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1. Evangelio: ¡Feliz de ti por haber creído!
El texto que vamos a leer nos presenta a dos
mujeres, María e Isabel, en un encuentro en el que se comunican profundamente y
comparten sus experiencias. Nosotras vivimos cotidianamente muchos encuentros.
Vamos a recordar y compartir algún encuentro significativo que vivimos
últimamente.
(Hacerla de forma dialogada: relator/a, Isabel,
María)
En aquellos días, María partió y fue sin demora
a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa
de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño
saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y
bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor
venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo
que te fue anunciado de parte del Señor».
María dijo
entonces:
«Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi
salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de su
servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán
feliz,
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes
cosas:
¡su Nombre es santo!
Su misericordia se extiende de generación en
generación
sobre aquellos que lo temen.
Desplegó la fuerza de su brazo,
dispersó a los soberbios de corazón.
Derribó a los poderosos de su trono y elevó a
los humildes.
Colmó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías.
Socorrió
a Israel, su servidor,
acordándose
de su misericordia,
como lo había prometido a nuestros padres,
en favor de Abraham y de su descendencia para
siempre».
María permaneció con Isabel unos tres meses y
luego regresó a su casa.
2. ¿Qué hizo María? ¿Qué hizo Isabel?
3. ¿Qué actitud tienen? ¿De qué hablan?
4. ¿Qué produce el encuentro en cada una?
El simbolismo que hay detrás del
relato de la visitación es el del Arca de
En el texto de Lucas María hace el mismo recorrido que
realizaba el Arca en el principio: las altas montañas de Judá (Num 10, 33; 2
Mac 2, 4). Llama la atención que el
Evangelio proponga su modelo de nueva Arca de
Lucas en su narración nos deja entrever la nueva era que nace con Jesús
y que experimentan las comunidades: la sacramentalidad de Dios acontece en lo cotidiano. El único absoluto, que es Dios, se
relaciona familiarmente con su pueblo y obra constantemente en medio de su
pueblo. Hay que estar atento como María e Isabel para percibir esa presencia y
obrar de Dios.
Carlos Mester, Lectura Orante del Evangelio de
Lucas
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
En
el texto que vamos a escuchar Teresa se refiere a la reacción de las personas
ante las experiencias del obrar de Dios en los demás. No en cualquier contexto
es fácil revelar la propia intimidad.
Antes de
comunicar sus experiencias en Las Moradas, Teresa advierte sobre la actitud que
tiene que tener quien las escucha. Tenía experiencia de reacciones negativas en
otros momento de su vida: “Comenzasteis, Señor, a abrir vuestros tesoros para
vuestra sierva; no sólo darlos, sino a querer que entendiesen me los dabais.
Esto entendido comenzó la murmuración y persecución de golpe, decían que me
quería hacer santa y que inventaba novedades…(Vida 19, 7-8)
Es
necesario que estéis atentas a esta comparación (del castillo) ;
quizá
pueda por ella daros a entender algo
de
las mercedes que Dios hace a las almas (...)
porque
os será gran consuelo, cuando el Señor os las hiciere,
saber
que es posible; y a quien no, para alabar su gran bondad (…).
Tengo
por cierto que, a quien hiciere daño entender
que
es posible hacer Dios esta merced en este destierro,
que
estará muy falta de humildad y del amor del prójimo;
porque,
si esto no es, ¿cómo podemos dejar de alegrarnos
de
que haga Dios estas mercedes a un hermano nuestro,
-
pues no impide para hacérnoslas a nosotras -,
y de
que Su Majestad dé a entender sus grandezas,
sea
en quien fuere?
Y
así sucede no hacerlas por ser más
santos
a
quien las hace que a los que no,
como
vemos en san Pablo y
sino
para que se conozca su grandeza,
y
para que nosotros le alabemos en sus
criaturas.
Al
menos creo que, quien no creyere que puede Dios mucho más
y
que ha tenido por bien y tiene algunas veces
comunicarlo
a sus criaturas,
que
tiene bien cerrada la puerta para recibirlas.
Por
eso, hermanas, nunca os pase esto,
sino
creed de Dios mucho más y más,
y no
pongáis los ojos en si son ruines o buenos a quien las hace,
que
Su Majestad lo sabe, como os lo he dicho.
No
hay para qué meternos en esto,
sino
con simpleza de corazón y humildad servir a Su Majestad
y
alabarle por sus obras y maravillas.
1. ¿Con qué expresión sentimos más sintonía?
2. ¿Qué actitudes fomenta Teresa y cuáles quiere
evitar cuando la persona conoce lo que Dios obra en los demás?
1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotra/os hoy?
2. ¿Nos evoca algún texto bíblico?
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
En
el texto que vamos a escuchar Teresa se refiere a la necesidad que tenemos de
los demás para conocernos y crecer. Es una ayuda con la que no siempre
contamos, por distintos motivos.
