![]() |
||
SABER AGRADECER,
SEÑAL
DE
1. Evangelio: Volvió atrás alabando a Dios
2
2. Teresa: “Agradezcamos a su Majestad”
5
|
||
1.
Evangelio:
Volvió
atrás alabando a Dios
El texto que vamos a leer informa que Jesús cura diez leprosos, pero
sólo uno volvió para agradecer, y ¡era un samaritano! Señal de que los otros
nueve galileos o judíos no estaban acostumbrados a decir ¡”muchas gracias”!;
les parecía normal recibir las cosas. Los samaritanos, que no eran judíos,
tenían más facilidad para agradecer. Hoy también hay gente como los judíos que
dice: “¡no le digo muchas gracias porque es su obligación”! Y hay gente como
los samaritanos que viven dando gracias por todo lo que tienen y reciben en la
vida.
¿Acostumbras agradecer a las personas? ¿Agradeces por convicción o por
costumbre?
Y con Dios ¿cómo es tu oración? ¿Agradeces o te olvidas?
(Hacerla de forma dialogada: relator/a,
leprosos, Jesús)
Mientras
se dirigía a Jerusalén, Jesús pesaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en
un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a
distancia y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de
nosotros!».
Al
verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el
camino quedaron purificados. Uno de ellos, al comprobar que estaba curado,
volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el
rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
Jesús
le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve,
¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha
salvado».
Los
fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: «El
Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: «Está aquí» o
«Está allí». Porque el Reino de Dios está entre ustedes».
1. ¿Qué es lo que más te gustó del texto?
¿Por qué?
2. ¿Cuáles son las personas curadas por
Jesús? ¿Dónde y cómo sucede la curación?
3. ¿Qué es lo que el samaritano hace y dice
para mostrar su gratitud?
4. ¿Cómo Jesús acoge y confirma el gesto de
gratitud del samaritano?
5. ¿Qué tiene que ver la respuesta final de
Jesús a los fariseos sobre el Reino con la gratitud del samaritano?
1.
Vivir en gratitud es una señal de la
presencia del Reino en medio de nosotras/os. ¿Cuáles son los sentimientos que
predominan dentro de mí: la amargura o la gratitud?
2.
¿Cómo transmitir a los otros la importancia
de vivir en gratitud y en gratuidad?
La
gratitud es un tema propio de Lucas. Saber vivir en gratitud es saber alabar a
Dios por todo lo que recibimos de Él. Por eso Lucas habla tantas veces de que
el pueblo quedaba admirado y alababa a Dios por las cosas que Jesús realizaba.
De
los diez leprosos sólo uno volvió para alabar a Dios y agradecer a Jesús. Era
un samaritano. ¿Por qué no volvieron los otros?
En
la opinión de los judíos de Jerusalén los samaritanos no observaban la Ley como
se debía. Entre los judíos había una tendencia que llevaba al pueblo a observar
la ley para merecer la vida eterna. Por la observancia iban acumulando créditos
y méritos delante de Dios. Gratitud y gratuidad no forman parte del vocabulario
de personas que viven de esta manera su relación con Dios. Ellas encuentran tan
normal recibir algún favor que ni siquiera agradecen.
El
samaritano representa a las personas que tienen conciencia clara de que los
seres humanos no tenemos mérito ni crédito delante de Dios. Todo es gracia;
comenzando con el don de la propia vida. Hoy son los pobres los que hacen el
papel de samaritano y nos ayudan a descubrir esta dimensión de gratitud de la
vida.
Para
Jesús agradecer a los otros por los beneficios recibidos es una manera de darle
a Dios la alabanza que se le debe. Todo lo que recibimos debe ser visto como
don de Dios que viene a nosotras/os a través del hermano y de la hermana.
Los
fariseos pensaban que el Reino sólo podría venir cuando el pueblo hubiera
llegado a la perfecta observancia de la Ley de Dios. Para Jesús el Reino de
Dios ya llegó, ya está en medio nuestro, independientemente de nuestro esfuerzo
o mérito. Tiene una manera de ver las cosas distinta a la de los fariseos.
Prefiere al samaritano que vive en gratitud más que a los otros nueve que
piensan que merecen el bien que reciben de Dios.
Carlos Mesters, Lectura orante del Evangelio de
Lucas
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
En el texto que vamos a leer
Teresa recomienda agradecer a Dios las gracias que recibimos. Para esto hace
falta reconocerlas.
