APROBACIÓN DE LAS CONSTITUCIONES
 
2 de abril, 2006

 

 

Esta es una de las mayores gracias: el haberos podido ofrecer este cuerpo de doctrina que debe ser el principal alimento de vuestras almas, vuestro mejor maestro, guía y consejero, y lo que ha de formar vuestro espíritu.

 

Contiene a nuestro modo de entender el espíritu de la obra y los pormenores más precisos. Lo demás lo irán elaborando el tiempo y la gracia.

                                                                      Tortosa, 23 de junio, 1879

 

 

 

Cantaré eternamente las misericordias del Señor… 


 

 

 

 

 

Vaticano, 3 Marzo, 2006

     

Prot.n. T 28-1 /2005

  

Reverenda Madre,

            En carta del 6 de octubre del año anterior Vd. ha presentado a este Dicasterio la petición de aprobación del nuevo texto de las Constituciones de la Compañía de Santa Teresa de Jesús.

            Pedimos excusa por el retraso en darle nuestra respuesta.

El texto enmendado ha sido elaborado, discutido y aprobado por el XV Capítulo general del Instituto, según las normas del derecho.

            Esta Congregación para los Institutos de Vida consagrada y las Sociedades de Vida apostólica, después de un atento estudio, encuentra la nueva redacción enriquecida y bien integrada. Antes de emitir el Decreto se pide sólo una ulterior precisión o una explicación de los puntos transcritos en las hojas adjuntas. Será suficiente enviar los artículos modificados o las explicaciones, sin imprimir de nuevo el texto completo.

Una vez recibida la respuesta, elaborada por Vd. y su Consejo, nos  apresuraremos a emitir el Decreto de aprobación.

 

            Aprovecho con gusto esta circunstancia para saludarla fraternalmente en el Señor.

 

 

(con anexo)

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

Rvda. Madre Carmen Bartolomé

Superiora General

Compañía de Santa Teresa de Jesús

Dirección General

Vía Valcannuta, 134 - 00166 Roma

 

  

Prot.n. T 28-1 /2005

 

D E C R E T O

 

La Compañía de Santa Teresa de Jesús, cuya Casa Generalicia se encuentra en Roma, ha votado, durante el XV Capítulo General, un texto reelaborado de Constituciones, aprobadas por la Sede Apostólica el 7 de octubre de 1979 (Prot. N. T 28-1/79). La Superiora General ha presentado al Dicasterio el nuevo texto solicitando la aprobación.

 

Después de estudiar atentamente el documento, en el que se han introducido algunas puntualizaciones, la Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica, con el presente decreto, aprueba el nuevo texto de las Constituciones.

 

Este Dicasterio augura vivamente que la práctica de las Constituciones sea para las Hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús una ayuda inestimable en la realización de la propia vocación, como “mujeres consagradas convocadas por Dios a promover los interesas de Jesús para restaurar en Él todas las cosas”.

 

No obstante cualquier cosa en contrario.

 

Vaticano, 2 de abril de 2006, fiesta de la Inspiración.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Viva Jesús

 

2 de abril, 2006

Fiesta de la INSPIRACIÓN de la Compañía

 

 

A LAS HERMANAS DE LA COMPAÑÍA DE SANTA TERESA DE JESÚS

 

            Muy queridas Hermanas:

 

            “Dad GRACIAS hoy y todos los días de vuestra vida”  y abríos a la fidelidad del don que Dios os ofrece hoy –el proyecto de vida renovado-, nuestras Constituciones.

 

¡FELICIDADES a cada una y a todas las Comunidades!

 

Todas queremos hoy, fiesta de la Inspiración de la Compañía, dar GRACIAS al Espíritu que movió el corazón y el ánimo de Enrique para que lo diera todo sin quedarse nada. La obra fue posible por su exquisita disponibilidad al Amor.  Jesús y su Reino fueron su única pasión.  Le bastaba descubrir, atisbar, que Dios lo quería, para vivirlo con todas sus consecuencias.

 

            Estamos seguras, no podemos dudar de la palabra de la Iglesia, de que nuestro Proyecto de vida, aprobado en el XV Capítulo General, ha sido confirmado hoy para nosotras, para la Compañía, como el mejor modo de vivir el Evangelio y seguir a Jesús.

 

            Acogemos de corazón este don y nos unimos en la vigilia para renovar con júbilo nuestra consagración en obediencia, pobreza y castidad.

 

            Damos GRACIAS a Jesús, Teresa y Enrique.

            Todas cantamos hoy y pedimos confiadas, sabiendo que nos será dado:

Graba tu imagen en mi memoria …

Graba tu amor en mi corazón …

Graba en mi adentro tu hermosura …

             Un abrazo lleno de agradecimiento.

