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LA ALEGRÍA

DE COMPARTIR

 

1. Evangelio: ¡Feliz de ti por haber creído!

2. Teresa: “Alabemos a Dios en sus criaturas”

3. Teresa: “Desengañarnos unos a otros”

4. Teresa: “No querer que vayan todos por nuestro camino”

 

   

 

1. Evangelio: ¡Feliz de ti por haber creído!

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

El texto que vamos a leer nos presenta a dos mujeres, María e Isabel, en un encuentro en el que se comunican profundamente y comparten sus experiencias. Nosotras vivimos cotidianamente muchos encuentros. Vamos a recordar y compartir algún encuentro significativo que vivimos últimamente.   

 

 

2. Lectura orante de la Palabra: Lucas 1, 39-56   

(Hacerla de forma dialogada: relator/a, Isabel, María)

 

En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.

 

Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:

 

«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!

 

¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.

 

Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor».

 

María dijo entonces:

«Mi alma canta la grandeza del Señor,

y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador,

porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora.

En adelante todas las generaciones me llamarán feliz,

porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas:

¡su Nombre es santo!

Su misericordia se extiende de generación en generación

sobre aquellos que lo temen. 

Desplegó la fuerza de su brazo,

dispersó a los soberbios de corazón.

Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su servidor,

acordándose de su misericordia,

como lo había prometido a nuestros padres,

en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».

 

María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa.

 

2. 1. Ver el texto de cerca

  1. ¿Dónde se produce el encuentro?

2.      ¿Qué hizo María? ¿Qué hizo Isabel?

3.      ¿Qué actitud tienen? ¿De qué hablan?

4.      ¿Qué produce el encuentro en cada una?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

  1. ¿Qué imagen de Dios transmite este texto? ¿Dónde se hace presente? ¿Qué produce en las personas?
  2. ¿Qué modelo de persona religiosa nos presenta este texto?

 

2.3. Ayuda para el grupo

 

El simbolismo que hay detrás del relato de la visitación es el del Arca de la Alianza que el pueblo transportaba en su peregrinar y que representaba la compañía protectora de Yahvé en medio de su pueblo cuando era guiado por Moisés. María, por la encarnación de Jesús en su vientre, quedó convertida en arca de la alianza, es decir, en portadora de la presencia de Dios en su hijo Jesús.          

En el texto de Lucas María hace el mismo recorrido que realizaba el Arca en el principio: las altas montañas de Judá (Num 10, 33; 2 Mac 2, 4).  Llama la atención que el Evangelio proponga su modelo de nueva Arca de la Alianza como un encuentro entre dos mujeres en estado de gestación.  El lenguaje de estas mujeres es el lenguaje cotidiano de la vida del pueblo.  Ellas hablan de la vida que sienten crecer en su propio cuerpo, del niño que salta en el vientre de Isabel, de bendiciones para el fruto del vientre de María...  Pero de este lenguaje tan sencillo, tan aparentemente lejano de las grandes formulaciones doctrinales  surgen confesiones de humildad y de fe en Jesús (“¿quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?”), nuevas fórmulas de bienaventuranzas (“bienaven-turada tú que has creído”), confesiones de confianza en Dios (“lo que te ha dicho el Señor se cumplirá”) y un canto de alabanza al Dios liberador que mira la humillación de su pueblo e interviene en su favor.

Lucas en su narración nos deja entrever la nueva era que nace con Jesús y que experimentan las comunidades: la sacramentalidad de Dios acontece en lo cotidiano. El único absoluto, que es Dios, se relaciona familiarmente con su pueblo y obra constantemente en medio de su pueblo. Hay que estar atento como María e Isabel para percibir esa presencia y obrar de Dios.

Carlos Mester, Lectura Orante del Evangelio de Lucas

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

 

 


 

2. Teresa: “Alabemos a Dios en sus criaturas”

 

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

En el texto que vamos a escuchar Teresa se refiere a la reacción de las personas ante las experiencias del obrar de Dios en los demás. No en cualquier contexto es fácil revelar la propia intimidad.

