Itinerario
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SABER AGRADECER,

SEÑAL DE LA PRESENCIA DEL REINO

 

  1

1. Evangelio: Volvió atrás alabando a Dios 2

2. Teresa: “Agradezcamos a su Majestad” 5

3. Teresa: “Procuren irse desasiendo del todo” 8

4. Teresa: “Suyas somos” 11

1.                      Evangelio: Volvió atrás alabando a Dios

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

       El texto que vamos a leer informa que Jesús cura diez leprosos, pero sólo uno volvió para agradecer, y ¡era un samaritano! Señal de que los otros nueve galileos o judíos no estaban acostumbrados a decir ¡”muchas gracias”!; les parecía normal recibir las cosas. Los samaritanos, que no eran judíos, tenían más facilidad para agradecer. Hoy también hay gente como los judíos que dice: “¡no le digo muchas gracias porque es su obligación”! Y hay gente como los samaritanos que viven dando gracias por todo lo que tienen y reciben en la vida.

 

*      ¿Acostumbras agradecer a las personas? ¿Agradeces por convicción o por costumbre?

*      Y con Dios ¿cómo es tu oración? ¿Agradeces o te olvidas?

 

2. Lectura orante de la Palabra: Lucas 17, 11-21

(Hacerla de forma dialogada: relator/a, leprosos, Jesús)

 

Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pesaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!».

Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados. Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.

Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?».  Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado».

Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: «El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: «Está aquí» o «Está allí». Porque el Reino de Dios está entre ustedes».

2. 1. Ver el texto de cerca

1.       ¿Qué es lo que más te gustó del texto? ¿Por qué?

2.      ¿Cuáles son las personas curadas por Jesús? ¿Dónde y cómo sucede la curación?

3.      ¿Qué es lo que el samaritano hace y dice para mostrar su gratitud?

4.      ¿Cómo Jesús acoge y confirma el gesto de gratitud del samaritano?

5.      ¿Qué tiene que ver la respuesta final de Jesús a los fariseos sobre el Reino con la gratitud del samaritano?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

1.     Vivir en gratitud es una señal de la presencia del Reino en medio de nosotras/os. ¿Cuáles son los sentimientos que predominan dentro de mí: la amargura o la gratitud?

2.   ¿Cómo transmitir a los otros la importancia de vivir en gratitud y en gratuidad?

 

2.3. Ayuda para el grupo

 

La gratitud es un tema propio de Lucas. Saber vivir en gratitud es saber alabar a Dios por todo lo que recibimos de Él. Por eso Lucas habla tantas veces de que el pueblo quedaba admirado y alababa a Dios por las cosas que Jesús realizaba.

 

De los diez leprosos sólo uno volvió para alabar a Dios y agradecer a Jesús. Era un samaritano. ¿Por qué no volvieron los otros?

 

En la opinión de los judíos de Jerusalén los samaritanos no observaban la Ley como se debía. Entre los judíos había una tendencia que llevaba al pueblo a observar la ley para merecer la vida eterna. Por la observancia iban acumulando créditos y méritos delante de Dios. Gratitud y gratuidad no forman parte del vocabulario de personas que viven de esta manera su relación con Dios. Ellas encuentran tan normal recibir algún favor que ni siquiera agradecen.

 

El samaritano representa a las personas que tienen conciencia clara de que los seres humanos no tenemos mérito ni crédito delante de Dios. Todo es gracia; comenzando con el don de la propia vida. Hoy son los pobres los que hacen el papel de samaritano y nos ayudan a descubrir esta dimensión de gratitud de la vida.

 

Para Jesús agradecer a los otros por los beneficios recibidos es una manera de darle a Dios la alabanza que se le debe. Todo lo que recibimos debe ser visto como don de Dios que viene a nosotras/os a través del hermano y de la hermana.

Los fariseos pensaban que el Reino sólo podría venir cuando el pueblo hubiera llegado a la perfecta observancia de la Ley de Dios. Para Jesús el Reino de Dios ya llegó, ya está en medio nuestro, independientemente de nuestro esfuerzo o mérito. Tiene una manera de ver las cosas distinta a la de los fariseos. Prefiere al samaritano que vive en gratitud más que a los otros nueve que piensan que merecen el bien que reciben de Dios.

Carlos Mesters, Lectura orante del Evangelio de Lucas

 

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

 

 

2. Teresa: “Agradezcamos a su Majestad”

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

En el texto que vamos a leer Teresa recomienda agradecer a Dios las gracias que recibimos. Para esto hace falta reconocerlas.

  1. ¿Solemos hacer memoria de lo que Dios obra en nosotras/os? ¿De qué manera?

