concede en la
oración, y los efectos que dejan. Una de ellas es la que relata a continuación.
También
sucede, así muy de presto mostrar Dios en sí mismo una verdad
que
parece deja oscurecidas todas las verdades que hay en las criaturas,
y da a
entender muy claro que sólo Él es verdad, que no puede mentir.
Me
acuerdo de Pilatos, lo mucho que preguntaba a nuestro Señor
cuando
en su Pasión le dijo ¿qué es la verdad?
y lo poco
que entendemos acá de esta Suma Verdad.
Hermanas,
para conformarnos con nuestro Dios y Esposo en algo,
será
bien que estemos siempre muy atentas de andar en esta verdad.
No digo
sólo que no digamos mentira, que en eso, ¡gloria a Dios!,
ya veo
que traéis gran cuenta en estas casas
con no
decirla por ninguna cosa;
sino
que andemos en verdad delante de Dios y de la gente
de
cuantas maneras pudiéremos,
en
especial no queriendo nos tengan por mejores de lo que somos,
y en
nuestras obras dando a Dios lo que es suyo
y a
nosotras lo que es nuestro,
y
procurando sacar en todo la verdad,
y así
tendremos en poco este mundo, que es todo mentira y falsedad
y, como
tal, no es durable.
Una vez
estaba yo considerando por qué razón
era
nuestro Señor tan amigo de esta virtud de la humildad
y se me
puso delante, a mi parecer, sin considerarlo, esto:
que es
porque Dios es suma Verdad y la humildad es andar en verdad;
que lo
es muy grande no tener cosa buena de nosotros,
sino la
miseria y ser nada;
y quien
esto no entiende, anda en mentira.
A quien
más lo entienda agrada más a la suma Verdad,
porque
anda en ella.
¡Quiera
Dios, hermanas,
nos
haga merced de no salir jamás de este propio conocimiento, amén!
1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa
a nosotras/os hoy?
2. ¿Nos evocan algún otro texto de
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)