 

2. Lectura orante de Teresa: I Moradas 1, 3-4; V Moradas I,8

 

Antes de comunicar sus experiencias en Las Moradas, Teresa advierte sobre la actitud que tiene que tener quien las escucha. Tenía experiencia de reacciones negativas en otros momento de su vida: “Comenzasteis, Señor, a abrir vuestros tesoros para vuestra sierva; no sólo darlos, sino a querer que entendiesen me los dabais. Esto entendido comenzó la murmuración y persecución de golpe, decían que me quería hacer santa y que inventaba novedades…(Vida 19, 7-8)

 

Es necesario que estéis atentas a esta comparación (del castillo) ;

quizá pueda por ella daros a entender algo

de las mercedes que Dios hace a las almas (...)

porque os será gran consuelo, cuando el Señor os las hiciere,

saber que es posible; y a quien no, para alabar su gran bondad (…).

 

Tengo por cierto que, a quien hiciere daño entender

que es posible hacer Dios esta merced en este destierro,

que estará muy falta de humildad y del amor del prójimo;

porque, si esto no es, ¿cómo podemos dejar de alegrarnos

de que haga Dios estas mercedes a un hermano nuestro,

- pues no impide para hacérnoslas a nosotras -,

y de que Su Majestad dé a entender sus grandezas,

sea en quien fuere?

Y así sucede no hacerlas por ser más  santos

a quien las hace que a los que no,

como vemos en san Pablo y la Magdalena,

sino para que se conozca su grandeza, 

y para que nosotros le alabemos en sus  criaturas.

 

Al menos creo que, quien no creyere que puede Dios mucho más

y que ha tenido por bien y tiene algunas veces

comunicarlo a sus criaturas,

que tiene bien cerrada la puerta para recibirlas.

Por eso, hermanas, nunca os pase esto,

sino creed de Dios mucho más y más,

y no pongáis los ojos en si son ruines o buenos a quien las hace,

que Su Majestad lo sabe, como os lo he dicho.

No hay para qué meternos en esto,

sino con simpleza de corazón y humildad servir a Su Majestad

y alabarle por sus obras y maravillas.

 

3.1 Ver el texto de cerca

1. ¿Con qué expresión sentimos más sintonía?

2. ¿Qué actitudes fomenta Teresa y cuáles quiere evitar cuando la persona conoce lo que Dios obra en los demás?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotra/os hoy?

2. ¿Nos evoca algún texto bíblico?

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

 

3. Teresa: “Desengañarnos unos a otros”

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

En el texto que vamos a escuchar Teresa se refiere a la necesidad que tenemos de los demás para conocernos y crecer. Es una ayuda con la que no siempre contamos, por distintos motivos.

 

2. Lectura orante de Teresa: Vida 16, 1. 6-7

En el libro de la Vida Teresa interrumpe la explicación del tercer grado de oración para entablar un diálogo con Fray García de Toledo, a quien dirigía la obra. En él hace referencia a otras personas con las que compartían el camino de seguimiento de Jesús en esos años (1562 – 1565): Francisco de Salcedo (laico), Fray Domingo Báñez (dominico), y  Doña Guiomar de Ulloa (laica).

 

“Vengamos ahora a hablar de la tercera agua con que se riega esta huerta,

que es agua corriente de río o de fuente,

que se riega con mucho menos trabajo,

aunque alguno da el encaminar el agua.

(…) No me parece que es otra cosa

sino un morir casi del todo a todas las cosas del mundo

y estar gozando de Dios.

 

(…) Pues dice vuestra merced que me quiere,

quiero que me lo muestre en disponerse

para que Dios le haga esta merced,

porque veo muy pocos que no los vea con demasiada prudencia

para lo que les conviene.

Ya puede ser que tenga yo más que todos;

no me lo consienta vuestra merced, padre mío,

pues es mi confesor y a quien he fiado mi alma.

Desengáñeme con verdad, que se usan muy poco estas verdades.

 

Este acuerdo querría que hiciésemos

los cinco que al presente nos amamos en Cristo:

que como otros en estos tiempos se juntaban en secreto

para ordenar maldades y herejías contra Su Majestad,

procurásemos juntarnos alguna vez para desengañarnos unos a otros,

y decir en lo que podríamos enmendarnos y contentar más a Dios;

que no hay quien tan bien se conozca a sí

como conocen los que nos miran,

si es con amor y cuidado de aprovecharnos.

