1.
Evangelio: “El que escucha y practica”
Jesús quiere que la comunidad sea
una casa firme sobre roca, donde el pueblo pueda vivir con seguridad. Afirma claramente
que no basta con rezar. Vamos a conversar un poco sobre esto:
1. ¿Cómo
equilibramos en nuestra comunidad oración y acción, alabanza y práctica?
1. ¿Cuál
es la roca que sustenta nuestra comunidad?
No
son los que me dicen: «Señor, Señor», los que entrarán en el Reino de los
Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Muchos me dirán en aquel día: «Señor, Señor,
¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos
muchos milagros en tu Nombre?». Entonces yo les manifestaré: «Jamás los conocí;
apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal».
Así,
todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre
sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron
los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se
derrumbó porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis
palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó
su casa sobre arena». Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes,
soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue
grande».
Cuando Jesús terminó de decir estas
palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba
como quien tiene autoridad y no como sus escribas.
1.
¿Cuál es el punto que más nos gustó?
2.
¿Cuál es el punto en que Jesús insiste más?
3.
Según el texto había personas que hacían milagros en
nombre de Jesús y Jesús dice: “no conozco a esa gente”. ¿Cómo entender esto?
4.
¿Cuál es la roca para construir con firmeza la casa,
la comunidad?
1.
¿Qué debe mejorar en nuestra comunidad para
que sea casa segura y acogedora para todos?
Comunidad:
casa en la roca.
En
el libro de los Salmos, con frecuencia encontramos la expresión: “Dios es mi
roca mi fortaleza… , mi escudo y mi libertador” (Sal 18,3). El es la defensa y
la fuerza de los que piensan en la justicia y la buscan (Sal 18,21.24).
Las
personas que confían en este Dios se vuelven roca para los otros. Así el
profeta Isaías dirige una invitación a los que estaban en el cautiverio:
“Escúchenme ustedes que anhelan la justicia y que buscan a Yavé. Miren la
piedra de que fueron tallados, y el corte en la roca de donde fueron sacados.
Miren a Abrahán, su padre, y a Sara, que los dio a luz” (Is 51,1-2). El profeta
pide a la gente que no olvide el pasado. El pueblo tiene que recordar cómo
Abrahán y Sara por la fe en Dios se vuelven roca, comienzo del pueblo de Dios.
Mirando hacia esta roca, la gente cobraba valor para luchar y salir del
cautiverio.
Asimismo,
Mateo exhorta a las comunidades para que tengan como meta esa misma roca (Mt
7,24-25) y así puedan ellas mismas ser roca para fortalecer a sus hermanos y
hermanas en la fe. Este es el sentido del nombre que Jesús dio a Pedro: “Tú
eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia” (Mt 16,18). Esta es la
vocación de las primeras comunidades, llamadas a unirse a Jesús, la piedra
viva, para volverse, ellas también, piedras vivas por la escucha y la práctica
de
Jesús
maestro
La
gente llama a Jesús rabí, porque lo ven como un
maestro. No es solo un profeta que anuncia la irrupción del reino de Dios. Es
un sabio que enseña a vivir respondiendo a Dios. Sin embargo, nadie lo confunde
con los intérpretes de la ley o con los escribas que trabajan al servicio de la
jerarquía sacerdotal del templo. Jesús no se dedica a interpretar la ley.
Jesús nunca emplea la terminología tradicional entre los rabinos: “Así dice
Jesús
tiene un estilo de enseñar muy suyo. Sabe tocar el corazón y la mente de las
gentes. Con frecuencia les sorprende con dichos paradójicos y desconcertantes.
Jesús
quiere llegar hasta las gentes más sencillas e ignorantes. Por eso emplea también
refranes conocidos por todos. Sin embargo, más que refranes populares, Jesús
pronuncia sentencias propias nacidas de su manera de entender la vida desde el
reino de Dios. Son dichos breves que muchas veces se caracterizan por su radicalidad.
Carlos Mesters,
Lectura orante del Evangelio de Lucas
J. A. Pagola,
Jesús. Aproximación histórica
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
En el texto que vamos a compartir
Teresa se refiere al hecho de que a veces nos engañamos a nosotras/os mismos
creyendo que tenemos una virtud, sin tenerla. Vamos a conversar sobre esto:
1. ¿Te pasó alguna vez que te sorprendiste
al comprobar que tus hechos o reacciones no coincidían con la imagen que tenías
de ti misma/o? Comparte una experiencia.
Al comentar Teresa la
petición del Padrenuestro de no caer en la tentación, trata de las tentaciones
de los contemplativos, “unos demonios que se transfiguran en ángel de luz”...