“Vengamos
ahora a hablar de la tercera agua con que se riega esta huerta,
que
es agua corriente de río o de fuente,
que
se riega con mucho menos trabajo,
aunque
alguno da el encaminar el agua.
(…)
No me parece que es otra cosa
sino
un morir casi del todo a todas las cosas del mundo
y
estar gozando de Dios.
(…)
Pues dice vuestra merced que me quiere,
quiero
que me lo muestre en disponerse
para
que Dios le haga esta merced,
porque
veo muy pocos que no los vea con demasiada prudencia
para
lo que les conviene.
Ya
puede ser que tenga yo más que todos;
no
me lo consienta vuestra merced, padre mío,
pues
es mi confesor y a quien he fiado mi alma.
Desengáñeme
con verdad, que se usan muy poco estas verdades.
Este
acuerdo querría que hiciésemos
los
cinco que al presente nos amamos en Cristo:
que
como otros en estos tiempos se juntaban en secreto
para
ordenar maldades y herejías contra Su Majestad,
procurásemos
juntarnos alguna vez para desengañarnos unos a otros,
y
decir en lo que podríamos enmendarnos y contentar más a Dios;
que
no hay quien tan bien se conozca a sí
como
conocen los que nos miran,
si
es con amor y cuidado de aprovecharnos.
Digo
en secreto, porque no se usa ya este lenguaje.
Hasta
los predicadores van ordenando sus sermones para no descontentar.
Buena
intención tendrán y la obra lo será; mas así se enmiendan pocos.
Mas
¿cómo no son muchos
los
que por los sermones dejan los vicios públicos?
¿Sabe
qué me parece?
Porque
tienen mucha prudencia los que los predican.
No
están sin seso, con el gran fuego de amor de Dios,
como
lo estaban los Apóstoles, y así calienta poco esta llama.
No
digo que sea tanta como ellos tenían,
mas
querría que fuese más de lo que veo.
¿Sabe
vuestra merced en qué debe ir mucho?
En
tener ya aborrecida la vida y en poca estima la honra;
que
no les importaba perderlo todo que ganarlo todo,
a
cambio de decir una verdad y sustentarla para gloria de Dios;
que
a quien de veras lo tiene todo arriesgado por Dios,
igualmente
lleva lo uno que lo otro.
1. ¿Con qué expresión sentimos más sintonía?
2. ¿Qué propone a su amigo y confesor? ¿Y al
grupo?
3. ¿Qué crítica hace de la pastoral de su
tiempo?
1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotra/os hoy?
2. ¿Nos evoca algún texto bíblico?
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)
En el texto que vamos a escuchar Teresa
advierte sobre una actitud típica de ciertas personas religiosas, que es hacer
juicios sobre la vida de los demás.
·
¿Nos sentimos identificadas con esa actitud?
·
¿Cómo nos sentimos cuando vemos que la gente
no vive, según nuestro criterio, “como Dios manda”?
Los siguientes
párrafos de Teresa pertenecen a dos libros distintos en los que advierte sobre
ciertos errores en los que pueden caer las personas que llevan ya cierto tiempo
en el camino de la oración
Otro daño viene
de andar el alma encogida, que es juzgar a otros.
Si tienen
alegría santa, les parecerá disolución.
Si tratan con
libertad y sin esos encogimientos, por aprovechar al prójimo
os parecerán
imperfectos.
Es muy
peligroso juzgar a otros,
y un andar
continuamente en tentación
y muy difícil
de resolver, porque es en perjuicio del prójimo.
Es malísimo
pensar que no van bien si no van todos por vuestro camino.
Miremos
nuestras faltas y dejemos las ajenas,
que es mucho de
personas tan concertadas espantarse de todo
y por ventura
de quien nos espantamos
podríamos bien
aprender en lo principal,
ya que aunque
en los modales y en su manera de trato
le hacemos
ventajas;
no es esto lo
de más importancia,
ni hay para qué
querer luego que todos vayan por nuestro camino,
ni ponerse a enseñar
el camino del espíritu
quien por
ventura no sabe qué cosa es;
que con estos
deseos que nos da Dios, hermanas, del bien de las almas, podemos hacer muchos
yerros.
Así que, hijas
mías, procurad entender de Dios en verdad
que no
mira tantas pequeñeces como vosotras
pensáis;
y no dejéis que
se os encoja el ánima y el ánimo,
que se podrán
perder muchos bienes.
Todo lo que
pudiereis sin ofensa de Dios, procurad ser afables
y tratar a las
personas de modo que amen vuestra conversación
y deseen
vuestra manera de vivir y tratar,
y no se
atemoricen y amedrenten de la virtud.
1. ¿Con qué expresión sentimos más sintonía?
2. ¿Por qué considera que es malo juzgar a
otros?
3. ¿Qué propone para evitarlo?
1. ¿Qué nos dicen las palabras de Teresa a nosotra/os hoy?
2. ¿Nos evoca algún texto bíblico?
(Si el grupo lo considera adecuado formula
algún acuerdo comunitario que les ayude a vivir lo que surgió en la oración)