 

Digo en secreto, porque no se usa ya este lenguaje.

Hasta los predicadores van ordenando sus sermones para no descontentar.

Buena intención tendrán y la obra lo será; mas así se enmiendan pocos.

Mas ¿cómo no son muchos

los que por los sermones dejan los vicios públicos?

¿Sabe qué me parece?

Porque tienen mucha prudencia los que los predican.

No están sin seso, con el gran fuego de amor de Dios,

como lo estaban los Apóstoles, y así calienta poco esta llama.

No digo que sea tanta como ellos tenían,

mas querría que fuese más de lo que veo.

¿Sabe vuestra merced en qué debe ir mucho?

En tener ya aborrecida la vida y en poca estima la honra;

que no les importaba perderlo todo que ganarlo todo,

a cambio de decir una verdad y sustentarla para gloria de Dios;

que a quien de veras lo tiene todo arriesgado por Dios,

igualmente lleva lo uno que lo otro.

 

2.1  Ver el texto de cerca

1. ¿Con qué expresión sentimos más sintonía?

2. ¿Qué propone a su amigo y confesor? ¿Y al grupo?

3. ¿Qué crítica hace de la pastoral de su tiempo?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotra/os hoy?

2. ¿Nos evoca algún texto bíblico?

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

 

 

4. Teresa: “No querer que vayan todos por nuestro camino”

 

1. Mirada contemplativa de la realidad

 

En el texto que vamos a escuchar Teresa advierte sobre una actitud típica de ciertas personas religiosas, que es hacer juicios sobre la vida de los demás.

·         ¿Nos sentimos identificadas con esa actitud?

·         ¿Cómo nos sentimos cuando vemos que la gente no vive, según nuestro criterio, “como Dios manda”?

 

 

2. Lectura orante de Teresa: Camino 41, 7; III Moradas 2, 13

 

Los siguientes párrafos de Teresa pertenecen a dos libros distintos en los que advierte sobre ciertos errores en los que pueden caer las personas que llevan ya cierto tiempo en el camino de la oración

 

Otro daño viene de andar el alma encogida, que es juzgar a otros.

Si tienen alegría santa, les parecerá disolución.

Si tratan con libertad y sin esos encogimientos, por aprovechar al prójimo

os parecerán imperfectos.

 

Es muy peligroso juzgar a otros,

y un andar continuamente en tentación

y muy difícil de resolver, porque es en perjuicio del prójimo.

Es malísimo pensar que no van bien si no van todos por vuestro camino. 

 

Miremos nuestras faltas y dejemos las ajenas,

que es mucho de personas tan concertadas espantarse de todo

y por ventura de quien nos espantamos

podríamos bien aprender en lo principal,

ya que aunque en los modales y en su manera de trato

le hacemos ventajas; 

no es esto lo de más importancia,

ni hay para qué querer luego que todos vayan por nuestro camino,

ni ponerse a enseñar el camino del espíritu

quien por ventura no sabe qué cosa es;

que con estos deseos que nos da Dios, hermanas, del bien de las almas, podemos hacer muchos yerros.

 

Así que, hijas mías, procurad entender de Dios en verdad

que no mira  tantas pequeñeces como vosotras pensáis;

y no dejéis que se os encoja el ánima y el ánimo,

que se podrán perder muchos bienes.

Todo lo que pudiereis sin ofensa de Dios, procurad ser afables

y tratar a las personas de modo que amen vuestra conversación

y deseen vuestra manera de vivir y tratar,

y no se atemoricen y amedrenten de la virtud.

 

2.1 Ver el texto de cerca

1. ¿Con qué expresión sentimos más sintonía?

2. ¿Por qué considera que es malo juzgar a otros?

3. ¿Qué propone para evitarlo?

 

2.2.  Escuchar el mensaje del texto

1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotra/os hoy?

2. ¿Nos evoca algún texto bíblico?

 

3. Respuesta agradecida

 

3.1 ¿Qué me invita a vivir la experiencia y la Palabra compartidas?

 

3.2 En forma de oración ponemos en común lo que Dios ha suscitado en nosotras/os en este encuentro.

 

(Si el grupo lo considera adecuado formula algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)

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