Adonde el
demonio puede hacer gran daño sin darnos cuenta
es
haciéndonos creer que tenemos virtudes no teniéndolas.
Por una parte
debilita la humildad;
por otra, nos
descuidamos de adquirir aquella virtud
que nos
parece la tenemos ya ganada.
Un remedio
para esto: que, si nos parece el Señor ya nos la ha dado,
entendamos
que es un bien recibido y que nos le puede volver a quitar,
como, a la verdad,
acaece muchas veces, y no sin gran providencia de Dios.
Pues esto es
así, ¿quién podrá decir de sí que tiene virtud ni que está rica,
pues en el
momento en que haya menester la virtud se halla de ella pobre?
Que no,
hermanas, sino pensemos siempre lo estamos,
y no nos
endeudemos sin tener de qué pagar;
porque de
otra parte ha de venir el tesoro,
y no sabemos
cuándo nos querrá dejar en la cárcel de nuestra miseria
sin darnos
nada.
Verdad es
que, sirviendo con humildad,
en fin, nos socorre
el Señor en las necesidades;
mas si no hay
muy de veras esta virtud, a cada paso os dejará el Señor.
Y es
grandísima merced suya, que es para que la tengáis
y entendáis
con verdad que no tenemos nada que no lo recibimos.
Nos hace
entender el demonio que tenemos una virtud
- digamos de paciencia
– porque nos determinamos
y hacemos muy
continuos propósitos de pasar mucho por Dios,
y nos parece
que de hecho en verdad lo sufriríamos,
y así estamos
muy contentas,
porque ayuda
el demonio a que lo creamos.
No hagáis
caso de estas virtudes hasta que veamos la prueba,
ni pensemos
las conocemos sino de nombre,
ni que nos
las ha dado el Señor,
porque
sucederá que, a una palabra que os digan a vuestro disgusto,
vaya la
paciencia por el suelo.
Cuando muchas
veces sufriereis,
alabad a Dios
que os comienza a enseñar esta virtud
y esforzaos a
padecer,
que es señal
que en eso quiere se la paguéis, pues os la da,
y no la
tengáis sino como en depósito, como ya queda dicho.
Nos parecemos
muy pobres de espíritu, y tenemos
costumbre de decirlo,
que ni
queremos nada ni se nos da nada de nada.
El tener
costumbre de decirlo ayuda mucho a parecer que se tiene.
No se ha
ofrecido la ocasión de darnos algo
- aunque pase
de lo necesario -
cuando va
toda perdida la pobreza de espíritu.
Mucho hace al
caso andar siempre sobre aviso
para entender
esta tentación,
así en las
cosas que he dicho como en otras muchas;
porque,
cuando de veras da el Señor una sólida virtud de éstas,
todas parece
las trae tras sí; es cosa muy conocida.
Mas os vuelvo
a advertir que , aunque os parezca la tenéis,
temáis que os
engañáis;
porque el
verdadero humilde siempre anda dudoso en virtudes propias,
y muy
frecuentemente le parecen más ciertas y de más valor
las que ve en
sus prójimos
1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa
a nosotra/os hoy?
2. ¿Nos evoca algún texto bíblico?
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
3. Teresa: “Pedid que os dé con perfección este
amor del prójimo”
En el texto que vamos compartir Teresa
destaca la importancia del amor al prójimo para alcanzar la unión con Dios.
1. ¿Cómo vivimos nosotros/as esta
conexión entre el amor a Dios y al prójimo?
En las V
Moradas Teresa se refiere a la oración de unión
La verdadera unión con Dios se
puede muy bien alcanzar,
con el favor de nuestro Señor,
si nosotros nos esforzamos en
procurarla, con no tener voluntad
sino atada con lo que fuere la
voluntad de Dios.
Solo estas dos cosas nos pide el
Señor: amor de su Majestad y del prójimo.
Guardándolas con perfección,
hacemos su voluntad,
y así estaremos unidos con Él.
Cuando yo veo almas muy
diligentes a entender la oración que tienen
y muy encapotadas cuando están en
ella,
que parece no se osan bullir ni menear
el pensamiento
porque no se les vaya un poquito
de gusto y devoción que han tenido,
me hace cuán poco entienden del
camino por donde se alcanza la unión.
y piensan que allí está todo el
negocio.
Que no, hermanas, no; obras
quiere el Señor;
y que si ves una enferma a quien
puedes dar algún alivio,
no se te dé nada de perder esa
devoción y te compadezcas de ella;
y si tiene algún dolor, te duela
a ti.
y que si vieres loar mucho a una
persona,
te alegres mucho más que si te
loasen a ti.