 

2. Lectura orante de Teresa: Vida 10, 4-6

 

... quien llegare a tener ternura en la oración alábele mucho,

conózcase por muy deudor;

porque ya parece le quiere para su casa, y escogido para su reino,

si no torna atrás.

 

Descuídese de unas humildades que hay (...)

que les parece humildad no reconocer que el Señor les va dando dones.

Entendamos bien, bien, como ello es,

que nos lo da Dios sin ningún merecimiento nuestro,

y agradezcámoslo a Su Majestad;

porque si no reconocemos que recibimos,

no despertamos a amar.

 

Y es cosa muy cierta, que mientras más vemos estamos ricos,

sabiendo que somos pobres, más aprovechamiento nos viene,

y aún más verdadera humildad.

Si al comenzar el Señor a dárselos,

comienza a atemorizarse con miedo de vanagloria,

se acobarda el ánimo hasta hacerlo creer

que no es capaz de grandes bienes.

 

Y es cosa muy clara que amamos más a una persona

cuando recordamos mucho las buenas obras que nos hace.

 

Pues si es lícito, y tan meritorio,

que siempre tengamos memoria que tenemos de Dios el ser,

y que nos creó de la nada, y que nos sustenta,

y todos los demás beneficios de su muerte y trabajos,

¿por qué no será lícito que entienda yo y vea y considere muchas veces

que solía hablar de vanidades,

y que ahora me ha dado el Señor que no querría hablar sino de Él?

He aquí una joya que acordándonos que es dada, y ya la poseemos,

forzado convida a amar,

que es todo el bien de la oración fundada sobre humildad.

 

Es necesario sacar fuerzas de nuevo para servir y procurar no ser ingratos;

porque con esa condición las da el Señor;

que si no usamos bien del tesoro y del gran estado en que nos pone,

nos lo tornará a tomar y quedaremos mucho más pobres,

y dará Su Majestad las joyas a quien luzca y aproveche con ellas

a sí y a los otros.

Pues, ¿cómo aprovechará y gastará con largueza

el que no entiende que está rico?

 

Es imposible, conforme a nuestra naturaleza - a mi parecer –

tener ánimo para cosas grandes

quien no entiende está favorecido de Dios.

Porque somos tan miserables y tan inclinados a cosas de tierra,

que mal podrá aborrecer todo lo de acá de hecho con gran desasimiento,

quien no entiende tiene alguna prenda de lo de allá.

Porque con estos dones es adonde el Señor nos da la fortaleza,

que por nuestros pecados nosotros perdimos.

Y mal deseará se descontenten todos de él y le aborrezcan,

y todas las demás virtudes grandes que tienen los perfectos,

si no tiene alguna prenda del amor que Dios le tiene,

y juntamente fe viva.

 

Porque es tan muerto nuestro natural,

que nos vamos a lo que presente vemos;

y así estos mismos favores son los que despiertan la fe y la fortalecen.

 

Ya puede ser que yo - como soy tan ruin - juzgo por mí;

que otros habrá que no hayan menester más de la verdad de la fe

para hacer obras muy perfectas;

que yo, como miserable, todo lo he habido menester.

2.1 Ver el texto de cerca

 

1.        ¿Por qué es tan importante para Teresa que la persona “entienda y vea y considere muchas veces” lo que Dios fue obrando en ella?

2.       ¿De qué modo nos invita a vivir la gratitud, la humildad y el amor?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

 

1.        ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotras/os hoy?

2.       ¿Nos evocan algún otro texto de la Biblia?

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

 

 

3. Teresa: “Procuren irse desasiendo del todo”

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

En el texto que vamos a leer Teresa se refiere a la importancia de la respuesta humana a las gracias que recibimos de Dios. Vamos a conversar sobre esto:

1.       ¿Nos resulta fácil reconocer las gracias que recibimos de Dios?

2.      ¿Cómo se da el proceso de integrarlas a la vida? Comparte una experiencia

 

2. Lectura orante de Teresa: Camino de Perfección 31, 11-12

 

Con la petición del Padre Nuestro “Venga a nosotros tu Reino” Teresa comenta la oración de quietud, y da avisos para no quedarse ahí, y seguir adelante

 

Puesta el alma en esta oración de quietud,

ya parece le ha concedido el Padre Eterno

su petición de darle acá su reino.

¡Oh dichosa petición, que tanto bien en ella pedimos sin entenderlo!

 

Hecha Dios esta merced, hemos de descuidarnos de las cosas del mundo,

porque, llegando el Señor de él, todo lo echa fuera.

 

No digo que todos los que tuvieren esta oración,

por fuerza estén desasidos del todo del mundo;

al menos querría que entiendan lo que les falta y se humillen,

y procuren irse desasiendo del todo, porque, si no, se quedará aquí.