             Vuestra hermana:

           

  

 

 


Georgina Zubiría, rscj, que ha moderado nuestras reuniones, se alegra con nosotras

 

México, D. F., a 10 de abril de 2006.

 

Muy queridas hermanas de la Compañía de Santa Teresa de Jesús:

 Aún recuerdo que hace cuatro años, cuando comencé a caminar junto con ustedes, me llamó mucho la atención aquello que les dice san Enrique: “Lo demás lo irán elaborando el tiempo y la gracia.”

 Ahora, al saber que ya fueron aprobadas sus Constituciones, celebro y agradezco con ustedes este tiempo de gracia vivido y compartido, orado y festejado. Tiempo de encuentros profundos y de búsqueda sincera, de percibir al Espíritu en la Palabra y en las muchas palabras pronunciadas desde los ricos y diversos contextos en los que la Compañía se encarna. Tiempo de abrir el corazón y darle la forma de los intereses de Jesús. ¡Tiempo de conversión y de gracia!

 

Con cariño entrañable, agradezco la oportunidad que me regalaron al compartir conmigo el evangelio vivido por cada una en el proceso de actualización de sus Constituciones. No deja de impactarme y conmoverme su sentido de pertenencia a un cuerpo, su corresponsabilidad con la misión común, su participación creativa y dinámica en la construcción colectiva de su Proyecto de Vida. A lo largo de estos cuatro años, la Compañía –con rostros y nombres muy concretos-, compartió conmigo su intimidad: sus deseos y sus dolores, sus gozos y sus esperanzas, sus miedos y sus certezas. Pueden tener la seguridad de que esta experiencia ha marcado mi vida con el valor y la fuerza de la intercongregacionalidad como condición de posibilidad de la vida religiosa en el mundo actual.

En cada encuentro “inter”, “pre” y “capitular”, la oración de cada día, las comidas y las eucaristías compartidas, las largas e intensas jornadas de trabajo y los ratos de descanso y distensión fueron momentos de percibir la presencia de la Sabiduría divina y la acción fecundante del Espíritu de comunión que las empuja a vivirlo “Todo por Jesús”.

Estoy segura de que en sus Constituciones han cosechado lo que ya se vive en las distintas Provincias y en el conjunto de la Compañía. Vida aún pequeña y frágil que, con su cuidado, su cariño y su discernimiento crecerá hasta convertirse en un árbol fecundo y frondoso capaz de ofrecerse cada día en favor de la vida de nuestros pueblos, especialmente de aquellos en los que “más peligran los intereses de Jesús”.

Una vez más, gracias por su acogida y su cariño, por su apertura y su confianza. Mi acción de gracias se convierte en oración cotidiana para que sus Constituciones encuentren los cauces adecuados en cada generación de teresianas, en cada contexto nacional y local, en cada raza y cultura, en cada comunidad y provincia. Que santa Teresa y san Enrique bendigan a la Compañía e iluminen su caminar.

 Con profundo afecto, su hermana

Georgina Zubiría M., rscj


 

La H. Pilar Feliú, del Equipo General de Constituciones, nos comparte sus impresiones y sentimientos ante las Constituciones aprobadas

Me han pedido que trasmita mis impresiones y sentimientos al recibir la noticia de nuestras Constituciones aprobadas.  Me resulta difícil hacerlo porque las palabras se me quedan inexpresivas, pequeñas. No acierto a expresar la hondura de lo que he vivido por dentro. Pero voy a intentarlo.

 Os digo que tuve una explosión de emoción, alegría, gratitud y una mezcla de sentimientos agolpados al leer la carta de la Congregación de Religiosos del 3 de marzo.

 Me conmovió el tono cordial, cercano, como de madre y hermana, con que está escrita la carta. Mientras la leía sentí claramente que las Constituciones estaban ya aprobadas..... que había llegado la palabra definitiva, aunque aún no hubiese sido pronunciada oficialmente.

 

Aquello lo viví como un regalo del cielo, como si Dios quisiera ratificarnos la vigencia y fecundidad de nuestro carisma, expresado en las Constituciones.   Y se me hicieron presentes en aquel momento las personas, el trabajo, las vivencias de todos estos años..... ¡Cuánta vida compartida...! ¡cuántas manos enlazadas...! ¡qué largo camino y qué fecundo el que hemos recorrido...!  Di muchas gracias a Dios por todo.