... quien
llegare a tener ternura en la oración alábele mucho,
conózcase por
muy deudor;
porque ya
parece le quiere para su casa, y escogido para su reino,
si no torna
atrás.
Descuídese de
unas humildades que hay (...)
que les parece
humildad no reconocer que el Señor les va dando dones.
Entendamos
bien, bien, como ello es,
que nos lo da
Dios sin ningún merecimiento nuestro,
y
agradezcámoslo a Su Majestad;
porque si no
reconocemos que recibimos,
no despertamos
a amar.
Y es cosa muy
cierta, que mientras más vemos estamos ricos,
sabiendo que
somos pobres, más aprovechamiento nos viene,
y aún más
verdadera humildad.
Si al comenzar
el Señor a dárselos,
comienza a
atemorizarse con miedo de vanagloria,
se acobarda el
ánimo hasta hacerlo creer
que no es capaz
de grandes bienes.
Y es cosa muy
clara que amamos más a una persona
cuando
recordamos mucho las buenas obras que nos hace.
Pues si es
lícito, y tan meritorio,
que siempre
tengamos memoria que tenemos de Dios el ser,
y que nos creó
de la nada, y que nos sustenta,
y todos los
demás beneficios de su muerte y trabajos,
¿por qué no
será lícito que entienda yo y vea y considere muchas veces
que solía
hablar de vanidades,
y que ahora me
ha dado el Señor que no querría hablar sino de Él?
He aquí una
joya que acordándonos que es dada, y ya la poseemos,
forzado convida
a amar,
que es todo el
bien de la oración fundada sobre humildad.
Es necesario
sacar fuerzas de nuevo para servir y procurar no ser ingratos;
porque con esa
condición las da el Señor;
que si no
usamos bien del tesoro y del gran estado en que nos pone,
nos lo tornará
a tomar y quedaremos mucho más pobres,
y dará Su
Majestad las joyas a quien luzca y aproveche con ellas
a sí y a los
otros.
Pues, ¿cómo
aprovechará y gastará con largueza
el que no
entiende que está rico?
Es imposible,
conforme a nuestra naturaleza - a mi parecer –
tener ánimo
para cosas grandes
quien no
entiende está favorecido de Dios.
Porque somos
tan miserables y tan inclinados a cosas de tierra,
que mal podrá
aborrecer todo lo de acá de hecho con gran desasimiento,
quien no
entiende tiene alguna prenda de lo de allá.
Porque con
estos dones es adonde el Señor nos da la fortaleza,
que por
nuestros pecados nosotros perdimos.
Y mal deseará
se descontenten todos de él y le aborrezcan,
y todas las
demás virtudes grandes que tienen los perfectos,
si no tiene
alguna prenda del amor que Dios le tiene,
y juntamente fe
viva.
Porque es tan
muerto nuestro natural,
que nos vamos a
lo que presente vemos;
y así estos
mismos favores son los que despiertan la fe y la fortalecen.
Ya puede ser
que yo - como soy tan ruin - juzgo por mí;
que otros habrá
que no hayan menester más de la verdad de la fe
para hacer
obras muy perfectas;
que yo, como
miserable, todo lo he habido menester.
1.
¿Por qué es tan
importante para Teresa que la persona “entienda y vea y considere muchas
veces” lo que Dios fue obrando en ella?
2.
¿De qué modo nos
invita a vivir la gratitud, la humildad y el amor?
1.
¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a
nosotras/os hoy?
2.
¿Nos evocan algún otro texto de la Biblia?
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
En el texto que vamos a leer
Teresa se refiere a la importancia de la respuesta humana a las gracias que recibimos
de Dios. Vamos a conversar sobre esto:
1. ¿Nos resulta fácil reconocer las
gracias que recibimos de Dios?
2. ¿Cómo se da el proceso de
integrarlas a la vida? Comparte una experiencia
Con la
petición del Padre Nuestro “Venga a nosotros tu Reino” Teresa comenta la
oración de quietud, y da avisos para no quedarse ahí, y seguir adelante
Puesta el alma en esta oración de
quietud,
ya parece le ha concedido el
Padre Eterno
su petición de darle acá su
reino.
¡Oh dichosa petición, que tanto
bien en ella pedimos sin entenderlo!
Hecha Dios esta merced, hemos de
descuidarnos de las cosas del mundo,
porque, llegando el Señor de él,
todo lo echa fuera.