Esta alegría de que se entiendan
las virtudes de las hermanas es gran cosa,
y cuando viéremos alguna falta en
alguna,
sentirla como si fuera en
nosotras y encubrirla.
Y forzar vuestra voluntad para
que se haga en todo la de las hermanas, aunque perdáis de vuestro derecho, y olvidar vuestro bien por el suyo,
aunque más contradicción os haga
el natural;
y procurar tomar trabajo por
quitarle al prójimo, cuando se ofreciere.
Esta es la verdadera unión con su
voluntad.
Veo, hermanas, que si hubiese en
ello quiebra, vamos perdidas.
Plega el Señor nunca la haya;
que, como esto sea así,
yo os digo que no dejaréis de
alcanzar la unión que queda dicha.
Cuando os viereis faltas en esto,
aunque tengáis devoción y regalos
creedme que no habéis llegado a
unión,
y pedid a nuestro Señor que os dé
con perfección este amor del prójimo,
y dejad hacer a Su Majestad; que
Él os dará más que lo que sepáis desear ,
como vosotras os esforcéis y
procuréis, en todo lo que pudiereis, esto.
No penséis que no ha de costar algo
y que os lo habéis de hallar hecho.
Mirad lo que costó a nuestro
Esposo el amor que nos tuvo,
que, por libramos de la
muerte,
la murió tan penosa como muerte
de cruz.
1. ¿Qué me
dicen hoy estas palabras de Teresa?
2. ¿Estas
palabras de Teresa nos evocan algún texto de
¿Qué me invita a vivir la experiencia y
En forma de oración ponemos en común lo que
Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
4.
Teresa: “No le parece que ha de haber cosa imposible a quien ama”
En
el texto que vamos a compartir Teresa se refiere a los efectos que produce en la
persona el don del amor de Dios y afirma que al que ama nada le parece
imposible.
1.
¿Estás de acuerdo con esa afirmación?
2.
¿Tienes experiencia de que el amor te
impulsó a hacer cosas que humanamente te parecían imposibles?
En el capítulo 3 de su comentario al Cantar de los Cantares Teresa
se refiere a la paz verdadera que da Dios, comentando el primer versículo de
este libro: “¡Que me bese con beso de su boca!”
¡Oh,
qué dicha tan grande será juntarse con la voluntad de Dios,
de
manera que no haya división entre Él y ella,
sino
que sea una misma voluntad,
no
por palabras, no por solos deseos, sino puesto por obra;
de
manera que entendiendo que sirve más a su Esposo en una cosa,
haya
tanto amor y deseo de
contentarle,
que
no escuche las razones que le dará el entendimiento,
ni
los temores que le pondrá, sino que deje obrar la fe.
¡Oh
amor fuerte de Dios,
y
cómo no le parece que ha de haber cosa imposible a quien ama!
No
ha menester Él nuestro esfuerzo de nada, antes gusta Su Majestad
de
querer que resplandezcan sus obras en gente débil,
porque
hay más lugar de obrar su poder
Para
esto os han de aprovechar las virtudes que Dios os ha dado,
para
hacer con determinación,
y
rechazar las razones del entendimiento y vuestra cobardía,
y
para no dar lugar a que crezca con pensar: “si será", "si no
será",
"quizá
por mis pecados no mereceré yo
que
me dé fortaleza como a otros ha dado".
No
es ahora tiempo de pensar vuestros pecados.
Dejadlos
aparte, que no es oportuna esa humildad. Es a mala coyuntura.
Cuando
os quisieren dar una cosa muy honrosa,
o
cuando os incite el demonio a vida placentera
o
a otras cosas semejantes,
temed
que por vuestros pecados no lo podréis llevar con rectitud.
Y
cuando hubiereis de padecer algo por Nuestro Señor o por el prójimo,
no
hayáis miedo de vuestros pecados.
Con
tanta caridad podríais hacer una obra de éstas,
que
os los perdonase todos, y de esto tiene miedo el demonio,
y
por esto os los trae a la memoria entonces.
Y
tened por cierto que nunca dejará el Señor a sus amadores
cuando
por sólo El se aventuran.
Así
que no nos quejemos de temores, ni nos desanime vernos débiles;
sino
tratemos de fortalecernos de humildad,
y
entender claramente lo poco que podemos nosotros,
y
que si Dios no nos favorece, no somos nada,
y
desconfiar del todo de nuestras fuerzas, y confiar en su misericordia,
1. ¿Qué nos dicen estas palabras de
Teresa hoy?
2. ¿Nos evocan algún texto de
¿Qué me invita a vivir la experiencia y
En forma de oración ponemos en común lo que
Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)