 

Y alma a quien Dios le da tales prendas, es señal que la quiere para mucho:

si no es por su culpa, irá muy adelante.

 

Mas si ve que, poniéndola el reino del cielo en su casa, se vuelve a la tierra,

no sólo no le mostrará los secretos que hay en su reino,

sino que serán pocas veces las que le haga este favor,  y breve espacio.

 

Ya puede ser yo me engañe en esto, mas lo veo y sé que pasa así,

y tengo para mí que por eso no hay muchos más espirituales;

porque, como no responden en los servicios conforme a tan gran merced

con no volver a disponerse a recibirla,

sino sacar al Señor de las manos la voluntad que ya tiene por suya

 y ponerla en cosas bajas, se va a buscar adonde le quieran para dar más, aunque no del todo quita lo dado, cuando se vive con limpia conciencia.

 

Mas hay personas - y yo he sido una de ellas –

que está el Señor enterneciéndolas y dándolas inspiraciones santas

y luz de lo que es todo y, en fin, dándoles este reino

y poniéndoles en esta oración de quietud, y ellos haciéndose sordos.

Porque son tan amigas de hablar y de decir muchas oraciones vocales

muy aprisa, como quien quiere acabar su tarea

- como tienen ya por sí de decirlas cada día -,

que, aunque, como digo, les ponga el Señor su reino en las manos,

no lo admiten; sino que ellos, con su rezar, piensan que hacen mejor,

y se distraen.

 

 

2.1  Ver el texto de cerca

1. ¿Qué novedad nos trae este texto?

2. ¿Qué recomienda Teresa para responder a la gracia recibida?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotras/os hoy?

2. ¿Nos evocan algún otro texto de la Biblia?

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

 

 

4. Teresa: “Suyas somos”

 

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

En el texto que vamos a leer Teresa habla de la importancia de no creer que el Señor “debe” darnos determinadas gracias. Vamos a conversar sobre esto:

1.       ¿Suelo estar conforme con lo que recibo de Dios o a veces estoy insatisfecha? ¿Por qué?

 

2. Lectura orante de Teresa: IV Moradas 2, 9-10

 

En las cuartas Moradas Teresa habla de los gustos de Dios y como se han de alcanzar no procurándolos

 

Yo os diré lo que en esto he entendido:

¡humildad, humildad!;

por ésta se deja vencer el Señor a cuanto de Él queramos.

Y lo primero en que veréis si la tenéis

es en no pensar que merecéis estas mercedes y gustos del Señor

ni los habéis de tener en vuestra vida.

Me diréis que de esta manera cómo se han de alcanzar no procurándolos.

A esto respondo que no hay otra mejor de la que os he dicho

y no procurarlos, por estas razones:

la primera, porque lo primero que para esto es menester

es amar a Dios sin interés;

la segunda, porque es un poco de poca humildad

pensar que por nuestros servicios miserables

se ha de alcanzar cosa tan grande;

la tercera, porque el verdadero aparejo para esto

es deseo de padecer y de imitar al Señor, y no gustos,

los que, en fin, le hemos ofendido;

la cuarta, porque no está obligado Su Majestad a dárnoslos

como a darnos la gloria, si guardamos sus mandamientos;

que sin esto nos podremos salvar,

y sabe mejor que nosotros lo que nos conviene y quién le ama de verdad;  

es cosa cierta, yo lo sé,

y conozco personas que van por el camino del amor, como han de ir,

por sólo servir a su Cristo crucificado,

que no sólo no le piden gustos ni los desean,

mas le suplican no se los dé en esta vida. Esto es verdad.

La quinta es porque trabajaremos en balde,

que, como no se ha de traer esta agua por arcaduces, como la pasada,

si el manantial no la quiere producir,

poco aprovecha que nos cansemos;

 

Suyas somos, hermanas; haga lo que quisiere de nosotras;

llévenos por donde fuere servido.

Bien creo que quien de verdad se humillare y desasiere,

digo de verdad, porque no ha de ser por nuestros pensamientos

que muchas veces nos engañan

sino que estemos desasidas del todo,

que no dejará el Señor de hacernos esta merced

y otras muchas que no sabremos desear.

¡Sea por siempre alabado y bendito, amén!

 

2.1 Ver el texto de cerca

1.    ¿Qué es lo que más me llamó la atención?

  1. ¿Cuál de las cinco razones que da te parece más importante tener en cuenta? ¿Por qué?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotras/os hoy?

2. ¿Nos evocan algún otro texto de la Biblia?

 

3. Respuesta agradecida

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

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