 También Nuestro Padre se me hizo presente, igual que lo ha estado durante todo el tiempo del Proyecto Constituciones acompañándonos y sugiriendo la palabra oportuna, adecuada.....  Como si él, que tuvo que enfrentarse a animadversiones costosas y duraderas, nos hubiera llevado de la mano para que la Santa Sede hoy nos señalara solamente algunas puntualizaciones en el texto constitucional......

 Cuando llegó el Decreto de Aprobación mi impresión fue la de quien recibe al fin una gran promesa esperada y cumplida. Me impresionó que el Decreto esté fechado el 2 de abril y que recoja literalmente lo nuclear de nuestro Artículo 2: “mujeres consagradas convocadas por Dios a promover los intereses de Jesús para restaurar en Él todas las cosas”.

 Me pareció muy significativo también que el Decreto nos estimule con tanto interés a vivir las Constituciones como el medio mejor de realizar nuestra vocación de teresianas.

 Esta palabra de la Iglesia la viví como una llamada  que se nos hace a orar y reflexionar frecuentemente las Constituciones, para interiorizarlas hasta hacerlas patrimonio de nuestra mente y corazón. Y a la vez, irlas traduciendo en gestos y palabras, en hechos concretos de  VIDA.


También la Hna. Cristina Robaina nos comparte las suyas

 

“Todas las voces, todas… Todas las manos, todas…”  [1]

 

Me piden, hermanas, expresar ”sentimientos, impresiones… sobre nuestras Constituciones ya aprobadas”. 

 

 Y al intentarlo,  empieza a crecer dentro de mí una canción que me ofrece su ancho cauce  para expresar este Pentecostés  que hemos compartido en Compañía durante los últimos años: se llama “Canción con todos” y alude a nuestra humana capacidad de hacer posible un himno de fe y vida compartida desde la diversidad de pueblos y sensibilidades, de geografías y pertenencias. En nuestro caso,  esta canción se ofrece como caja de resonancia de nuestro caminar carismático de este tiempo de gracia.  Mi experiencia es que al emprender y recorrer nuestro camino de Constituciones en familia, fuimos sintiendo que “andaba en nuestra sangre un río que liberó en nuestra voz su caudal”.    

No puedo evitar conmoverme hasta las lágrimas al escuchar dentro de mí ese concierto que me habita;  una composición polifónica hecha de los sentimientos y  balbuceos, de las dudas y certezas que nos fuimos regalando unas a otras al querer decirnos a nosotras mismas y ser dichas por el Espíritu aquí y ahora.   Creímos y por eso hoy “tocamos con nuestras manos y vemos con nuestros ojos” nuestro proyecto de vida entretejido por “todas las voces, todas;  todas las manos, todas.”  Creímos cuando aún no veíamos ni tocábamos y por eso se nos concedió “liberar la esperanza” que nos ha habitado siempre y que hoy es Presencia.  Creímos y fue posible que “todas las sangres pudieran ser canción en el viento”.

Hermanas:  hoy siento que “ahora comenzamos……” 

 

En abril del año 2004, al enviarles el capítulo 13 –el último del texto- les hicimos llegar una sencilla evaluación del proceso. Eran tres preguntas: ¿qué nos ayudó?; ¿qué podríamos haber hecho mejor?; ¿qué hemos aprendido?  Las respuestas fueron riquísimas en todo sentido. [2]  También como nuevo punto de partida.  Entonces decíamos respecto a nuestro sabernos y sentirnos Compañía: 

 

*      redescubrimos la mística del carisma

*      experimentamos el dolor de la distancia entre nuestra vida y el texto

*      aprendimos a gozarnos con la riqueza de nuestro carisma al compartir las experiencias personales y comunitarias

*      sentimos un “renacer de las cenizas” y el compromiso de “tomar en nuestras manos” la Compañía

*      constatamos que la misión de la Compañía trasciende nuestros errores y debilidades

 

Hermanas: nos toca poner proa hacia el horizonte.  Después de recalar en los dos últimos puertos,  -el XV Capítulo general y la aprobación de la Congregación de Institutos de Vida Consagrada -,  la Vida y el Señor nos piden  “remar mar adentro”.   No solas,  “en Compañía” y con todas y todos los que creemos que “otro mundo es posible, otra iglesia es posible y otra vida consagrada es posible”.  [3]


[1]   “Canción con todos “ Se ha popularizado interpretada por Mercedes Sosa.  Sus autores son  Armando Tejada Gómez y Julio César Isella-Lago.

[2]  La síntesis de esa evaluación fue entregada por el EGC en la Reunión precapitular.  Cada hermana

participante recibió el texto bajo dos formatos: una presentación de power point y un documento word.

[3]  “Aporte de la CLAR a la V Conferencia del CELAM”, publicado en la Revista CLAR, oct-dic 2005.