No digo que todos los que
tuvieren esta oración,
por fuerza estén desasidos del
todo del mundo;
al menos querría que entiendan lo
que les falta y se humillen,
y procuren irse desasiendo del
todo, porque, si no, se quedará aquí.
Y alma a quien Dios le da tales
prendas, es señal que la quiere para mucho:
si no es por su culpa, irá muy
adelante.
Mas si ve que, poniéndola el
reino del cielo en su casa, se vuelve a la tierra,
no sólo no le mostrará los
secretos que hay en su reino,
sino que serán pocas veces las
que le haga este favor, y breve espacio.
Ya puede ser yo me engañe en
esto, mas lo veo y sé que pasa así,
y tengo para mí que por eso no
hay muchos más espirituales;
porque, como no responden en los
servicios conforme a tan gran merced
con no volver a disponerse a
recibirla,
sino sacar al Señor de las manos
la voluntad que ya tiene por suya
y ponerla en cosas bajas, se va a buscar
adonde le quieran para dar más, aunque no del todo quita lo dado, cuando se
vive con limpia conciencia.
Mas hay personas - y yo he sido
una de ellas –
que está el Señor
enterneciéndolas y dándolas inspiraciones santas
y luz de lo que es todo y, en
fin, dándoles este reino
y poniéndoles en esta oración de
quietud, y ellos haciéndose sordos.
Porque son tan amigas de hablar y
de decir muchas oraciones vocales
muy aprisa, como quien quiere
acabar su tarea
- como tienen ya por sí de
decirlas cada día -,
que, aunque, como digo, les ponga
el Señor su reino en las manos,
no lo admiten; sino que ellos,
con su rezar, piensan que hacen mejor,
y se distraen.
1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa
a nosotras/os hoy?
2. ¿Nos evocan algún otro texto de la
Biblia?
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
En el texto que vamos a leer Teresa habla de
la importancia de no creer que el Señor “debe” darnos determinadas gracias.
Vamos a conversar sobre esto:
1.
¿Suelo estar conforme con lo que recibo de
Dios o a veces estoy insatisfecha? ¿Por qué?
En las cuartas Moradas Teresa habla de los gustos de
Dios y como se han de alcanzar no procurándolos
Yo os diré lo que en esto he entendido:
¡humildad, humildad!;
por ésta se deja vencer el Señor a cuanto de
Él queramos.
Y lo primero en que veréis si la tenéis
es en no pensar que merecéis estas mercedes
y gustos del Señor
ni los habéis de tener en vuestra vida.
Me diréis que de esta manera cómo se han de
alcanzar no procurándolos.
A esto respondo que no hay otra mejor de la
que os he dicho
y no procurarlos, por estas razones:
la primera, porque lo primero que
para esto es menester
es amar a Dios sin interés;
la segunda, porque es un poco de poca
humildad
pensar que por nuestros servicios miserables
se ha de alcanzar cosa tan grande;
la tercera, porque el verdadero
aparejo para esto
es deseo de padecer y de imitar al Señor, y
no gustos,
los que, en fin, le hemos ofendido;
la cuarta, porque no está obligado Su
Majestad a dárnoslos
como a darnos la gloria, si guardamos sus
mandamientos;
que sin esto nos podremos salvar,
y sabe mejor que nosotros lo que nos
conviene y quién le ama de verdad;
es cosa cierta, yo lo sé,
y conozco personas que van por el camino del
amor, como han de ir,
por sólo servir a su Cristo crucificado,
que no sólo no le piden gustos ni los
desean,
mas le suplican no se los dé en esta vida.
Esto es verdad.
La quinta es porque trabajaremos en
balde,
que, como no se ha de traer esta agua por
arcaduces, como la pasada,
si el manantial no la quiere producir,
poco aprovecha que nos cansemos;
Suyas somos, hermanas; haga lo que quisiere
de nosotras;
llévenos por donde fuere servido.
Bien creo que quien de verdad se humillare y
desasiere,
digo de verdad, porque no ha de ser por
nuestros pensamientos
que muchas veces nos engañan
sino que estemos desasidas del todo,
que no dejará el Señor de hacernos esta
merced
y otras muchas que no sabremos desear.
¡Sea por siempre alabado y bendito, amén!
1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa
a nosotras/os hoy?
2. ¿Nos evocan algún otro texto de la
Biblia?
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)